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La operación Stargate. Preparación mental de los humanos para un gobierno alienígena

Kosh

Kosh

Los visitantes habituales de este blog saben de sobra que hemos encontrado por ahí las conspiraciones más inverosímiles, pero esta, creo , es una de las más raras de las que hemos llegado a tener noticia.

Para empezar por el nombre, la conspiración Stargate no debería confundirse con la operación de percepción remota de la CÍA del mismo nombre; Esta otra también tenía su miga, pero no es la misma, y y hablremos de ella en otra ocasión.

El núcleo de la conspiración Stargate está en que varios elementos de la comu­nidad de inteligencia estadounidense, especialmente la Oficina de Inteligencia Especial de la Fuerza Aérea (AFOSI), supuestamente estuvieron alimen­tando durante mucho tiempo al público con la clase de desinforma­ción típica de los «Expedientes X». Esta desinformación cubría una amplia gama de temas de culto como los ovni, el Área 51, los extrate­rrestres, el Experimento Filadelfia y los llamados documentos «Majic 12», afirmando que un grupo de doce científicos de la era Truman habían ocultado la «verdad» acerca del platillo volador que se había estrellado en Roswell.

Los agentes de Stargate, sostienen los teóricos de la conspiración, han manipulado incluso las mentes de los investigadores del fenómeno ovni: individuos como el experto en el Área 51 Paul Bennewitz, a quien se le provocó una crisis nerviosa de tipo paranoide.

Las razones de esa extraña y extensa operación —y ese gasto de­sorbitado del dinero de los contribuyentes— varían según quién haga la afirmación. Una opinión cree que se trata de un experimento complejo y continuado de manipulación psicológica masiva, una prueba de la credulidad humana y su posible aplicación en la guerra psicológica. Otra opinión sostiene que la humanidad está siendo preparada de un modo sutil para un futuro anuncio, que es mucho peor y más extraño de lo que cualquier teórico de la conspiración haya podido imaginar hasta el presente.

La teoría de estar preparando a los seres humanos para un Gobierno alienígena tiene tantas ramificaciones y hunde sus raíces tan profundamente en lo excéntrico que no vamos a detallarlas, pero baste decir que una de ellas, posiblemente la principal, afirma que los alienígenas no necesitan conquistar el planeta entero, sino solamente a unos pocos líderes, de modo que estos tomen las decisiones que les benefician a ellos y nos dejen a nosotros totalmente indefensos para el momento del ataque final.

Una rama más catastrofista de esta teoría de la conspiración , afirma que los alienígenas que controlan a nuestros líderes simplemente nos van a conducir a la extinción a través de una gran guerra atómica o un colapso ecológico, de modo que, por nuestra propia cuenta, dejemos libre el planeta tras nuestra autodestrción.

Conclusión:

Como hay que escribir una conclusión, pues se escribe Pero resulta más que obvio que no hay pruebas materiales de todo esto, por más que a veces nos sintamos gobernados pro marcianos, o simplemente por el enemigo.

 

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La negación de la muerte de Elvis Presley (Elvis vive)

Elvis-Presley-009Las teorías de la conspiración que rodearon la muerte de Elvis Pres­ley, la leyenda del rock, fueron siempre más una cuestión de ne­gación de los hechos por parte de sus fanáticos admiradores que de hechos concretos asentados sobre alguna prueba. Si unimos a esto que cualquier rumor mantenía su nombre en los periódicos, tenemos uin cóctel perfecto.

En los momentos posteriores a la muerte de Elvis reali­zaron algunos torpes intentos de eliminar los hallazgos de la autop­sia de que el fallecimiento del «Rey» estaba fuertemente relacionado con el consumo de drogas. Sin embargo, las posteriores investigacio­nes llevadas a cabo por los medios de comunicación han dejado po­cas dudas de que la muerte de Elvis —en un baño de la planta alta de Graceland, su mansión de Memphis, en agosto de 1977— fue el re­sultado de un colapso físico provocado principalmente por un abuso masivo y prolongado de drogas prescritas por los médicos.

Elvis era un adicto a las pildoras desde la década de los cincuenta, cuando movilizó a toda una generación con la gran fuerza propulsora que había detrás de la música de rock. En la década de 1990 apareció una historia publicada en la prensa amarilla de Gran Bretaña, y a la que se atribuye escasa credibilidad, en la que se afirmaba que Elvis había sido víctima del crimen organizado después de que su padre, Ver­non Presley, hubiese estropeado el trato de la compra del jet privado Lisa Marie a Robert Vesco, un financiero estafador que huía de la jus­ticia.

En el mejor de los casos, la acusación de una conspiración por ne­gligencia puede ser atribuida al mánager de Presley de toda la vida, el coronel Tom Parker, y a algunos de los miembros del séquito de Graceland, quienes aparentemente no hicieron nada para rescatar a Elvis de un estilo de vida que sin duda acabaría en su muerte prema tura. Tal vez el coronel Parker había calculado que podría ganar más dinero de una leyenda muerta que de una leyenda viva pero inesta­ble y, en ocasiones, completamente incoherente.

 

Conclusión:

Se trata del típico cuento de hadas urdido por dinero y afán de notoriedad. oco más que decir.

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La conspiración satánica del Rock and Roll (un bulo hermoso)

Simpatía por el diablo

Que el diablo acecha en cada esquina es bien sabido por todos aquellos que salieron a comprar tabaco y todavía no han vuelto. Pero que adopte la faz precisa de un disco y pueda salir de su círculo eterno para raptar voluntades es algo que sorprende por lo nuevo.

No analizaremos aquí si una doctrina que se expande es porque así lo quiere el cielo, como sostenía Confucio; simplemente apuntaremos que desde que los profetas aventuran que el hombre tiene otra misión en el mundo que brotar y languidecer como las plantas, la figura del demonio se hace tan necesaria como los espejos.

La sombra de Satanás y su afición por los disfraces está muy presente en la historia del cristianismo. Tal vez por ello, el Dhammapada recomiende, para obtener el liberación, sacudirse el doble yugo del Bien y del Mal. Desde otra atalaya, se designa con «tzimtsum» uno de los conceptos mayores de la Cábala. Al respecto, para que el mundo existiera, Dios, que era todo y estaba en todas partes, consintió en encogerse, en dejar un espacio vacío, que no estuviera habitado por él y fue precisamente en ese «agujero» donde se creó el mundo. Sin embargo, debió de distraerse en algún momento y permitir que el mal se colase, «imperfección» que llevaría a la humanidad en siglos posteriores a contemplar la existencia desde una doble óptica.

Pero nunca hasta ahora la debilidad de Belcebú por travestirse había alcanzado la sofisticación de los camaleones, como atestigua la leyenda que trataremos en este capítulo y que argumenta que cuando ciertos discos se escuchan en sentido inverso al original liberan mensajes satánicos.

Empezaremos, pues, por el final.

Gloria Trevi, la exuberante cantante mexicana, se encuentra en paradero desconocido. Se le recrimina ser una emisaria al maligno y «embrujar» a los cinco millones de adolescentes que compraron sus discos. En uno de ellos -Tu ángel de la guarda (1991)- un seguidor de la cantante escuchó el vinilo al revés y oyó un mensaje nítido y perverso: «¡Castigado!», «¡Lo hicistes mal!», «¡Debes obedecer!». Los susurros diábolicos correspondían a un hombre y una mujer que daban ordenes y regañaban. Otro tanto sucedía en la balada «Mañana» incluida en el LP Qué hago aquí (1994) que, al reproducirse en sentido inverso, desvelaba otro mensaje demoníaco: «Hoy por sexo te das».

Según informaba la prensa mexicana en agosto de 1999, el muchacho que descubrió el infame karaoke del que se servía Trevi para reclutar a sus acólitos, obró movido por «la casualidad, el juego o la curiosidad». A decir verdad, al menos la hipótesis de la casualidad puede descartarse de plano.

Desde comienzos del siglo XX, adalides de la recta moral vienen pregonando que Satán, Lucifer, Belcebú y Mefistófeles utilizan el rock para captar a nuevos adeptos. Al menos disponemos de una decena de libros que así lo atestiguan e incluso de una casete editada por Golden Temple que recoge los grandes hits en materia satánica. En lo más alto del ranking destaca con oscuridad propia el Himno al Imperio Satanico, de Anton La Vey, una arenga demoníaca con timbales y campanas invertidas que evoca vagamente al grupo californiano The Residents, mientras que el segundo puesto de la lista lo ocupa por derecho propio Power, un monólogo gutural del conocido brujo Aleister Crowley al que acompaña un piano de ultratumba.

A pesar de que en el siglo XIX el compositor Nicolo Paganini fue acusado de vender su violín al diablo, el auténtico interés de Satanás por la música se remonta a 1911, cuando nace fruto de una relación ilegítima Robert Lee Johnson, el que luego será considerado el inventor del blues.

