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Conspiración - Conspiraciones, conjuras, intrigas, complots, manejos en la sombra, reales o ficticios.

¿De dónde salió la riqueza del clan Ben Laden?

Posted by | Filed under Historia, Temas dudosos | Dec 3, 2014 | Tags: , , , | No Comments
Foto de familia

Foto de familia

Los Ben Laden amasaron su fortuna mediante un acuerdo secreto con la familia saudí reinante en Arabia Saudita. Esa es la teoría conspirativa que vamos a analizar

Arabia Saudí está gobernada por la Casa de Saud. El origen de la riqueza del clan Ben Laden está histórica y económicamente ligado a la Casa de Saud. Esta relación se ha desarrollado de un modo simbiótico.

La familia Ben Laden y la Casa de Saud conspiran continuamente para aumentar la riqueza y el poder mutuos y luego quedarse entre las dos familias con los beneficios derivados del petróleo de Arabia Saudí. Se trataría, por tanto, de una asociación política y económica.

El padre de Osama, Sheikh Mohammed bin Oud Ben Laden, era un campesino de Yemen que nació alrededor de 1911. A comienzos de la década de 1920 abandonó su provincia natal, Hadramut, y final-mente se estableció en Hejaz, Arabia Saudí, en 1932.

Allí comenzó a trabajar en los muelles, pero más tarde creó una pequeña empresa dedicada a la construcción. El negocio prosperó hasta convertirse en una de las principales firmas constructoras de la región; de hecho, Ben Laden fue contratado para que construyera el primer palacio real en Jeddah. Los activos de la compañía crecieron tan de prisa que, en una ocasión, cuando el tesoro saudí tuvo aparentemente problemas de liquidez, acudieron a Ben Laden en busca de ayuda. Durante seis meses se hizo cargo de las nóminas de todos los funcionarios públicos del país. Poco después se hizo con los contratos para reconstruir varias de las mezquitas más importantes. Posteriormente, el grupo Ben Laden también fue recompensado con el contrato para recons-truir la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén.

Los Ben Laden, astutamente, tenían ahora un campo de experien-cia que era a la vez altamente lucrativo y profundamente loable. La familia —que cuenta con alrededor de trescientos miembros— era muy popular entre los pobladores locales debido a su ilustre trabajo, durante el desarrollo del cual algunos de ellos habían establecido la-zos notablemente estrechos con el gobierno. En un momento deter-minado, Sheikh Mohammed combinaba las funciones de principal constructor nacional y comisionado nacional y se convirtió en el mi-nistro de Obras Públicas del rey Faisal. En su carácter de comisionado nacional era quien decidía a quién debían adjudicarse los contratos de ingeniería, de modo que se los adjudicaba a sí mismo. También se aseguró de que sus hijos frecuentasen a los hijos de la familia real, en-viando a varios de ellos a las mismas y exclusivas escuelas privadas, principalmente el Victoria College, en Alejandría, Egipto, pero tam-bién al Millfield College en Gran Bretaña.

Osama Ben Laden nació en 1957. Cuando su padre murió, once años más tarde, al estrellarse el helicóptero en el que viajaba, a su funeral asistieron más de diez mil personas y, poco después, el rey Faisal reunió al clan y les informó que colocaba la compañía bajo mandato real. Ahora la empresa sería controlada por un comité designado por el rey y el consejo estaría integrado fundamentalmente por miembros de ambas familias. Los hijos varones recibieron su herencia, y se calcula que Osama se hizo con alrededor de treinta millones de dólares.

La compañía continuó su expansión bajo el nombre de Ben Laden Brothers for Contracting and Industry. Los contratos nacionales no eran adjudicados jamás mediante licitación pública, sino a través de una notificación oficial emitida directamente por el tesorero jefe de la Casa de Saud. Cualquier publicidad suponía la inmediata cancela-ción del contrato y, por lo tanto, todo acuerdo de negocios estaba ro-deado del más absoluto secreto. Fue en esta etapa cuando el grupo Ben Laden consiguió su contrato más lucrativo y se convirtió en el in-termediario oficial de armas entre Riad y Occidente. El grupo fue elegido asimismo para representar las marcas Audi y Porsche en Arabia Saudí.

Los Ben Laden estaban tan comprometidos en los asuntos de la Casa de Saud que se convirtieron en los mentores de los hijos de la casa real en materia económica y de negocios. Dos príncipes en particular, Mohammed bin Fahd y Saud bin Nayef, fueron introducidos en los pormenores de las finanzas internacionales por los Ben Laden, y ahora las dos familias comparten intereses dominantes en los consejos de dirección de muchos conglomerados extranjeros basa-dos en el petróleo.

En noviembre de 1979, la compañía constructora de los Ben Laden tenía el contrato exclusivo para efectuar reparaciones en el Palacio Sagrado y, por lo tanto, eran los únicos que disponían de planos arquitectónicos y técnicos del lugar más sagrado del islam. Cuando la mezquita fue tomada por un grupo de terroristas, la policía utilizó los planos de los Ben Laden para encontrar túneles secretos que conducían a los sótanos. Poco después, Mahrous Ben La-den fue arrestado, ya que existían pruebas que lo relacionaban direc-tamente con los terroristas. Los servicios secretos saudíes, no obstan-te, lo declararon inocente de todos los cargos y actualmente Mahrous dirige la oficina del grupo Ben Laden en Medina.

El grupo Ben Laden reconstruyó extensas zonas de Beirut y man-tiene oficinas en Londres y Ginebra. En 1980, Salem Ben Laden, que había participado en muchos de los acuerdos de la compañía relacionados con el comercio de armas, acudió a una reunión celebrada en París entre iraníes y estadounidenses. En 1988, Salem murió como consecuencia de un misterioso accidente aéreo ocurrido en Texas. Los Ben Laden tienen también una oficina en las Antillas Holandesas que, en colaboración con varias compañías estadounidenses, fue re-compensada con muchos de los proyectos de reconstrucción en Kuwait una vez concluida la primera guerra del Golfo.

Conclusión

El poder y la riqueza que poseen la Casa de Saud y el grupo Ben Laden están íntimamente ligados. Las dos familias dependen una de la otra para mantener y promover sus tratos económicos a través de los medios que sean necesarios. Y es un mandato imperativo que ninguna de las dos partes haga público este hecho.
Parece, por tanto, que nos encontramos ante un hecho bastante cercano a la verdad aunque probablemente exagerado.

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El intento de golpe de estado en los EEUU en 1934

Posted by | Filed under Temas dudosos | Nov 26, 2014 | Tags: , , , | No Comments
El supuesto general golpista

El supuesto general golpista

En 1934, el periodista comunista John L. Spivak afirmó que financie­ros e industriales de Wall Street conspiraban para derrocar al presi­dente Franklin D. Roosevelt y reemplazarlo por una dictadura fas­cista, bajo el mando del general Smedley Butler.

Las teorías de la conspiración relativas a un golpe de Estado fascista habían estado circulando el año anterior después de un intento de asesinato de Roosevelt, del que escapó ileso pero que causó heridas mortales al al­calde de Chicago, Antón Cermak.

El asesino, Giuseppe Zangara, fue capturado y, al igual que sucedería con Lee Harvey Oswald tres dé­cadas más tarde, se decidió que se trataba de un «loco solitario».

Pero pronto se extendieron los rumores de que Zangara estaba a sueldo de la mafia o de una camarilla de financieros de Wall Street. La cons­piración para dar el golpe de Estado de 1934 fue visto como el segun­do intento de apartar del poder a Roosevelt.

La historia de Spivak, en el auténtico estilo de las conspiraciones, culpó de ese intento a las instituciones financieras judías, de las que afirmó que también esta­ban financiando el ascenso de Hitler en Alemania. Este elemento an­tisemita en su teoría no hizo más que suscitar dudas acerca de la ve­racidad de los otros detalles de la conspiración.

¿Pero de qué iba el asunto?

El general Smedley Butler era uno de los soldados más populares en Estados Unidos y uno de los más leales a su comandante en jefe, el presidente Roosevelt. Cuando Butler fue contactado por el abogado y simpatizante fascista Gerald MacGuire para que encabezara el gol­pe de Estado, decidió seguirle el juego para reunir más información acerca de quiénes eran los conspiradores.

Había tres millones de dó­lares disponibles para financiar la formación de un ejército terrorista; y la oscura camarilla que estaba detrás de la conspiración la forma­ban la corporación Du Pont, su empresa subsidiaria General Motors y la Banca Morgan de Wall Street.

El general Butler fue informado de que había más de un millón de personas que se unirían al golpe y que las armas y municiones serían suministradas por Remington, otra compañía subsidiaria de Du Pont. Con todos los datos de la enorme magnitud de la conspiración, el general Butler informó a la Casa Blanca.

La primera reacción del presidente Roosevelt fue arrestar a los líde­res de Du Pont y la Banca Morgan, pero había que considerar impor­tantes factores económicos.

Después del terrible crash bursátil de 1929, la economía de Estados Unidos había caído en una tremenda depresión: 1934 no era el momento más oportuno para hacer tamba­lear la frágil seguridad de Wall Street, destruyendo una de sus prin­cipales instituciones financieras, y Roosevelt no quería ser responsa­ble de provocar otro desastre en el mercado bursátil. De modo que el presidente tuvo que tomar otro camino para desactivar la conspi­ración. Utilizó la prensa.

Filtrando la historia y permitiendo que los periódicos especulasen acerca de la idea de un complot fascista ori­ginado en Wall Street, el presidente esperaba que se atenuasen las presiones para un golpe.

La prensa, en términos generales, encontró esta idea completamente absurda. Sin embargo, más tarde ese mis­mo año, una investigación de todo el asunto fue promovida por el comité de Actividades Antiamericanas del Congreso. Butler testificó acerca de la veracidad de las afirmaciones hechas en la prensa, y también fueron llamados a declarar los cabecillas de la conspiración. Ellos, naturalmente, negaron tener conocimiento de ninguna conspi­ración destinada a derrocar al presidente Roosevelt.

La investigación y su veredicto

La Cámara de Representantes tardó cuatro años en emitir su informe sobre el golpe de Estado, considerando que era un tiempo pruden­cial hasta que Wall Street se recuperase de su depresión económica. No obstante, el informe fue clasificado como de «circulación restrin­gida», y ponía en evidencia que el comité había conseguido verificar todas las declaraciones hechas por el general Butler durante la depo­sición de su testimonio: «Algunas personas realizaron un intento de establecer una organización fascista en este país».

A pesar de la enorme gravedad de la amenaza a la Constitución de Estados Unidos y a su presidente, no se presentaron cargos contra los presuntos responsables. Los pesos pesados de la industria y las finanzas pudieron continuar con sus negocios como de costumbre, sufriendo sólo la evidencia de que habían sido descubiertos y que ahora se habían hecho patentes sus simpatías por la Alemania nazi.

El hecho de que nadie acabase entre rejas alimentaría más tarde otras teorías de la conspiración.

 

Conclusión:

Esta es una de las conspiraciones sobre las que no tenemos una conclusión clara. Es posible que hubiese algo de cierto, pues la época era propicia para ello y las instituciones se lo tomaron en serio, pero también es muy probable que todo se haya exagerado de una manera tremenda, precisamente para ejemplificar con un caso falso lo que podría pasar si existiese una verdadera amenaza.