En los polvorientos cruces de caminos rurales que bordean arrozales y plantaciones de algodón

– indica Jota Martínez Galiana en Satanismo y brujería en el rock-, recios jornaleros negros cantan los espirituales aprendidos de sus antepasados para hacer más llevadero su trabajo bajo el sol. Allí, rodeado de lóbregos pantanos, aprende a tocar la guitarra Robert Johnson. Su estilo es tan excitante que pronto su fama llega hasta Willie Brown y Son House, dos reputados bluesmen para lo que toca en 1932. Al oírlo por primera vez House exclama: «Ha debido vender el alma al diablo para tocar de esa manera».

Nace así la leyenda de Robert Johnson que él mismo tiene a gala propagar al componer Me and the Devil blues («Blues de mí y del diablo»). La canción, muy explícita, comienza así: «Esta mañana, temprano, llamaste a mi puerta y yo dije “Hola, Satán, creo que es hora de irse”», para concluir con «Voy a pegarle a mi mujer hasta quedar satisfecho ».

Según corre de boca a oreja, Johnson se cita con Belcebú en un cruce de caminos y sella a medianoche un curioso pacto: tocar la guitarra como nadie a cambio de difundir entre la juventud el ideario de Lucifer: alcohol, juegos y mujeres de mala reputación.

Robert Johnson cumple con creces las expectativas de Satán -sobre todo en lo relativo al alcohol-, sin que éste, tal vez celoso de su discípulo, haga nada por evitar su muerte a la edad de 27 años. No obstante, consigue que algunos adolescentes blancos se interesen por su música y olviden los azucarados aleluyas de los pastores anglicanos. El triunfo de la Bestia está ya cercano: el rock and roll, «el blues de los blancos», va a llevar muy pronto a que se cumpla un viejo dicho: «En cuanto uno empieza a desear cae bajo la jurisdicción del demonio».

Pero tal vez convenga remontarse a siglos anteriores y observar cuál había sido la vida del diablo hasta su repentina pasión por el baile. Mientras en la Biblia las referencias al infierno remiten a un lugar fisico, en el Nuevo Testamento el averno comienza a relacionarse con un estado mental de los pecadores. Los griegos, por ejemplo, llamaban Hades a un reino subterráneo gobernado por un rey del mismo nombre, al que era condenado el espíritu del pecador. Este, después de ser juzgado por Minos, Eaco y Radamanto, debía cruzar el río Estigia en la barca del viejo Caronte con un óbolo en la boca, en un viaje hasta un tormento sin fin.

A su vez, los romanos situaban al infierno debajo del lago Averno, en la campiña de Roma, donde debido a los pestilentes vapores, los pájaros que sobrevolaban el paraje caían muertos en el acto.

Según el Diccionario de Mitología de J. F. Noël, el purgatorio romano estaba dividido en siete reinos subterráneos: «El primero encerraba a los niños muertos antes de nacer, el segundo a los condenados a muerte. El tercero a los suicidas. El cuarto, llamado Campo de Lágrimas, a los amantes perjuros y a los amantes desgraciados. El quinto a los héroes cuya crueldad había oscurecido el valor, como Tydeo, Partenopeo y Adrasto. El sexto era el Tártaro y el séptimo era, en fin, los Campos Elíseos».

Pero más importante que conocer el emplazamiento exacto del reino del Príncipe de las Tinieblas, tal vez sea averiguar cuándo su «ideología» ejerce mayor atracción en sus pupilos.

La Edad Media es, en este sentido, un período clave. Por aquel entonces la Iglesia y el Estado procrean por doquier demonios imaginarios con forma humana. Tras aplastar todas las herejías existentes, la Santa Inquisición inventa una nueva herejía con una base tan amplia que el suministro de víctimas se torne inagotable: los brujos y las brujas, seres, en apariencia normales, que satisfacen las pasiones profundas que descuida una sociedad austera.

Es entonces cuando más crece el culto al demonio, tal vez como un resentimiento inconsciente contra el cristianismo por ser una religión tan estricta o contra Cristo por ser un conductor tan rígido.

El caso es que el diablo comienza a convertirse en un estandarte de libertad para los desposeídos, para todos aquellos que discrepan de un Dios sanguinario e inmisericorde.

Salvando las distancias -que son muchas-, algo parecido puede decirse del momento histórico en que el rock sella su alianza con Satán. La acción trascurrre en el deep South -en el profundo surestadounidense, en Tennessee, Arkansas y Alabama, lugares en los que se predica con un Colt 45 y una pala. Al margen de diferencias formales -los inquisidores ahora llevan sombrero de ala ancha y camisa a cuadros, en lugar de sotana y crucifijo-, el aprecio por los usos y costumbres del medievo goza aquí de temible jurisdicción.

A pesar de que durante esta investigación hemos recibido testimonios de toda España en los que se nos informa que si se escucha un disco en sentido inverso se corre el peligro de sufrir la verborrea de Belcebú -y más si uno se tropieza con grupos como The Cramps, Led Zeppelin o Black Sabbath- el origen de esta leyenda urbana es genuinamente norteamericano.

Tanto es así que, desde un punto de vista estrictamente antropológico, la principal aportación de Gloria Trevi a esta larga saga de nombres ilustres -Beatles, Rolling Stones e incluso los propios Eagles, aunque parezca increíble- es que el Maligno por primera vez en la historia del rock satánico se digna a cantar en español.

La única objeción -y que nos excuse- es que no se le entiende nada. Pero para explicar por qué Satanás canta tan endiabladamente mal que no hay dos personas en el mundo que oigan el mismo mensaje -salvo que estén realmente poseídas- hay que referirse a dos fenómenos anteriores: los bifrontes y la publicidad subliminal.

Según explica Màrius Serra en su Manual d’enigmística, se denomina bifronte -«que tiene dos caras»- a una palabra o frase que puede leerse en ambos sentidos con significado pleno. Cuando ambas lecturas coinciden el bifronte es también un palíndromo. Al respecto, el ejemplo más manido de bifronte es el que relaciona la capital italiana con el sentimiento más deseado -Roma/amor.

El origen del bifronte se remonta al siglo VI a. de C. cuando Sótades, un poeta cortesano que vivió en la época de la Biblioteca de Alejandría y, por lo demás, casado incestuosamente con su hermana Arsinoe, nos legó -más a través de las referencias de ciertos autores, caso de Plutarco, que de la obra propia, de la que no hay testimonios- la leyenda de que fue el inventor de los versos retrógrados o sotádicos.

Según nos ha llegado, Sótades escribía versos al rey Ptolomeo Filadelf que cuando se recitaban de izquierda a derecha eran laudatorios, pero que en sentido contrario encubrían chanzas y comentarios satíricos. Al apercibirse de ello, el rey Ptolomeo, que no se caracterizaba por su sentido del humor, encerró a Sótades en un cofre de bronce y sin mayor dilación, lo lanzó al mar Egeo.

Tal vez Sótades tuviera algo que ver con que durante la Edad Media el diablo pasara a recibir el nombre de Deus Inversus. Como anotaría René Laban al escribir en 1985 Música rock y satanismo, un oscuro manual que se cerraba con un dibujo de Albert Einstein sacando la lengua y la pregunta «¿Hemos hecho la obra del diablo?», esto aclararía que artistas como Nina Hagen irrumpan en el escenario con cruces invertidas o que el nombre de Black Sabbath se lea en algunos grafritis en sentido cambiado.

No sin razón -explicaba Laban- la expresión free yourself -¡líbérate!- aparece en un gran número de temas de música rock. Nos encontramos, pues, con lo que pudiéramos calificar como el «reverso» del materialismo, de su consecuencia lógica y previsible a la vez que su complemento y consumación: la desintegración que, a todos los niveles, vivimos desde 1945.

Satán, cualquiera que sea la forma que pueda revestir, no es sino la resolución metafísica del espíritu de la negación y de la subversión, por una parte, y, por otra -continuaba un Laban extasiado-, lo que encarna en el mundo terrestre a lo que conocemos como «contra-iniciación» y que conduce forzosamente a lo infrahumano. Sí en la iniciación se trasmite una semilla de luz, en la «contra-iniciación» lo que se siembran son tinieblas.

Esta oscura labranza tiene su principal granero en la adolescencia, tal y como denota la leyenda que nos envía Marta Costa desde Bellaterra (Barcelona): Si a las doce de una noche de luna llena rezas un Padrenuestro al revés y pones la mano debajo del colchón el diablo te la coge.

Por lo que se refiere a la publicidad subliminal, su repercusión en la mala dicción de Satanás no admite lugar a dudas. Su primer apóstol es James Vicary; un psicólogo que adopta el término para referirse a ciertos estímulos que funcionan por debajo del umbral consciente de percepción.

Según cuenta Vance Packard en su obra The Hidden Persuaders, Vicary lleva a cabo en 1950 varios experimentos sobre los hábitos de compra de los norteamericanos, en un momento en que los supermercados comienzan a introducir el régimen de autoservicio.

Pues bien, Vicary descubre que el índice de parpadeos de las mujeres desciende significativamente en los supermercados. También que la «primavera psicológica» dura el doble que el «invierno psicológico» e incluso que la experiencia de una mujer preparando un pastel guarda un raro parecido

– que no abordaremos aquí- con el momento del parto.