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El caso Jimmy Hoffa. La persecución del sindicalismo en los EEUU

Posted by | Filed under Temas dudosos | Nov 21, 2014 | Tags: , | 2 Comments
Jimmy Hoffa

Jimmy Hoffa

James Riddle Hoffa es probablemente más famoso por el misterio que rodea su aún inexplicada desaparición y presunta muerte que por sus logros como organizador de los trabajadores.

Nacido en Indiana en 1913 e hijo de un mi­nero del carbón, Hoffa demostró ser un líder natural en el movimien­to sindical y su lucha por mejores salarios y condiciones laborales. Cuando sólo contaba veinte años organizó su primera huelga, y lue­go ascendió rápidamente por las filas del sindicato que agrupaba a los conductores de camiones, los teamsters.

Lamentablemente, en los primeros y violentos tiempos del sindicalismo estableció vínculos con el crimen organizado que lo perseguirían el resto de su vida, arrojando sombras sobre la financiación de su movimiento y sobre la permanencia de esos lazos.

Hoffa se convirtió en presidente de los teamsters en la década de 1950, pero sólo con la ayuda de gángsters como Antonio Tony Pro Provenzano.

Cuando el Fiscal General Robert Kennedy inició a co­mienzo de los años sesenta su cruzada contra el crimen organizado, Hoffa era un blanco obvio, y la enemistad entre ambos hombres cre­ció hasta llegar a ser algo casi estrictamente personal.

En 1967, Hoffa fue encontrado culpable de soborno y condenado a quince años de prisión, pero después de haber pasado cuatro años encerrado, el presidente Nixon conmutó su pena con la condición de que no intervi­niese nunca más en el sindicalismo.

Hoffa, sin embargo, estaba pla­neando su regreso cuando desapareció el 30 de julio de 1975 del res­taurante Machus Red Fox, en Bloomfield Hills, Michigan, donde tenía pensado reunirse con Provenzano y el jefe de la mafia Anthony Tony Jack Giacalone.

Su muerte sigue siendo un misterio hasta el día de hoy, pero varias teorías afirman que, ejecutado por la mafia, su cuerpo está enterrado en Michigan, bajo el asfalto de la autopista de Nueva Jersey, y debajo de la diagonal del estadio de los Giants en las afueras de Nueva York.

Otra teoría sostiene que Jimmy Hoffa fue co­locado en una mezcladora de cemento y enterrado en hormigón. Ninguna de estas teorías ha sido demostrada y su cuerpo nunca ha sido hallado.

Conclusión:

Aunque muy bien pudiera tratarse de un caso de persecución sindical, parece que en este asunto confluyen varios factores para llevar al trágico desenlace final.  Por una parte, es probable que algunas empresas viesen con buenos ojos la muerte de este sindicalista y, por otra, la propia Mafia pudo utilizarlo de moneda de cambio para algún negocio más importante. ¿Murió por ser sindicalista? Probablemente sí. ¿Murió por sus tratos con la Mafia? Probablemente también. Lo uno no excluye a lo otro.

 

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Los Templarios, ¿culpables o inocentes? Una conspiración histórica

Posted by | Filed under Conspiraciones veraces, Historia | Nov 7, 2014 | Tags: , | 2 Comments
No a nosotros, Señor, sino a tu nombre dale la Gloria.

No a nosotros, Señor, sino a tu nombre dale la Gloria.

Este tema, como curiosidad, lo vamos a bordar desde el punto de vista de lo que dice la historia Oficial de la Iglesia Católica. El texto es quizás un poco antiguo, pero vale la pena. Os dejo con él:

Propongámonos, para terminar, la cuestión de la culpabilidad o inocencia de los Templarios. Trátase de la Orden en cuanto tal, no de los individuos en particular, entre los cuales, sin duda, había algunos, como en cualquier otra Orden, indig­nos de su vocación.

Lo que se pregunta es : Aquellos crímenes que se imputaban a toda la Orden—el renegar de Cristo, el escupir a la cruz, la incitación a la sodomía, los ósculos obscenos, la adoración del ídolo Bafomet, la cele­bración de la misa sin intención de consagrar—, ¿respondían a la reali­dad o no, eran prescripciones oficiales o invenciones fantásticas de sus enemigos ?

Fuera de Francia, es claro y evidente: no se dieron tales delitos. Pero ¿qué decir de los Templarios franceses? Inducidos por las con­fesiones de muchos de los acusados y por la intensa campaña que se promovió de parte de las autoridades, los cronistas franceses de la época y todos los historiadores posteriores que de ellos dependían dieron crédito a todas las acusaciones oficiales y no dudaron de la cul­pabilidad monstruosa de los reos. Y la mayoría de los escritores mo­dermos, hasta fines del siglo xix, siguieron en la misma persuasión, unos firmando la culpabilidad como cierta y demostrada, otros al menos como muy probable.

Empeñados algunos en dar una explicación his­tórica de hecho tan extraño, sospecharon que los Templarios, por su contacto con el Oriente, se habían contagiado—¿quién sabe cómo?— de la herejía gnóstica de los ofitas; otros sostuvieron que en aquella Orden reinaba la doctrina secreta de los albigenses y luciferianos. Y es notable que el mismo Michelet, que publicó los procesos de París con todas las iniquidades y violencias que allí perpetraron los jueces y verdugos, no abriese los ojos para ver o por lo menos barruntar la inocencia de los reos.

Una nueva época se abre con los escritos de Boutaric, Langlois, Lizerand y, sobre todo, Enrique Finke, cuya obra fundamental sobre la materia data de 1907. Hoy día ningún historiador serio se atreve a  dar como probables aquellas absurdas patrañas inventadas en la corte de Felipe el Hermoso, aunque vengan corroboradas con el testimonio de unos infelices caballeros, valerosos en el campo de batalla, pero miserablemente cobardes y acoquinados ante un legista o un inqui­sidor.