Como es de suponer, los desvelos de Vicary pasan completamente inadvertidos hasta que en el verano de 1957 apadrina un experimento en el cine Ft. Lee de Nueva Jersey. Se trata de colocar un taquiscopio en la cabina de proyección y de ir insertando dos mensajes cada cinco segundos mientras se proyecta la película Picnic. Los fotogramas sólo son visibles durante una tresmilésima de segundo y actúan muy por debajo de la percepción consciente del público. Las sugerencias imperceptibles se resumen en dos: «Bebe Coca-Cola» y «¿Tienes hambre? Come palomitas». Sorprendentemente, Vicary registra un aumento del 18,1 % en el consumo de la bebida refrescante y un 57,8 % en el de palomitas de maíz, con lo que algunos consumidores comienzan a reparar en que tal vez se les está incitando a comprar artículos no deseados.

Durante más de cuarenta años se mantiene esta leyenda. Tanto es así, que la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos prohíbe en 1974 la publicidad subliminal en radio y televisión, muy a pesar de que ningún estudio posterior a 1957 puede ratificar su eficacia.

Por aquel entonces James Vicary está a punto de ser acusado de falsedad. Ocurre cuando el presidente de la Asociación de Psicólogos, el doctor Henry Lynk, lo desafia a repetir el experimento y descubre que no se aprecia ningún incremento sustancial en las ventas de Coca-Cola y de palomitas.

Humillado, Vicary confiesa haber falsificado los resultados.

El relevo de Vicary lo toma Wilson B. Key que reemprende sus desvelos allí donde éste los había dejado. En Seducción subliminal Key argumenta que los anuncios modernos están repletos de mensajes y símbolos ocultos que sólo él es capaz de discernir.

Pero por entonces, la cuestión ya es otra. Tal y como aprecia en The Hidden Persuaders Vance Packard: Los publicistas utilizaban mensajes subliminales en los anuncios porque los empresarios se lo creían… y les pagaban bien por eso. Otra cosa, claro está, era su eficacia, nula por completo.

Muy pronto la publicidad subliminal empieza a ser utilizada por algunos artistas de rock, máxime después de que un pastor protestante californiano, Gary Greenwald, que en su juventud había sido músico, descubra que sus antiguos colegas recurren a una técnica conocida por backward masking para trasmitir «órdenes hipnóticas» a los jóvenes.

Predicadores de diversos estados de Norteamérica -en especial, pastores protestantes de Georgiacomienzan a escuchar en sentido inverso a grupos sospechosos y desatan una fiebre fundamentalista que lleva a la hoguera a grupos como los Beatles y los Rolling Stones. Mientras los discos arden en una enorme pila, un ser, sin duda demoníaco y normalmente con flequillo, incita a las masas, micrófono en mano, a exhumar a «los santos de Satán».

Las hogueras de los fundamentalistas cristianos alcanzan tal virulencia en 1966 que Joseph Viglione, alias The Count, un cantante de rock bostoniano y cristiano practicante, llega a sugerir a sus correligionarios que, en lugar de dedicar sus vidas a descubrir mensajes satánicos grabados al revés, «empleen su tiempo en quehaceres más cristianos».

No obstante, la furia incendiaria de los puritanos responde a causas más profundas. Desde 1960 el viejo orden parece venirse abajo. Los hippies y su flower power, la filosofia beatnik deJack Kerouac, William S. Burroughs, Allen Ginsberg y otros «popes» de la contracultura, el naturalismo del folk, las drogas psicodélicas como vía de conocimiento, el interés por las culturas primitivas y orientales y la búsqueda de un mundo en paz, ponen en pie de guerra a los puritanos -muy especialmente en Norteamérica-, algunos de los cuales ven ya definitivamente la mano de Belcebú cuando Anton La Vey funda en noviembre de 1968 en Los Ángeles la primera iglesia satánica reconocida oficialmente.

En este contexto, los Beatles publican en 1969 su White Album (Álbum blanco). Misteriosamente se desata el rumor de que Paul McCartney ha muerto en un accidente de tráfico, tal y como informa el Northern Star, un periódico de la Universidad de Illinois, y que el cuarteto de Liverpool lo viene sustituyendo por un doble -William Campbell- desde 1966.

Los seguidores del grupo no saben a qué atenerse, máxime cuando comienzan a descubrir misteriosas pistas en los discos. Por lo que respecta a las canciones, al final de Strawberry Fields Forever («Campos de fresas para siempre») (1966), muchos creen oír a John Lennon susurrando 1 buried Paul -Yo enterré a Paul-, mientras que el guitarrista repite una y mil veces que lo que dijo fue «cranberry sauce» -salsa de arándanos. En Revolution n0 9 («Revolución número 9») (1968) una voz repite insistentemente «Number nine, number nine». Si se escucha este segmento hacia atrás lo que se oye es «Turn me on, dead man» -«Ponme a tono, hombre muerto» «Si es extraña esa coincidencia -explica Jota Martínez Galiana en Satanismo y brujeria en el rock, a buen seguro el estudio más completo publicado en España-, aún más da que pensar lo que ocurre en el mismo álbum entre el final de I’m so tired («Estoy tan cansado») y el inicio de Black Bird («Pájaro negro»). Lennon balbucea unas sílabas sin sentido que, escuchadas hacia atrás, forman aproximadamente la frase: Paul is dead, miss him, miss him («Paul ha muerto, echadle de menos, echadle de menos»).

Los que defienden la integridad fisica de Paul, se aprestan a señalar que esas «sílabas sin sentido» son en realidad una frase: Monsieur, monsieur, let’s have another one («Señor, señor, tomemos otra») y que sólo cuando se escucha al revés se convierte en un balbuceo ininteligible.

Por lo que concierne a las portadas de los Beatles, las pistas son, si cabe, más desconcertantes. En Abbey Road -donde se observa en una foto a los cuatro Beatles cruzando dicha calle por un paso de cebra- Paul aparece sin zapatos -en los rituales del Tíbet, muy de moda por aquella época, los muertos andaban descalzos- y es el único de los cuatro que camina con el paso cambiado y los ojos cerrados.

Además, aunque es zurdo, va fumando con la mano derecha. Por si fuera poco, los cuatro chicos de Liverpool van vestidos de un color y parecen representar la escena de un entierro: John, de blanco, es el predicador; Ringo, de negro, el enterrador; George, con camisa vaquera, es el sepulturero. Ni que decir tiene que Paul es el muerto… Para más inri, la matrícula del coche estacionado en la calle tiene la combinación «28 IF», es decir, precisamente la edad que tendría Paul McCartney si estuviese vivo -en inglés la conjunción condicional if significa si.

En Sergeant Pepper’s sobre la cabeza de Paul aparece una mano -que en algunas religiones orientales simboliza la muerte-, el instrumento que sostiene Paul es negro, mientras que en la contraportada éste luce en un brazo una banda negra con las letras OPD, siglas que en Canadá significan Officially Pronounced Dead («Declarado Oficialmente Muerto»), por más que los Beatles sostuvieran que en realidad hacían referencia al Ontario Police Department («Departamento de Policía de Ontario») iniciales que los cuatro Beatles enarbolaron al efectuar su gira por Estados Unidos en 1965.

Para acabar de rematarlo, en la abigarrada portada del disco, puede observarse la cabeza de Aleister Crowley, el brujo más famoso de todos los tiempos -y del que ya hablamos antes- y que fue referencia obligada para muchos grupos británicos.

En total, los fans de los Beatles llegan a descubrir más de cien pistas distintas que refrendan que Paul, efectivamente, ha fallecido al saltarse un semáforo en 1966 y que un doble usurpa su puesto.

Tanto es así que cuando Paul McCartney aparece tiempo después en la revista Life para desmentir el rumor, éste, lejos de dejar de circular, se recrudece. Se trata del doble. Una conclusión aparentemente lógica si se observaba que al dorso de la página en la que aparecía la foto de McCartney, se publicaba el anuncio de un coche, cuya imagen parecía cortarle la cabeza al mirarse a contraluz.

Pero si entre los seguidores de los Beatles habían dos facciones enfrentadas -¿Cómo puede haber compuesto William Campbell Let it be?, se preguntaban los seguidores leales-, los fundamentalistas cristianos lo tenían del todo claro: vivo o muerto Paul McCartney, los Beatles eran un juguete roto en manos de Satanás.

Una de las principales razones de la animadversión de los cristianos fundamentalístas hacia el rock

– explica Jota Martínez- estriba en el hecho de que los jóvenes mitifiquen e idolatren a las estrellas de la música popular, ya que, para ellos, la única persona que merece ser adorada es Jesucristo. Al fin y al cabo, ¿no se comportaron los fans de The Beatles como los apóstoles intentando resucitar a su mesías muerto?

Si a ello unimos que esos mismos jóvenes que escuchaban rock and roll eran los mismos que faltaban a misa los domingos, se comprenderá que los integristas religiosos recurrieran a la figura del coco -llámese Belcebú- para convencer a sus feligreses.