»Hagamos nosotros algunas reflexiones.

a) Los Templarios eran acusados de herejía habitual, de idola­tría y de continuas perversiones en actos oficiales de la Orden. Pues bien: ¿no es realmente muy extraño que, habiéndose apoderado los ministros del rey subitamente y por sorpresa de todos los archivos »posesiones, en ninguna parte encontrasen un documento herético o Comprometedor, una regla secreta, un ídolo o un instrumento supersticioso?

b) Si herejes, ¿cómo se explica que ni uno solo defendiese con pertinacia sus herejías? En cualquier otra secta ha habido mártires o defensores obstinados; en la Orden del Templo, aun los que confiesan haber abrazado el error, piden y ruegan ser absueltos enseguida.

c) Di cese que todos en el acto solemne de ingreso ejecutaban petos impúdicos e irreverentes y que se les exhortaba a cometer des­pués otros mayores; pero también se dice que en adelante no los co­metían. Unos degenerados como parecen éstos tendrían que cometer otros pecados; y, sin embargo, no hay pruebas de ello. ¿Es esto moral- mente posible? Por otra parte, no hay duda que en la Orden había habido personas de gran virtud e integridad; ¿cómo éstas no se cre­yeron obligadas a denunciar las supuestas infamias prescritas en el ceremonial?

d) Examinando las deposiciones de los procesados, hallamos en­tera unanimidad en admitir el hecho culpable, pero gran diversidad en las circunstancias con que lo describen. Interrogados, v.gr., si es cierto que adoraban un ídolo, responden afirmativamente; y por com­placer a los temidos jueces quieren precisar más, y uno dice que el ídolo era de color negro; otro, que era blanco o dorado; otro, que con dos caras y cuatro pies; otro, que era una estatua y que parecía del Salvador ; otro, que era una pintura ; y no falta quien afirme que era Bafomet o Mahomet. El miedo excitaba su fantasía y les hacía mentir.

e) En la descripción de los pecados se dicen tales inverosimili­tudes, que bastan para dudar del hecho en sí. ¿Quién creerá, por ejem­plo, que al novicio se le exhortaba al vicio nefando, precisamente en el momento en que con toda verdad promete y se le exige voto de castidad? ¿Que mientras toma la cruz y la besa, comprometiéndose a luchar y dar la vida por ella, se le obligue a escupirla sacrilegamente? Los que creen en la veracidad de aquellas confesiones, deberán creer en testificaciones como las siguientes: que en la recepción de los freyres se aparecía un gato negro—según otros, blanco—, al cual ha­cían reverencia besándole suciamente «in ano», el cual gato aparecía y desaparecía misteriosamente estando las puertas y ventanas cerradas ; que se daban también apariciones de demonios en forma de muje­res, etc.

f) El argumento más fuerte contra los Templarios lo constituyen sus propias confesiones. Ahora bien, estas confesiones no tienen valor alguno, ya que fueron arrancadas a poder de tormentos y amenazas y de muchas de ellas se retractaron públicamente sus autores. Sabemos que en ocasiones también el oro demostró su potencia persuasiva, y alguna vez se dio el caso de hombres ignorantes y sencillos que, no entendiendo bien el interrogatorio y oyendo que el papa en su bula había afirmado ser verdaderos aquellos crímenes de la Orden, los ad­mitían también ellos ingenuamente .

g) Finalmente, el concilio de Vienne, concilio universal, pero predominantemente francés, en el que había muchísimos partidarios del rey de Francia, declaró, después de estudiar detenidamente las actas de los procesos, que no podía demostrarse la culpabilidad de la Orden ; y Clemente V, tan deseoso de complacer a Felipe el Hermoso, no se atrevió a dictar sentencia de condenación contra los Templarios.

 

Conclusión: aunque el tema da para al menos una docena de artículos por su importancia y complejidad, parece perfectamente claro que se trató de una conspiración del rey de Francia para apropiarse de los bienes de los Templarios y detener su creciente poder político y militar.

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El asesinato de Stalin. ¿Realidad o invención?

Posted by | Filed under Conspiraciones veraces | Oct 20, 2014 | Tags: , , | 1 Comment
Cadáver de Stalin

Cadáver de Stalin

Iosif Stalin (nacido en Georgia como  Iosif Vissarionovich Dzhugashvili) había hechos méritos de sobra a lo largo de su vida para ser víctima de un asesinato, un procedimiento que conocía muy bien ya que lo había empleado infinidad de veces  para mantener su puño de hierro sobre el pueblo de la URSS; el número de víctimas provocado por sus cua­renta años de tiranía se cuenta por decenas de millones, sin contar a los que simplemente “hizo morir”, en vez de matar, como distinguía a veces el régimen.

Como consecuencia de las purgas políticas impuestas por Stalin, más de un millón de personas fueron fusiladas en los períodos 1935­1938, 1942 y 1945-1950; otros tantos millones fueron trasladados a los campos de trabajo del Gulag. Cuando, en la década de 1920, fra­casó su programa de granjas colectivas, Stalin culpó de ese fracaso a los kulaks (los campesinos ricos), quienes se resistían a la colectiviza­ción. Por lo tanto, aquellos definidos como kulaks, ayudantes de los kulaks, y más tarde ex kulaks tenían que ser fusilados, enviados al Gulag o deportados a regiones remotas del país. De esta paranoia homicida no se salvaron siquiera los soldados que combatían en la

segunda guerra mundial. La orden n.° 227 de Stalin, emitida el 27 de julio de 1942, fue un ejemplo de su absoluta crueldad: todos aque­llos que se retirasen o abandonasen sus posiciones sin haber recibi­do órdenes para hacerlo debían ser fusilados de forma sumaria. En la batalla, las tropas de vanguardia eran seguidas por unidades de stnersh (escuadrones de combate del Comisariado Popular para Asuntos de Interior, encargados de eliminar a «traidores, deserto­res, espías y elementos criminales») que ametrallaban a todo aquel que se volvía atrás. Incluso los antiguos camaradas revolucionarios de Stalin fueron objeto de arrestos y ejecuciones, y con la muerte de León Trotski en agosto de 1940, Stalin eliminó al último de sus viejos rivales.

Qué pasó

Al principio no había nada que fuese particularmente inusual en la noche del 28 de febrero de 1953 para Stalin y sus camaradas políti­cos más cercanos: Laurenti Beria, Nikita Jrushov, Nikolai Bulganin y Georgi Malenkov. Estos hombres —verdaderos gobernantes de la enorme extensión de la URSS— asistieron a la proyección de una pe­lícula en el Kremlin y luego se retiraron a la casa de campo de Stalin, a diez minutos de Moscú, para una noche de juerga.

La rutina habitual sólo se vio alterada cuando, a primera hora de la mañana, Stalin, alguien normalmente obsesionado con la seguri­dad, despidió a los guardias y ordenó que no le molestasen. La orden fue transmitida por el jefe de la guardia, un hombre llamado Khrus­talev. Al mediodía, como Stalin no salía de sus habitaciones, la preo­cupación comenzó a extenderse entre quienes estaban en la casa, pero nadie se atrevía a entrar en sus aposentos privados. Finalmente, un guardia llamado Lozgachev fue enviado a ver qué ocurría. El guardia regresó e informó que había encontrado a Stalin inconscien­te sobre su propia orina. Los guardias se apresuraron a llamar a Be­ria, Jrushov, Bulganin, y Malenkov al Politburó, pero tanto ellos como la ayuda médica fueron sorprendentemente lentos en acudir a la dacha, como si supiesen que cualquier ayuda sería inútil o bien por que no tenían ningún deseo de ayudarlo.

Las teorías de la conspiración

Las memorias políticas del ministro de Asuntos Exteriores de Stalin, Vyacheslav Molotov, publicadas en 1993, afirman que Beria se había jactado ante Molotov de haber envenenado a Stalin, y en 2003, un grupo de historiadores estadounidenses y soviéticos anunciaron su conclusión de que aquella noche Stalin había ingerido warfarina, un potente raticida que diluye la sangre y provoca hemorragias y pará­lisis. Al ser insípida, la warfarina es un arma homicida ideal. Otras historias sostienen que a Stalin le había inyectado veneno el guardia Khrustalev, siguiendo órdenes de su superior, el jefe de seguridad de Stalin y del terrible NKVD (más tarde KGB), Laurenti Beria.

Pero ¿por qué querría Beria matar a Stalin? Una de las teorías afirma que Stalin fue asesinado porque Beria, Jrushov, Bulganin y Malenkov creían que Stalin estaba a punto de desatar una guerra nu­clear total contra Occidente. Stalin estaba convencido de que la URSS tenía mucho menos que perder que los prósperos Estados Unidos en el caso de una guerra nuclear. Asimismo, estaba a punto de iniciar una nueva oleada de purgas, en esta ocasión dirigida especialmente contra los médicos y otros profesionales judíos, como una primera provocación contra Estados Unidos.

Beria, como jefe de la policía se­creta, tenía supuestamente órdenes reservadas de iniciar las depor­taciones de judíos desde Moscú el 5 de marzo de 1953. Los conspira­dores, conscientes de que nadie podría sobrevivir a una guerra nuclear, decidieron actuar.

 

Conclusión

Aunque en general se acepta el hecho de que Beria desempeñó un papel fundamental en la planificación de la muerte de Stalin, retirando a sus guardias de seguridad, esta acción no le ayudó a alcanzar su objetivo úl­timo: reemplazar él mismo a Stalin. En los tres meses posteriores a la muerte de Stalin, se desarrolló una feroz lucha de poder entre Beria y Jrushov que acabó con la victoria de este último, quien asumió el poder en junio. Beria, mientras tanto, que debía hacerse cargo de la inestabili­dad que provocaban los anticomunistas en Alemania Oriental como jefe del KGB, fue acusado de traidor y de «trabajar para los británicos», arres­tado y ejecutado, convirtiéndose así Jrushov en el único sucesor de Stalin.

El pueblo soviético se enteró de la muerte de Stalin el 5 de marzo, cuando se anunció oficialmente que había muerto serenamente en su cama a las 9.50 horas. La gran mayoría lo veía como el «Tío José», el líder infalible y el vencedor en la guerra contra Hitler, y la gente se sumió en un dolor histérico. Millones de soviéticos acudieron a ver su cuerpo mientras estuvo exhibido en el Salón de las Columnas, a pocas manzanas de la plaza Roja, y aparentemente centenares de personas murieron aplastadas en el tumulto.

Parece demostrable que Stalin fue asesinado, peor las razones que se aducen y los culpables que se señalan son totalmente endebles. La razón última, como siempre, pudo estar en cualquier menudencia personal y no en razones de alta política.

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Los Rotschild, la Reserva Federal Americana y la reunión secreta de Jekyll Island

Posted by | Filed under Conspiraciones veraces, Temas dudosos | Oct 5, 2014 | Tags: , , | 2 Comments
Edificio de la Reserva Federal

Edificio de la Reserva Federal

Estamos ante una conspiración un tanto controvertida, aunque poco a poco se ha podido ir documentando su veracidad.