Por no aburrir a los lectores, diremos que desde los Beatles hasta Gloria Trevi un sinfín de grupos han sido acusados de servir al diablo y que, sólo algunos de ellos, han incluido ex profeso mensajes sotádicos, más para aumentar las ventas que por una verdadera cofradía con el diablo.

Por citar sólo a los más destacados, los Rolling Stones publicaron varios discos en los que dieron a entender, por las dudas, en qué bando querían formar. Their Satanic Majesties Request («La llamada de sus Satánicas Majestades») y Goat’s Head Soup («Sopa de cabeza de cabra»), dan pistas al respecto, mismo caso que Sympathy for the Devil («Simpatía por el diablo»), un tema que algunos consideran el himno oficioso de Satanás y que le valió a Jagger el apodo de «El Lucifer del rock».

En lo que respecta a Led Zeppelin, Jimmy Page, guitarrista de la banda, sentía una fascinación casi enfermiza por Aleister Crowley, el brujo más carismático desde la Edad Media. Nacido en 1875 en el seno de una secta irlandesa para la cual la lectura diaria de la Biblia era obligada, Crowley dio desde su tierna infancia buenas pruebas de su naturaleza malvada: para comprobar si era cierto que los gatos tenían siete vidas, intentó matar a uno de siete formas diferentes. A la edad de veinte años, su propia madre lo bautizó como La Bestia, apodo que él adoptó encantado añadiéndole el número 666.

Muchos exégetas -indica Martin Gardner en «La Nueva Era»- han intentado descifrar el misterioso número. La mayoría cree que es una cifra que vale por un nombre. Este tipo de juego matemático era muy popular entre los griegos y los hebreos, que usaban letras del alfabeto como números en la época en la que el Apocalipsis fue escrito, en el primer siglo después de Cristo. El nombre más probable es el del tiránico emperador Nerón. Como la traslación del nombre se hace a partir del griego, Nerón César se representa en hebreo como Nron Ksr, cuyas letras tienen estos valores numéricos: n=50, r=200, o=6, n=50, k=100, s=60, r=200. Sumados, hacen un total de 666.

Detrás de esta operación arimética se encuentra la fama satánica de la pirámide del Louvre de París. Situada en el antiguo meridiano cero, sus 666 paneles de cristal le han hecho merecedora de todo tipo de comentarios.

Pues bien, La Bestia 666 ingresa en 1898 en la sociedad mágica Golden Dawn -que guarda un asombroso parecido con el sello discográfico que apadrina los grandes hits satánicos- y comienza a apostar por una mezcla de magia blanca y negra, de Cábala y Hermética, todo ello aderezado con lo más granado de las tradiciones hindú, budista y taoísta, además de diversos rituales satánicos y sexuales, unos de cosecha propia y otros tomados del mago Abra-Melin. Así, Aleister Crowley desarrolla el Iluminismo Científico o Misticismo Escéptico, que más tarde denominaría «Magick», «la ciencia y el arte de causar el cambio en conformidad con el deseo».

Pero no será hasta 1904 cuando Crowley dé al mundo su obra más notable: El libro de la Ley que instituye un nuevo principio para la humanidad: «Hacer lo que se quiera será toda Ley».

No es de extrañar, pues, el éxito que cosecha La Bestia 666 -y posteriormente Anton la Vey- entre los grupos roqueros más viscerales, y nunca mejor dicho, con consignas del tipo: «Todo hombre y toda mujer es una estrella», «No hay más dios que el hombre» «El hombre tiene derecho a pensar lo que desee; a hablar lo que desee; a escribir lo que desee; a dibujar, pintar, esculpir, a grabar al agua fuerte, a moldear, a construir como desee; a vestir como desee», «El hombre tiene el derecho de matar a aquellos que puedan frustrar estos deseos», «El amor es la ley. Ama bajo el deseo».

En una época de cambio, donde los jóvenes ya no admitían como antaño la autoridad paterna y la rígida moral puritana, los conjuntos que adoptaron este mensaje se convirtieron para muchos jóvenes en pregoneros de una nueva era donde el fondo era más importante que la forma.

Desde entonces, desde la satánica Escalera al Cielo de Led Zeppelin o la estética descaradamente canalla de Black Sabbath, muchos otros grupos -Marilyn Manson, Slayer, Judas Priest, etc.- han conducido a Satanás hasta el final del milenio, renovando, de paso, su estilo musical. El mensaje de todos ellos es bien explícito: si vosotros tenéis el orden, las Iglesias, la familia, el trabajo y la policía, nosotros tenemos a Satán.

Pero que nadie piense que ese debate se limita a la música. En la ultraconservadora sociedad norteamericana, numerosas empresas han tenido que enfrentarse desde 1978 a rumores intencionados que sugieren que gran parte de su capital está en manos de la secta Moon, que es como decir del demonio.

Entre las más citadas figuran Procter and Gamble -el primer fabricante mundial de productos de limpieza como Ariel, Pamperss, Bonux, etc.-, MacDonald’s, el número uno de las hamburguesas, y Entemann’s, un gigante de la producción alimentaria.

Como sucediera con Robert Lee Johnson y los Beatles, al final se pudo dar con el origen de estos rumores. Se trataba de los pastores de las comunidades religiosas fundamentalistas del sur de Estados Unidos, asentadas en una región conocida como Bible Belt -el «cinturón bíblico».

Así, el logotipo de la sociedad Procter and Gamble representa el rostro de un anciano con aspecto de Júpiter en forma de luna creciente que mira hacia las trece estrellas -en recuerdo de las trece primeras colonias norteamericanas. Al principio se dijo que la luna era una alusión evidente a la secta Moon -luna- y a su fundador,el Anticristo en persona. Más tarde, los rumores se cebaron sobre otros aspectos del logotipo todavía más reveladores: las estrellas dibujaban, supuestamente, la cifra 666, es decir, la cifra de Satán según la interpretación de un verso del capitulo trece del Libro de la Revelación: El Anticristo hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, reciban una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre.

En abril de 1985, con la intención de poner fin a tan persistente rumor, Procter and Gamble decidió retirar el logotipo del embalaje de sus productos, por mucho que éste hubiera figurado en ellos desde un siglo antes, cuando naciera esta empresa, por lo demás, profundamente conservadora.

Como aprecia muy atinadamente Jean-Noël Kapferer, «al igual que sucedía en la Edad Media, la Iglesia se ha convertido en la canalizadora de los rumores, los cuales se sustentan además en la interpretación de unos signos que permanecen ocultos a los ojos de los que no son expertos».

De ahí que los obispos mexicanos José Melgoza yJosé Aguilera declararan el 8 de agosto de 1999 que Gloria Trevi, la cantante con la que se abría esta leyenda, era nada menos que una emisaria del demonio e incluía «mensajes insanos» en sus canciones cuando se escuchaban al revés.

Toda una «revelación» como para plantearse, mal que nos pese, si el bueno de esta película no será precisamente Satán…

 

Conclusión: Tras el magnífico artículo de Antonio Ortí, reproducido arriba, creemos que sólo hay una conclusión posible: los experto en márketing inventan lo que pueden.  Y siempre hay algún chiflado que les sigue la corriente, por supuesto. Porque esa es otra…

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El monolito espacial extraterrestre que vieron Gagarin y la NASA. Conspiración novelesca.

Módulo de mando del Apolo X

Según una curiosa y extraña teoría de la conspiración, un satélite alienígena fue avistado por los astronautas de la Apolo 10 y por Yuri Gagarin, de modo que se organizó una expedixciñón posterior  por parte de la NASA para recupeerarlo

En mayo de 1969, los astronautas de la misión Apolo 10, Tom Staf­ford, John Young y Eugene Cernan, viajaron a la luna en un «ensayo general» final para la misión de alunizaje de la Apolo 11. La tripula­ción de la Apolo 10 debía acercarse a unos cuantos cientos de metros de la superficie lunar, más cerca de lo que nunca había estado el hombre, registrando datos y examinando las posibles zonas de alu­nizaje para el siguiente e histórico vuelo espacial.

Stafford y Cernan descendieron hacia la superficie de la Luna en el módulo lunar mientras Young mantenía una órbita regular a 110 kilómetros de altura a bordo del módulo de mando, exactamente como lo harían los tripulantes de la Apolo 11 dos meses más tarde. Los astronautas se encontraron con numerosos problemas durante la misión, incluyendo la presencia de hidrógeno en el agua potable, un fallo en el mecanismo de cierre del módulo de mando y fallos inter­mitentes en las comunicaciones entre los módulos lunar y de mando y con el Centro Espacial, pero la misión se desarrolló prácticamente como se había previsto. Los astronautas entraron nuevamente en la atmósfera terrestre a la mayor velocidad desarrollada hasta ese mo­mento —casi 40.000 km/h— y la cápsula espacial impactó en aguas del Pacífico treinta y cinco segundos después del horario fijado.

Y esto es todo lo que oficialmente se sabe de la misión.