Esta teoría merece crédito por el hecho de que el principal autor de la historia, Eustace Mullins, también trabajó para la biblioteca del Con­greso y escribió el texto clave sobre este tema, Secrets ofthe Federal Reser­ve. Lamentablemente, la teoría se ve de alguna manera debilitada por el hecho de que Mullins tuvo acceso a ella a través del poeta Ezra Loo­mis Pound, a la sazón ingresado en un hospital para enfermos menta­les después de haber sido detenido por difundir propaganda nazi a través de la radio, desde Italia, durante la segunda guerra mundial.

Sin embargo, hay algo que parece claro en estos momentos: que un tipo, por acabar loco y tener simpatías nazis no tenía por que estar necesariamente equivocado ni haberse inventado la historia. Los datos parecen concordar con lo que se ha podido comprobar.

Los hechos propuestos por Mullins

Jekyll Island es un popular lugar de veraneo situado frente a la costa de Georgia en el sur de Estados Unidos. La isla había sido adquirida hacía algunos años como un exclusivo lugar de descanso para millo­narios por el famoso filántropo y multimillonario J. P. Morgan.

La te­sis de Mullins sostiene que, en noviembre de 1910, un grupo de fi­nancieros estadounidenses partieron de Nueva York en un tren privado, con las persianas de las ventanillas bajadas, para pasar una semana en Jekyll Island con el objeto de conspirar para apoderarse del sistema de la Reserva Federal del país y, de ese modo, controlar la economía estadounidense.

En connivencia con importantes financieros europeos, entre los que se contaban las familias Rothschild y Warburg, y banqueros de la City de Londres, también comenzaron a manipular el mercado fi­nanciero mundial. La familia Rothschild controlaba bancos en Frankfurt, Londres, París y Viena y, supuestamente, estuvo implica­ da en el derrumbe de Wall Street de 1929 y ha estado implicada en escándalos financieros hasta el presente.

La teoría de Mullins señala que el sistema de la Reserva Federal no es federal sino privado; el gobierno de Estados Unidos no dirigesu propio sistema financiero, sino que lo hace un cártel de bancos  que están en manos privadas. Ese cártel, afirma Mullins, ha endeu­dado a Estados Unidos en tres billones de dólares y le cobra una can­tidad fantástica en intereses cada día. También sostiene que el cártel tuvo una participación en las dos guerras mundiales.

Esta teoría sostiene, además, que Estados Unidos estaba libre de deudas hasta que se creó el sistema de la Reserva Federal y, en con­secuencia, que este sistema estableció el control de los banqueros pri­vados sobre la economía estadounidense y es poco más que un dis­positivo que fabrica dinero para una poderosa élite. La conclusión es que el sistema bancario estadounidense está quitando millones de dólares al pueblo cada día, y el Senado simplemente no quiere hacer nada al respecto.

Las pruebas

Historiadores y periodistas han proporcionado abundantes pruebas acerca de la famosa reunión celebrada en Jekyll Island y la implicación de los mencionados financieros. La reunión, por tanto, existió sin lugar a dudas.

El sigiloso viaje de mil seiscientos ki­lómetros de un tren privado hasta Jekyll Island realmente se realizó, a otros miembros alojados en ese lugar exclusivo se les pidió que se mantuviesen fuera de la isla durante la reunión, y el Acta de la Reser­va Federal, aprobada en 1913, fue redactada en el curso de esa reunión intensiva que se prolongó durante nueve días.

El autor principal del acta fue el senador y hombre de negocios Nelson Aldrich. Ese docu­mento hizo posible el establecimiento del sistema de la Reserva Fede­ral privado que sigue funcionando en nuestros días, y la mecánicaa de creación de dinero que se conoce encaja a la perfección con lo descrito inicialmente por Mullins.

Muchos econo­mistas han afirmado que el acta es directamente responsable de la Gran Depresión, el ciclo económico de bonanza-depresión, y de la in­flación en general.

Conclusión

Esta conspiración de los banqueros judíos que querían adueñarse del mundo fue muy desprestigiada en su momento por el hecho de que los nazis le diesen completa credibilidad y la utilizasen como propaganda.

Sin embargo, pasado ya un siglo, parece que muchos de los detalles que hay detrás de la teoría de la conspiración han sido perfectamente establecidos. Lo que es dudoso es si la reunión estableció las normas de la FED o simplemente las discutió, para adaptarlas a su conveniencia.

El sentido común nos lleva a pensar que si la reunión existió y sus efectos están probados, la conspiración tiene cierta credibilidad, aunque no completa, pues no se puede conocer el verdadero alcance de la misma.

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Los Caballeros del Círculo Dorado, un conspiración de cuento yankee

Posted by | Filed under Conspiraciones veraces, Historia | Oct 4, 2014 | 2 Comments
El fundador de esta orden

El fundador de esta orden

Los países jóvenes tienen también su propia  mitología, y a medida que pasa el tiempo ven con placer como esas historias van cubriéndose del moho que tan elegante queda en las historias europeas.

La existencia de los Caballeros del Círculo Dorado es un hecho cier­tamente ambiguo y sobre ellos se han escrito muchos artículos e his­torias. Sus miembros eran principalmente demócratas que se opo­nían a la guerra civil, pero al mismo tiempo se oponían también a la abolición de la esclavitud por entender que no era un acto humanista sino un esfuerzo de la industria norteña por abaratar la mano de obra..

La organización se creó en Cincinnati, fundamentalmente con el objetivo de promover estos fines, pero también para hacerse con el control de tierras en Nuevo México. Su fundador, el doctor George W. Brickley, les endilgó el apodó  de Copperheads, por una serpiente venenosa de esa región de Estados Unidos. Aunque se oponían al comportamien­to antisocial, algunos de sus miembros apoyaban las actividades contra la guerra, como ofrecer refugio a los que se oponían al recluta­miento obligatorio y a los desertores.

El grupo fue reformado en 1863 con el nombre de Organización de Caballeros Americanos, y nuevamente en 1864 como la Orden de los Hijos de la Libertad. Sin embargo, sus muy alardeadas ambicio­nes se derrumbaron con la guerra civil y sus planes se vieron frustra­dos a pesar del apoyo económico de acaudalados sureños. Después de varias batallas en Kentucky, Indiana y Ohio, el grupo fue prohibi­do por las autoridades, disolviéndose poco tiempo después.

Los Caballeros del Círculo Dorado,  se oponía a lo que consideraba una guerra obstinada, empezaron su andadura con mal pie y fueron finalmente eliminados por el gobierno victorioso del Norte.

Parte de su motivación era sin duda económica, pero tam­bién estaban impulsados por la creencia de que la guerra era inmo­ral. Soberbios e ingenuos, quizá, pero probablemente una de las or­ganizaciones secretas menos siniestras en la historia reciente de Estados Unidos.

Conclusión: Más que una organización secreta parecen un grupo de amigos, ricos y aburridos, que pasaban el rato en esas cosas a falta de mejor ocupación. Se añade esta conspiración por ser recurrente en algunos documentales americanos y para que se vea qué clase de tonterías consideran allí relevantes, lo que quizás debería prevenirnos un tanto sobre los documentales americanos de historia, tan de moda y omnipresentes hoy en muchas cadenas de televisión.

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EL ARCHIVO GEMSTONE (una conspiración para llevar a los mafiosos al Gobierno)

Posted by | Filed under Conspiraciones políticas, Temas dudosos | Jul 31, 2014 | Tags: , , , | 2 Comments

Howard Hughes

Hoy vamos a hablar de una vieja teoría de la conspiración que, mal que nos pese, empieza a sonarnos conocida, aunque con otros nombres y otras caras.

La conspiración del Archivo Gemstone surgió a la superficie en 1969 con la aparición de los primeros documentos. Los documentos com­pletos salieron a la luz en 1975. Se afirma que Aristóteles Onassis, Howard Hughes, la mafia y otro escogido grupo de personas inten­taron hacerse con el control de Estados UnidoS. También se sostiene que en Dallas había no menos de cuatro pistoleros el día que John Fitzgerald Kennedy fue asesinado.

Esta conspiración comienza con Onassis cerrando un trato con Joe Kennedy y el gángster Meyer Lansky para introducir alcohol clandestinamente en Estados Unidos. También se dice que Onassis estableció un acuerdo con David Rockefeller para asegurar el suministro de petróleo procedente de Oriente Medio en detrimento de las economías orientales. Entretanto, el multimillonario Howard Hughes se encargaba de sobornar a políticos estadounidenses, sobre todo a Richard Nixon. Fidel Castro se había hecho con el control en Cuba derribando el imperio del juego que Onassis y Lansky habían levan­ tado en la isla caribeña, lo que hizo que Onassis se decidiera a mani­pular al gobierno de Estados Unidos para que organizase la invasión de Bahía Cochinos, que acabó en un fiasco monumental en 1961.

En 1960, el creador del Archivo Gemstone, Bruce Roberts, mostró a la Hughes Corporation sus «gemstones» —rubíes sintéticos que se empleaban en la tecnología láser—, y la corporación se los robó. En­tre Onassis, la mafia y Howard Hughes asumieron el control del go­bierno de Estados Unidos.

Nixon estaba en deuda con Howard Hughes, ya que el millona­rio le había hecho un préstamo de doscientos mil dólares que no ha­bía sido devuelto, a un pariente suyo, y Onassis también estaba im­plicado con los Kennedy. Pero la conspiración implícita en el Archivo Gemstone se parece demasiado a una novela y queda de­sacreditada por numerosas inexactitudes, principalmente la que se refiere a que Hughes fue enterrado en el mar, delante de la isla de Skorpios, propiedad de Onassis, cuando de hecho el multimillonario fue enterrado en Houston.

Conclusión:

Como novela, tiene un pasar. Seguramente hubo relaciones turbias entre el poder político y el económico, algo que nos suena sobradamente a todos, peor no pasaron de eso: actos puntuales en los que cada cual defendía sus intereses.

De hecho, tengo tendencia a creer muy poco en este tipo de conspiraciones, y no porque crea que no existen, sino porque las considero totalmente innecesarias. Los políticos y los magnates se entienden perfectamente, día  adía, sin necesidad de pactos secretos.

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La conspiración del Prozac (un asunto dudoso en ambos sentidos)

Posted by | Filed under Temas dudosos | Jan 2, 2014 | Tags: , , , | 2 Comments

El conocido medicamento

Las conspiraciones sobre esta clase de medicamentos son muy comunes y los investigadores serios, o lso que nos gustaría serlo, tenemos la tendencia a contemplarlas con una dosis extra de escpeticismo. En este caso, sin embargo, puede haber algo más que manías persecutorias e4 invenciones literarias.

El producto en sí se llama HIDROCLORATO DE FLUOXETINA  y el problema real deriva de que los resultados de las pruebas con este medicamento, que según algunas fuentes podría provocar tendencias suicidas, fueron eliminados en su momento, sin que sea posible recuperarlos ni está muy claro por qué se destruyeron. Esto es un hecho objetivo.

Entre los nombres registrados como marcas comerciales del hidroclora­to de fluoxetina se incluye el Prozac, un medicamento que a lo largo de los años noventa fue un tratamiento lucrativo, pero polémico, para com­batir la depresión y estados asociados a ella. En 1998, la compañía farmacéutica Eli Lilly ganó 2.800 millones de dólares con las ventas de Prozac.