Sin embargo, el  encubrimiento y la opacidad que algunas personas creen que rodea la misión Apolo 10 incluye un satélite alienígena o una baliza de comunicacio­nes conocida como «el monolito». Se dice que la tripulación de la Apo­lo 10 se acercó a la baliza, del modo en que se describe en la obra de Arthur C. Clarke  El centinela (la novela cor­ta en la que Stanley Kubrick basó su famosa película 2001: Una odisea del espacio, en 1968), en una desviación clandestina del programa de la misión, para filmar y fotografiar el mensaje y el mapa estelar grabado en su superficie. Las señales de energía que emitía el monolito provo­caron varios fallos de funcionamiento eléctrico y afectaron de tal modo las comunicaciones a bordo de la Apolo 10, que estuvieron a punto de impedir que regresara a la Tierra. Este artefacto alienígena había sido observado también por el primer hombre en viajar al espa­cio, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin, en 1961, y permaneció en órbita hasta 1972, cuando la NASA envió una lanzadera militar expe­rimental para recuperarlo y estudiarlo en un centro de investigación espacial ultrasecreto de Estados Unidos, en  nstalaciones situadas bajo el agua con cúpula al norte de Abaco, La más septentrional de las Islas Bahamas. RCA Corporation se encarga de que la investigación la experimentación, dice un tal Jesse .

Jesse dijo : ” Lo hicieron bajo el agua , después de ver gente cayendo como moscas. Pensaron que sería mejor [ la contención de los sospechosos del Monolito de emanaciones energía cósmica ] bajo el agua. ” Señaló que la baliza espacio ” tiene un sonido a él, como habla . También da origen a un espectáculo de luces. ”

“Ellos son ” postales de la llanta . Emiten la luz y las señales de tono , el envío de un lenguaje matemático. Puede haber cinco o más civilizaciones ET conlleva la creación de estos faros . ”
Entre los científicos que trabajaron en ella fueron el astrónomo famoso Dr. Carl Sagan, Ejército de los EE.UU. Comando de Inteligencia y Seguridad General William Stubblebine, (r) , asesor del Consejo Nacional de Seguridad Dr. Michael Wolf, Y una antigua división jefe de la CIA.

Todos los que habían prolongado el contacto físico con el Monolito tienen cáncer, dice Jesse .
” Y los que trataban de diseccionar el Monolito murió allí mismo en el acto. ”
Lo que no sabemos es de dónde pudo salir semejante idea.

Como cabría esperar, existen muy pocas pruebas que demuestren esta teoría. Gagarin murió en un accidente aéreo en 1968, el año ante­rior a la misión de la Apolo 10, y ninguno de los astronautas mencio­nó jamás la existencia de ese monolito. Los problemas que tuvo la Apolo 10 estaban relacionados más con pequeños fallos de funciona­miento y equipo defectuoso que con la interferencia causada por una fuente exterior. Aunque volvieron a entrar en la atmósfera terrestre a una velocidad nunca alcanzada antes por ningún vuelo Apolo, no existe ninguna razón para suponer que este hecho entrañara nada sospechoso, y el hecho de que cayeran al mar pocos segundos más tarde del tiempo previsto, que había sido meticulosamente planifica­do meses antes, significa que los astronautas no pudieron disponer de ningún tiempo extra para examinar un satélite alienígena.

Aun cuando hubiesen deseado acercarse al monolito, localizarlo en el espacio y maniobrar hacia él no habría estado al alcance de las limitadas capacidades de la nave Apolo, que sólo tenía que viajar a la Luna y regresar, sin ningún margen del diseño de la misión que le permitiese hacer algo más. En cuanto a la lanzadera militar experi­mental enviada por la NASA en 1972 para recuperar el monolito, pa­rece altamente improbable que, si una tecnología tan avanzada esta­ba disponible en Estados Unidos, la Apolo 17 realizara su peligroso viaje a la luna aquel mismo año utilizando sistemas idénticos a los que habían llevado todos los vuelos espaciales previos de la NASA. En cualquier caso, los observadores espaciales habrían avistado sin duda esa lanzadera cuando despegaba o regresaba a la Tierra, des­pués de haber cumplido su misión encubierta en el espacio.

La primera misión real de una lanzadera espacial, comandada por el astronauta de la Apolo 10 John Young, no se llevó a cabo hasta 1981, o sea nueve años después de la misión «secreta» de la lanzade­ra experimental. Nueve años de investigación, pruebas y experiencia operacional con una lanzadera militar habrían ayudado sin duda a superar los problemas que afectaron a la versión «civil» de alto perfil de la NASA.

CONCLUSIÓN

Es completamente factible que astronautas y cosmonautas pudieran haber visto partes desechables de nuestros propios cohetes o satéli­tes orbitando como «basura espacial». Sin embargo, esa basura espa­cial se convierte rápidamente en un «monolito alienígena» cuando los informes de los astronautas que dicen haber «visto algo» llegan a aquellas personas que realmente desean creer que ese objeto existe. La leyenda del monolito, aparentemente, le debe mucho más a la ciencia ficción que a los hechos históricos.

En el futuro seguiremos hablando de estos casos, pues al parecer, según las teorías conspirativas, en la luna se ha encontrado de todo: construcciones, una momia…

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La gran tontería de la afinación musical. 440 Hz. contra 432 Hz.

Burro flautista en 432 Hz.

Normalmente, buscamos temas en la historia, pero en este caso haremos una excepción para hablar de una de las más rocambolescas conspiraciones de que hemos tenido noticias: la conspiración para hacer prisioneros a los humanos cambiando la afinación de los instrumentos musicales.

Gran parte del artículo nos lo han enviado por correo, pero no tiene desperdicio. Espero que lo disfrutéis.

Un ministro de propaganda nazi llamado Joseph Goebels creó un decreto universal en 1939 por el cuál se instaba a todo el mundo a afinar el LA musical a 440 Hertzios, en lugar de a 432 Hz, frecuencia a la que se afinaba toda la música hasta el momento. Desde 1939 hasta hoy en día se ha entonado a esa frecuencia.

Esto provoca en la gente pensar y sentir de una manera determinada y se la mantiene sumida en un desorden interno. En 1953 el decreto de Goebels fue aprobado por parte de la Organización Internacional de Normalización (ISO).
Esto ocurrió a pesar de los esfuerzos de un gran número de músicos franceses que apoyados por el Conservatorio de París, organizaron un referéndum para preservar el LA afinado a 432 Hz.
El LA afinado a 432hz ha estado oculto al mundo por ser el punto de balance sónico de la naturaleza.
“432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia.
La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.
“Por la re-sintonización de instrumentos musicales y el uso de la afinación de concierto a 432 hertzios en vez de 440 hertzios, tus átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI de la Naturaleza.” (Brian T. Collins)
Toda la música que escuchamos en este momento, genera una frecuencia inarmónica con el planeta y con el organismo humano.
Una nota hace 12 armónicos, porque pone en resonancia las 12 notas de la escala musical (con medios tonos y sostenidos).
Las notas hacen 12 armónicos, cuando se toca una nota afinada a un LA afinado a 432 Hz. Cuando uno toca en un LA afinado a 440 Hz, sólo se hacen 8 armónicos. La música afinada a 440 Hz es música muy pobre.
La frecuencia del planeta Tierra es de 8 Hz. Las ondas alfa, la frecuencia del cerebro en estado de relajación profunda, son ondas a 8 Hz. Afinar a 440, hace que la base no sea 8, sino 8’25, lo cual significa que los armónicos que generan no son armónicos con el planeta.
El Ser Humano funciona en un rango de frecuencia que va de 16 a 32 Hertzios, lo que equivale en la escala musical, del do al do, o sea, una octava. Afinar a 440 Hz tampoco es armónico con la frecuencia del Ser Humano porque la base es 16,5.
SANACIÓN MEDIANTE SONIDOS: 432 Hz.
Si escuchamos música a 432hz, que es la frecuencia a la que vibra el universo, podemos entonar la conciencia para potenciar nuestro ser ¿de qué te hablo?
La ciencia ha comenzado a re-descubrir los secretos de la resonancia y su impacto en nuestra salud. Como seres de conciencia, dependemos de la resonancia natural de atraer lo que deseamos para alcanzar el amor, la felicidad, el desarrollo personal, salud y abundancia. Dado que no estamos separados de las vibraciones que son interdependientes en la resonancia positiva para mantener y regular nuestro estado de ánimo y la salud para lograr estos objetivos. Lo mantuvieron en SECRETO mucho tiempo, pero ya se les escapó…
El universo tiene una vibración natural a 432 hz (ciclos por segundo). Los instrumentos musicales estaban afinados a esa frecuencia, lo cual permitía a la gente entonar su conciencia, su ser, con la energía universal. 432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biologia, el codigo del ADN y la conciencia. Pero un nazi, Joseph Goebels, introdujo la frecuencia del tono “LA = 440 hz” en 1939 como la norma de ajuste para todos los instrumentos musicales y el mundo se ha entonado a esa frecuencia desde entonces. La Organización Internacional de Normalización (ISO) lo aprobó en 1953. Esto permite a la gente pensar y sentir de un manera determinada y mantenerla prisionera de cierta conciencia.
El cambio de frecuencia a 440 se hizo a pesar de que el Profesor Dussaut del Conservatorio de París escribió un referéndum firmado por 23.000 músicos franceses quienes estaban a favor de la preservación a 432 Hz, para conservar la armonía musical con la vibración musical del universo.
Desde entonces, usamos la afinación La=440Hz. Las obras clásicas (antiguas) fueron compuestas para un tono La en 432Hz. ¿Ahora te explicas por qué la música de Mozart contribuye al desarrollo de la inteligencia, de la armonía interna de persona, del aumento de la percepción extrasensorial? Actualmente hay quienes están procurando retornar a la frecuencia de la Tierra 432 hz. Ejemplo: Pink Floyd. La música es capaz de mover grandes cantidades de energía, de producir gran expansión del potencial de desarrollo oculto dentro de cada uno de nosotros y nuestros talentos naturales.
A 432 Hz, se notará al instante que comienzas a sentir calma y tu cuerpo se relajará.
A 440 Hz, tu cuerpo se tensa y tu instinto puede sentir que los 440 hz no es natural.
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440 vs. 432
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Las investigaciones indican que la música debe estar basada en frecuencias naturales de sintonía cósmica del universo si ha de ser beneficiosa para la humanidad, así tendría un principio “orgánico”. El Instituto Schiller pide un cambio de tono de 440 Hz a A432 Hz de nuevo, ya que el 432 Hz está profundamente entrelazado con la naturaleza.
El reciente re-descubrimiento de la verdadera naturaleza vibratoria de la energía indica que el uso de sintonía a 440 Hz genera un efecto intencional insalubre en el medio ambiente y en los seres vivos. Esto produce un cambio fuera de la naturaleza, de 8 Hz, en cómo pensamos y cómo nuestro ADN regula nuestra constitución genética. El cerebro y el ADN están profundamente conectados al 432 a través de la procesión de los equinoccios y frecuencias cósmicas de 8 hz.
El tono LA = 432hz es el fundamento de la música, el diseño inteligente en la naturaleza tiene una base armónica en 432 vibraciones por segundo. Un fenómeno natural medido que apoya la idea del 432 Hz que entrelazados en base orgánica es el movimiento del Sol y Saturno. Además, podemos establecer que el verdadero orígen de la medida de un segundo está basada en el movimiento del sol. Hay estudios más profundos basados en el movimiento planetario y tonos armónicos que se prestan más al apoyo de lo “orgánico” basado en los 432 Hz como una fundamento sólido para la estructura musical y regulación de nuestra salud.
Desde la aparición de esta información secreta, hubo investigaciones de mucha gente, inclusive de Ananda Bosman, Mick Jagger de los Rolling Stones, por los resultados en las reacciones positivas del público, con estas frecuencias de 432.Beneficicos
la música en 432 hz transmuta y sana el alma, mente y cuerpo:
El corazón humano (ritmo cardíaco)
La doble hélice de ADN (frecuencia de replicación)
La función cerebral máxima – sincronización bihemisférica (dos hemisferios del cerebro)
El pulso cardíaco fundamental del planeta (resonancia fundamental de la cavidad Schumann)
La geometría musical de la creación.El ajuste actual de la música sobre la base de 440 Hz no armoniza en cualquier nivel que corresponda al movimiento cósmico, ritmo o vibración natural. La diferencia entre 440 Hz y 432 Hz es sólo 8 vibraciones por segundo, pero es una diferencia perceptible en la experiencia de la conciencia humana.La afinacion natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo. Por la re-sintonización de los instrumentos musicales y el uso de la afinación de concierto a 432 hercios en vez de 440 hercios, tus átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI de la naturaleza.” -Brian T. Collins.
Al cantar con esta frecuencia, resuena en el interior, se expande la capacidad expresiva, liberando la carga emocional de los bloqueos energéticos, se dirige el uso de la mente, y el expandir de la conciencia.
Hay gente que tiene la intención de ampliar estas oportunidades a través de una difusión mundial. La música y el canto son los más poderosos medios, esto se puede lograr porque el sonido es la liberación principal por la que fue creado y continúa armonizando todo el Universo!

La frecuencia en la que nos mete la música afinada a 440 Hz nos hace sentir inseguridad, miedo, angustia y desorden interno.
Durante muchos años ha interesado que la Humanidad esté sumida en la oscuridad.
Si la música no está en armonía con el planeta, no está en armonía con el Ser humano y cómo consecuencia se producen alteraciones en ambos.
Para evitar que esto continúe sucediendo, deberíamos afinar la música a 432 Hz. Y podemos hacerlo pasando toda nuestra música al ordenador, y utilizar un programa que permita bajar la frecuencia. Las interpretaciones sonarán un poco más lentas, pero es casi imperceptible. Hay programas de ordenador que sirven para manejar, editar y grabar música. Por ejemplo el de Mac, Garage Band.
Esta música después se debe pasar a DVD en lugar de en CD, porque los CD’s no tienen capacidad de manejar 12 armónicos, sólo manejan 8 armónicos, y no serviría de nada porque estaríamos recortando 4 armónicos.
La música grabada en CD es cortante, dura, fría, en cambio grabada en DVD es más cálida porque permite grabar con los 12 armónicos.

LA VIBRACIÓN DEL BORDÓN EN EL MONOCORDIO
La nota Do (C) vibra en 396 hertzios de frecuencia, para la liberación del miedo y la culpabilidad.
La nota RE (D) vibra en 417 hertzios de frecuencia para la transformación, transmutación, y conversión de nuestro estado mental, para llegar a la aceptación de lo divino.
La nota MI (E) vibra en 528 hertzios de frecuencia, para la transformación y reparación del ADN.
La nota FA (F) vibra en 639 hertzios de frecuencia para El Quantum Cognition esto es, mejorar el conocimiento, acelerar la inteligencia, como? Escuchando por prolongado tiempo el sonido de la nota FA el cerebro puede experimentar la reducción de un compuesto químico presente en el cerebro y denominado ácido quinurénico lo puede mejorar las capacidades cognitivas tanto de personas sanas como de pacientes que padezcan trastornos neurodegenerativos o psicóticos.
La nota SOL (G) vibra en 741 hertzios de frecuencia, e incide y en la expansión de la conciencia humana.
La nota LA (A) vibra en 440 hertzios y despierta la intuición, la nota LA afecta la glándula pineal o epífisis, la llamada tercer ojo, que constituya la antena del ser humano, no solo la intuición como parte de las habilidades del hombre, sino la telepatía, la psicoquinesis y otras capacidades del hombre, serian desarrolladas por la influencia de esta nota en el cerebro humano.
Por último la nota SI vibra en 963 hertzios de frecuencia e incide en el sistema nervioso, estabilizándolo, y equilibrando las energías acumuladas por el estrés y otros factores.

El cambio de frecuencia a 440 se hizo a pesar de que el Profesor Dussaut del Conservatorio de París escribió un referéndum firmado por 23.000 músicos franceses quienes estaban a favor de la preservación a 432 Hz, para conservar la armonía musical con la vibración musical del universo.
Desde entonces, usamos la afinación La=440Hz. Las obras clásicas (antiguas) fueron compuestas para un tono La en 432Hz. ¿Ahora te explicas por qué la música de Mozart contribuye al desarrollo de la inteligencia, de la armonía interna de persona, del aumento de la percepción extrasensorial? Actualmente hay quienes están procurando retornar a la frecuencia de la Tierra 432 hz. Ejemplo: Pink Floyd. La música es capaz de mover grandes cantidades de energía, de producir gran expansión del potencial de desarrollo oculto dentro de cada uno de nosotros y nuestros talentos naturales.
A 432 Hz, se notará al instante que comienzas a sentir calma y tu cuerpo se relajará.
A 440 Hz, tu cuerpo se tensa y tu instinto puede sentir que los 440 hz no es natural.