En 1999, el psiquiatra David Healey criticó este medicamento en el curso de una conferencia pronunciada en la Universidad de Toronto: «Estas drogas pueden haber sido responsables de una muerte por cada día que el Prozac ha estado en el mercado». El doctor Healey de­bía hacerse cargo de una cátedra en dicha universidad al año siguien­te, pero en diciembre de 1999 recibió un correo electrónico en el que se retiraba la oferta: «No creemos que su enfoque sea compatible con los objetivos para el desarrollo de los recursos académicos y clínicos que tenemos en esta universidad». Se reveló que Eli Lilly aportaba fondos a la universidad. Healey presentó una demanda, llegó a un arreglo sin que el caso llegase a juicio, y continuó criticando el medicamento.

Cuando otros expertos en medicina comenzaron a expresar su preocupación en este sentido, las compañías farmacéuticas debieron ha­cer frente a demandas jurídicas presentadas por los familiares de perso­nas que se habían suicidado y a las que habían recetado fluoxetina. Las compañías farmacéuticas también comenzaron a tener problemas con la FDA, la agencia responsable de la regulación de sus productos, cuyas autoridades votaron la puesta en práctica de una resolución que exigía que los envases de fluoxetina debían llevar una advertencia de «caja ne­gra», acerca del riesgo de suicidio entre quienes tomasen el producto.

En 2004, el fiscal general de Nueva York presentó una demanda contra la compañía GlaxoSmithKline ante las acusaciones de que ha­bían eliminado pruebas que demostraban que los usuarios de fluo­xetina desarrollaban tendencias suicidas. La compañía farmacéutica llegó a un acuerdo extrajudicial por 2,5 millones de dólares y accedió a hacer públicos los resultados de pruebas futuras.

Conclusión:

cuando se destruyen los resultados de las pruebas de un medicamento como este, todos tendemos a pensar que se intenta ocultar algo. No es necesariamente así, pues también puede tratarse de una negligencia, pero el asunto suena cuando menos, sospechosos. La facilidad con que la compañía llego al acuerdo extrajudicial para que no se profundizase en el asunto, tampoco resulta tranquilizadora.

No obstante, y para ser serios, debemos tener en cuenta también el estado de indefensión de las farmacéuticas, ya que una investigación larga y publicitada sobre el asunto les causar´`ia gigantescas pérdidas, fuera cual fuese el resultado de esta. Las industrias, por tanto, se encuentran ante una alternativa penosa: o negociar, dando a entender que ocultan algo, o no negociar, asumiendo las pérdidas que la simple controversia les causaría.

En nuestra opinión, y entre tanto no xse publiquen los nuevos resultados (y puede que no se publiquen nunca) se trata de un tema DUDOSO.

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El caso John Stalker (el hombre que quiso saber por qué se disparaba a matar contra los miembros del IRA)

Posted by | Filed under Conspiraciones veraces | Dec 29, 2013 | Tags: , , , | 1 Comment

John Stalker

Este caso se remonta a 1982, cuando Margaret Thatcher decidió que el terrorismo se comnbatía repartiendo un poco el sufrimiento.

Según algunas fuentes, John Stalker, el investigador de la política de «disparar a matar» en Irlanda del Norte fue saboteado por las autoridades británicas o por sus propios compañeros dentro de la policía.

John Stalker era subjefe de la policía de Manchester cuando se le pi­dió que llevase a cabo una de las misiones de vigilancia más delica­das en Gran Bretaña: investigar las acusaciones de que el Royal Uls­ter Constabulary (la policía de Irlanda del Norte) estaba aplicando una política de «disparar a matar» en Irlanda del Norte. Pero, súbita­mente, fue transferido para que se hiciera cargo de otras tareas.

El período bajo investigación eran los últimos meses de 1982, cuando una unidad especial antiterrorista del RUC mató a seis hom­bres desarmados en el condado de Armagh en un período de cinco semanas. Cuatro de los muertos habían sido implicados en el asesi­nato de tres policías como consecuencia del estallido de una mina co­locada por el IRA sólo tres semanas antes. ¿Fueron estas acciones del RUC un procedimiento táctico o, simplemente, una cuestión de ven­ganza?

Stalker fue designado en 1985 para llevar a cabo la investigación de las acusaciones. En mayo de 1986, cuando estaba a punto de en­trevistar a John Hermon, el jefe del RUC, vieron la luz unas acusacio­nes que decían que Stalker estaba socialmente relacionado con la red criminal de Quality Street, con base en Manchester, acusada de pro­porcionar armas al IRA. A resultas de esta acusación, Stalker fue apartado de las investigaciones.

En aquel momento pareció absolutamente obvio que los cargos de su supuesta vinculación con Quality Street habían sido inventados. Esta presunción quedó plenamente confirmada sólo tres meses más tarde, el 22 de agosto de 1986, cuando todos los cargos contra Stalker fueron retirados.

En enero de 1988, el sustituto de Stalker, Colin Samopson, perte­neciente a la policía de West Yorkshire, informó al fiscal general, Pa­trick Mayhew, que no se presentarían cargos contra el RUC. Stalker se quejó más tarde de que su suspensión se había producido porque sus revelaciones hubiesen resultado muy embarazosas para el go­bierno y los servicios de seguridad.

De hecho, la reputación de Stalker por decir la verdad se vio for­talecida por este asunto y, desde entonces, se ha convertido en un conferenciante y escritor muy popular.

Conclusión: Aunque carecemos de pruebas, como casi es obvio en este caso, nos inclinamos a pensar que se trata de una conspiración veraz, y además bastante habitual dentro de los Estados. Primero se nombra a un investigador aparentemente honesto, y cuando se descubre con enorme sorprresa que el investigador es efectivamente honesto, se le descarta de inmediato, sustituyéndolo por otro que ofrezca un pliego de conclusiones más acorde con lo deseado por el poder político.

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