El reciente re-descubrimiento de la verdadera naturaleza vibratoria de la energía indica que el uso de sintonía a 440 Hz genera un efecto intencional insalubre en el medio ambiente y en los seres vivos. Esto produce un cambio fuera de la naturaleza, de 8 Hz, en cómo pensamos y cómo nuestro ADN regula nuestra constitución genética. El cerebro y el ADN están profundamente conectados al 432 a través de la procesión de los equinoccios y frecuencias cósmicas de 8 hz.
El tono LA = 432hz es el fundamento de la música, el diseño inteligente en la naturaleza tiene una base armónica en 432 vibraciones por segundo. Un fenómeno natural medido que apoya la idea del 432 Hz que entrelazados en base orgánica es el movimiento del Sol y Saturno. Además, podemos establecer que el verdadero orígen de la medida de un segundo está basada en el movimiento del sol. Hay estudios más profundos basados en el movimiento planetario y tonos armónicos que se prestan más al apoyo de lo “orgánico” basado en los 432 Hz como una fundamento sólido para la estructura musical y regulación de nuestra salud.
Desde la aparición de esta información secreta, hubo investigaciones de mucha gente, inclusive de Ananda Bosman, Mick Jagger de los Rolling Stones, por los resultados en las reacciones positivas del público, con estas frecuencias de 432.
Hay gente que tiene la intención de ampliar estas oportunidades a través de una difusión mundial, porque ahora es el momento de la posibilidad humana en que puede florecer, gracias a la belleza y la fuerza de la maravilla de lo que realmente somos: seres de la co-creación cósmica maravillosa. La música y el canto son los más poderosos medios, esto se puede lograr porque el sonido es la liberación principal por la que fue creado y continúa armonizando todo el Universo!
Luz para todos.
Fuentes: Narom – www.narom.org – Diana M. Olarte F.
“…El gobierno oculto está permitiendo liberar y publicar toda la información, sobre sus actos y planes, a través de ciertas personas (conscientes o no). Su pretensión es tenernos aún más asustados…”
“…Si vamos a difundir noticias inquietantes, hagámoslo con Amor. Teniendo la certeza absoluta de que la Luz, muy pronto, brillará entre las tinieblas. Borrando para siempre la ignorancia a la que nos tienen sometidos…”
Somos Luz y Amor. No permitamos que nos oscurezcan.

EL MUNDO REAL:

 

El la (en hercios) a lo largo de la historia

  • 446 Hz: Renacimiento (instrumentos de viento de madera).
  • 415 Hz: instrumentos de viento de madera, afinados con los órganos parisinos (siglo XVII y XVIII).
  • 465 Hz afinacion muy usada en la alemania del siglo XVII
  • 480 Hz: órganos alemanes que tocaba Bach (principios del s. XVIII).
  • 422,5 Hz: diapasón asociado con Georg Friedrich Händel (1740).
  • 409 Hz: diapasón inglés (1780).
  • 400 Hz: diapasón (fines del s. XVIII).
  • 450 Hz: diapasón (fines del s. XVIII).
  • 423,2 Hz: diapasón del teatro de ópera de Dresde (1815).
  • 435 Hz: diapasón (1826).
  • 451 Hz: diapasón de La Scala de Milán.
  • 430,54 Hz: afinación “filosófica” o “científica”.
  • 452 Hz: “tono sinfónico” (mediados del siglo XIX).
  • 435 Hz: “tono francés” comisión estatal de músicos y científicos franceses (16 de febrero de 1859).
  • 435 Hz: “tono internacional” o “diapasón normal”: Congreso de Viena (Conferencia Internacional sobre el Tono, 1887). El bandoneón actual.
  • 444 Hz: afinación de cámara (fines del s. XIX).
  • 440 Hz: Reino Unido y Estados Unidos: (principios del siglo XX).
  • 440 Hz: Conferencia Internacional (1939). Véase: La 440.
  • 440 Hz: Organización Internacional de Estandarización (1955).
  • 440 Hz: Organización Internacional de Estandarización ISO 16 (1975).
  • 435 Hz: el bandoneón actual. (Se trata de un instrumento de lengüeta, no afinable por el intérprete.)
  • 442 Hz: Instrumentos de la familia del violín.
Dicho esto, queda poco más que añadir, ¿no?
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La conspiración para mantener el petróleo como energía principal del mundo

Máquina maravillosa que se ocultó en su día...

Un lugar común entre los amantes de las teorías conspiratorias es que se han inventado toda clase de artefactos que pueden aprovechar mejor la energía y que podrían funcionar con combustibles baratos y fáciles de obtener. Según esta tesis, ya estarían patentados distintos motores que funcionasen con combustibles como agua, aire comprimido y toda una serie de mejoras, pero estas patentes habrían sido compradas por las grandes petroleras para evitar que se les acabe el negocio, y así, comprando las patentes, con presiones y con amenazas en algunos casos, mantendrían su dominio de las fuentes de energía.

A este proceso, se añade muchas veces, se habrían sumado también los gobiernos, que obtienen descomunales ingresos a través de los impuestos a las gasolinas y demás derivados del petróleo, así como los fabricantes de automóviles, que perderían su posición dominante en favor de los fabricantes de los nuevos modelos, unos modelos, que recordémoslo, utilizan otra tecnología y no están sujetos a sus patentes ni sus derechos industriales.

La base de esta teoría es la misma que en otras muchas hipótesis conspirativas: existe una panacea, pero alguien la oculta. Y como alguien la oculta es normal que no la conozcamos, lo cual, por sí mismo, demuestra que alguien la oculta. O sea, y dicho finamente, que la falta de pruebas es lo que prueba que el crimen se ha cometido y además se ha ocultado. Estas cosas las hacía Stalin (véase Soltzenitsin y otros autores), pero hoy en día no es de recibo. Lo más que puede exigirse, y no es algo que siempre se consiga (véase el tema del Holocausto) es que todo pueda ser objeto de duda, todo se pueda replantear y todo sea discutible. Más allá de ahí tiene que imperar la lógica, o caeremos de bruces en la más necia superchería.

En el tema que nos ocupa, no hay prueba alguna de que esos artilugios milagrosos existan, y en cambio, hay cientos de pruebas de que cada vez que se hace un mínimo avance en ese sentido, se le da toda la publicidad del mundo, más incluso de la prudente. ¿Quién no ha visto reportajes sobre extraños coches solares?, ¿quién no ha leído algo a  estas alturas sobre el famoso coche con el motor de aire comprimido?, ¿quién no conoce los coches híbridos y hasta algunos pequeños automóviles eléctricos?

Lo cierto es que todos los avances en este campo han disfrutado de una enorme publicidad, y si no se sabe más es, muy probablemente, porque no se ha podido avanzar más.

Suponer en estos momentos que las compañías petroleras comprarían una patente maravillosa para no explotarla, es como pensar que Apple va a ocultar el próximo modelo de Iphone para no ganar dinero. No en vano, esa patente valdría más que todo el petróleo, igual que vale más Apple que Volkswagen, por poner un ejemplo.

 

Conclusión:

Esta teoría conspirativa pertenece al grupo de las tonterías optimistas. Se basa fundamentalmente en que no estamos a punto de acabar la energía, y nunca habrá un colapso si no somos prudentes, porque en cuanto eso suceda alguien agitará la varita mágica y resolverá el problema con un toque.

Lo cierto, nos tememos, es que las energías alternativas requieren para su implementación grandes cantidades de energía, tanta que a veces consumen más de la que producen (biodiésel) o requieren la explotación y tratamiento de grandes cantidades de materiales raros (solar) lo que hace muy compleja y poco rentable su instalación.

La razón de que se use el petróleo a pesar de ser escaso y contaminante no es otra que su eficiencia energética respecto a su precio. A media que su precio sube y su eficiencia baja (porque está bajando), hay otras energías que se vuelven más competitivas  y se extienden. Pero se trata de una razón económica y no de una patente que estaba oculta. El molino de viento, por ejemplo, no proviene de una patente oculta…

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Si había 3 millones de judíos en Europa, ¿como es que los nazis mataron 6 millones?. Holocausto y conspiración (I)

No tenían problemas de cuentas....

Una de las supuestas conspiraciones que más largo recorrido ha tenido es la de la supuesta invención del Holocausto. Desde hace muchos años hay grupos, de todo tipo además, que sostienen que el Holocausto es una exageración o un invento conducido por motivos políticos. Sus fines últimos son varios, pero muy especialmente la justificación de un estado nacional hebreo en tierras árabes.

En algunos países, incluido el nuestro, la ley prohíbe apoyar públicamente esta teoría, ya que se considera que es ofensiva contra las víctimas. Sin entrar a hablar de lo razonable o no que puede resultar prohibir una opinión, por nuestra parte está claro, y así lo hemos hecho constar en esta web, que el mundo está lleno de teorías estúpidas, grotescas, simplemente malintencionadas o directamente majaderas. Por ello, no deja de ser un tanto inquietante que de todas las tonterías sea esta la única penada por ley.

La supuesta conspiración para inventarse el Holocausto es teóricamente combatida por un movimiento histórico conocido como revisionismo, que busca pruebas de que las cosas no sucedieron tal y como cuenta la versión oficial.

Uno de los datos que suelen aportar con mayor vehemencia son los censos ofrecido por los propios movimientos judíos de antes de  la guerra, censos reunidos para exigir a la Sociedadd e Naciones la concesión de un estado nacional Judío.

En efecto, en algunos de eso documentos, y en otros como la enciclopedia Espasa, puede leerse que la población judía en Europa alcanza los tres millones, y que es razón suficiente para tener en cuenta sus reivindicaciones para acceder a un Estado Nacional.

Sin embargo, esta apreciación, con ser cierta, es claramente malintencionada. Y de eso vamos a hablar.

-Los representantes sionistas y de otros movimientos, cifraban en tres millones el número de judíos europeos porque básicamente tenían acceso a los registros de Europa occidental, pero no así a los de Rusia, ya por entonces bajo el secretismo de lso primeros años de la Unión Soviética. El número de judíos que vivían en la URSS no se pudo conocer entonces ni tampoco ahora, pero eran al menos otros dos millones, o posiblemente más.

-A esto, no obstante, hay que descontar el número de supervivientes, por lo que  los revisionistas inisisten en que las cifras no cuadran, pero sigue sin ser cierto, como se verá:

La clave de todo el asunto está ene l modo de hacer el censo y a quiñen se considera judío.

Para los representantes sionistas, judío era únicamente el que estaba inscrito en una sinagoga. El motivo de esta metodología era aportar veracidad a sus datos y evuitar discusiones sobre la credibilidad de sus datos.

Sin embargo, y aquí está la clave, para los nazis eran judíos los que estaban inscritos y en las sinagogas y también los que no lo estaban, y los que tenían un antepasado judío hasta la tercera generación, aunque ellos mismo fueran cristianos o ateos.

Por tanto, para los nazis, a efectos de perseguirlos, eran judías millones de personas que ni ellas mismas recordaban a sus ancestros ni tenían la más remota idea de que pudiesen ser considerados como tales. Ahí es donde está la enorme diferencia de cifras: los propios judíos consideraban que eran tres millones, pero los nazis creían que había al menos diez millones de personas que podían ser consideradas como tales. Y de esas, mataron a seis millones.

 

Conclusión:

Se trata de un argumento vacío destinado a confundir a personas poco conocedoras de la metodología de lo que es un censo, y de cómo se manejan los criterios para adscribir o uno a una persona a un determinado grupo étnico. Es algo así como si un día asesinaran a todos los González y alguien alegase que se habían matado diez millones, cuando en España sólo hay dos. ¿Y qué pasa con México, Chile, Argentina, Venezuela, etc?

Las cifras cuadran perfectamente, por desgracia.

 

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La conspiración para hundir el Titánic. O cómo se puede acertar sin haber dado una…

Fotografía publicitaria del Titanic

Ahora que se celebran los actos del centenario del hundimiento del más famoso buque de todos los tiempos, es buena ocasión parra hablar de en qué se entretenían los amantes de la conspiración europeos y americano a principios del siglo pasado. Nosotros, por ejemplo, hemos aprendido que cambiar de voto en España es como cambiar de camarote en el Titánic, si se nos permite la broma amarga…

Uno de los hechos más curiosos en torno a esta accidente es la existencia de un libro anterior al naufragio que prácticamente lo describe al detalle, y que algunos amantes de la aventura ficción (o la brujería metafísica) consideran premonitorio. Se titulaba Futility.

En E año 1897, o sea 14 años antes del naufragio, Morgan Robertson, un escritor de novelas de tercera, acababa de escribir una obra llamada “Futility” (vanidad), y luego, en 1912, vio como reeditaban su obra por la coincidencia del nombre de su barco con el del más famoso del momento. Sensacionalismo a pie de pista, ya que la titularon en su segunda edición “The Wreck of the Titan” (El naufragio del Titán).

Lo único que tiene de interesante la obra son los innegables paralelismos con lo que sucedió luego. En este libro un buque llamado “Titán” es el más rápido, grandioso y seguro del planeta, equipado con lo mejor de su época. Se construye expresamente para realizar la travesía del Atlántico norte a una velocidad desconocida hasta el momento y conseguir un nuevo récord. En caso de chocar con otro navío lo partiría fácilmente, sin sufrir daños, siendo las compañías aseguradoras las que correrían con los gastos.

La compañía ha dado la órden expresa al capitán de navegar a toda máquina – a pesar de la niebla existente y la amenaza de accidente-, además el buque no dispone de botes salvavidas necesarios en caso de accidente, ya que lo consideran “insumergible”.

Durante la travesía un pequeño navío es partido en dos por el “Titán”, el capitán obedece órdenes y ordena seguir la marcha sin socorrer a los náufragos, por lo que además de vanidad hay soberbia y crueldad a raudales en la novela, con ese detalle que siempre ha gustado tanto: que el grande y el fuerte sean malísimos. El Titán continúa el viaje frenético a toca velocidad hasta que el vigía grita “Hielo a la vista, iceberg a proa”, el capitán intenta una maniobra desesperada, pero ya es tarde… en unos minutos el “insumergible” se pierde en las profundidades del océano con miles de personas en su interior.

Por supuesto, cuando el Titánis de hundió, el libro se vendió maravillosamente bien.

No obstante, esta es la parte de premonición. La conspiración estaba en otro lado: según algunos periódicos de la época, franceses e ingleses en especial, las nacientes compañías de transporte de mercancías por aire, con los primer0s aviones y dirigibles, habían conspirado para acabar con este barco antes de que su rapidez y comodidad cortara sus incipientes alas, nunca mejor dicho. En el mismo sentido se habló de que las navieras de la competencia habían intentado sabotear su construcción para evitar una competencia semejante.

Conclusión:

Obviamente, parece una maniobra publicitaria más que otra cosa, y el desenlace no permite pensar en nada distinto de un impacto con un iceberg, pero aún así, los que sólo se quedan con lo que quieren, tuvieron una mínima ocasión para poder decir “vete a saber lo que pasaría ahí”.

O sea, lo de siempre…

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La ocultación de los contactos con los extraterrestres: una conspiración de guasa.

una de las supuestas pruebas

Una de las modalidades típicas de conspiración es decir que algo existe pero que se hacen todos los esfuerzos posibles por mantener esa informaciíon fuera del alcance de la opinión pública. En principio, el argumento es tan lógico como peligroso: es cierto que las autoridades mantienen ciertas informaciones alejadas del público, empezando por sus propios chanchullos y casos de corrupción, pero es absolutamente descabellado afirmar que el hecho de que algo no se conozca puede ser prueba de su existencia.

Tampoco hay que caer en la falacia de los científicos ignorantes, esos que afirman que todo lo que no se puede demostrar es falso. La falsación no es un acto de vagancia, sino que requiere trabajo.  Por tanto, el hecho de que algo no se conozca sólo demuestra una cosa: que no se conoce.

En el caso de la supuesta conspiración para ocultar el contacto con extraterrestres, se trata de una  teoría conspirativa que afirma que estos contactos existen y que no se quieren dar a conocer por múltiples y variadas razones, que no acaban de explicar nunca por completo. Asimismo, se planeta que existe una campaña de descrédito contra cualquiera que trate de abordar seriamente este tema, de modo que sea el miedo al ridículo el que actúe como elemento preventivo de investigaciones verdaderamente serias.

La conspiración del ocultamiento extraterrestre ha prosperado en Internet y en todo el maremagnum de grupos y filosofías integrantes de eso que suele llamarse el movimiento  “New Age” y que no nos metemos a describir por bien de nuestra salud mental.  Los defensores de este movimiento se manifiestan a favor de la desclasificación de archivos por parte de los gobiernos, a los cuales culpan de ocultar información extraterrestre, especialmente sobre energía limpia y libre, de sobras conocida ya pero ocultada para mantener el control sobre la economía mundial. Otros llegan más allá y dicen que se conocen ya las curas para diversas enfermedades, como el cáncer, pero se ocultan para crear una élite de los que no mueren y mantener mortales al resto. Todo procedente de los extraterrestres, por supuesto. La lista de tonterías es interminable.

Conclusión:

Nos parece absolutamente increíble que ningún político del mundo cayese en la tentación de hablar de ello en una campaña electoral. Afirmar que cientos de políticos han sido lo bastante responsables para ocultarlo durante décadas está más allá de la ciencia ficción.

Como teoría es inaceptable, por su falta absoluta de pruebas.

Como cuento es muy malo.

Como ficción literaria es de bajísima calidad

 

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La mejor postura para sobrevivir a un accidente aéreo. El colmo de la paranoia.

No, no son tan malos...

De entre los cientos y cientos de conspiraciones que tenemos documentadas y que iremos eligiendo poco a poco, una de las más graciosas, por exagerada, es la conspiración de los folletos de seguridad de los aviones.

Parece ser que, según algunos, los folletos de seguridad que se reparten en las compañías aéreas recomiendan posturas que disminuyen el número de herido, pero no así el de muertos.  Por tanto, según estos paranoicos integrales, la postura de seguridad recomendada para los accidentes aéreos tiene como verdadera intención producir más muertes en los asientos de los aviones comerciales, ya que resulta  más barato para las aerolineas pagar una indemnización por fallecimiento que sufragar los tratamiento e indemnizaciones de los heridos graves, crónicos e inválidos.

Como curiosidad, cabe añadir que esta tesis se extendió tanto que el programa “Los Cazadores de Mitos” pusieron a prueba semejante tesis (concretamente en el capítulo 9 de la tercera temporada) utilizando para ello  muñecos en asientos que recreaban las condiciones de un impacto tras un accidente aéreo. El resultado, casi obvio, es que la mejor postura es la que recomiendan los folletos de los aviones, con lo que se descartó por e completo esta teoría.

 

Conclusión:

 

La general desconfianza hacia las intenciones de las grandes compañías y las consecuencias de su codicia llevan a veces a tonterías y exageraciones. Este es un ejemplo.

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