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La edad de oro de los conspiradores

El Prtíncipe en el que pensaba Maquiavelo

El Prtíncipe en el que pensaba Maquiavelo

Las ciudades-estado italianas del siglo xv y comienzos del xvi esta­ban bajo el control de poderosas familias rivales. Esta circunstancia ha promovido las comparaciones con la mafia del siglo xx, pero esto difícilmente hace justicia a las familias dominantes durante el Rena­cimiento italiano.

Aunque ambas estaban organizadas según los principios del poder familiar —y ambas utilizaban el asesinato para imponer ese poder—, la mafia actual procede según un marco básico de reglas compartidas que al menos sirven para contener los posibles peores excesos de sus miembros. Sin embargo, las familias del Rena­cimiento como los Medici, los Orsini, los Colona y los famosos Bor­gia, eran las que realmente hacían las leyes en sus ciudades-estado. A veces incluso controlaban la Iglesia, y varios miembros de cada una de estas familias ocuparon el puesto de papa. Estas familias te­nían también a su disposición ejércitos que convirtieron la Italia del siglo xv en un teatro de continuas invasiones y guerras de asedio.

La familia Medici, que gobernaba Florencia, utilizaba la banca como su base de poder, y su cliente más importante era nada menos que la Iglesia católica. La banca Medici destinaba el diez por ciento de sus ganancias a la Iglesia. Si alguien incumplía el pago de sus deudas o no pagaba en los plazos previstos, se enfrentaba a la excomunión.

Lorenzo de Medici (1449-1492), llamado «el Magnífico», compartió al principio el poder con su hermano menor, Giuliano, pero cuando éste fue asesinado, se convirtió en el único gobernante. Lorenzo ha pasa­do a la historia por su mecenazgo en las artes, ya que apoyó a Miguel Ángel y a Leonardo da Vinci. Otros miembros de la familia alcanza­ron la fama por logros menos loables. El hermano de Lorenzo, Giulia­no de Medici, dejó embarazada a su amante antes de ser brutalmente asesinado en 1478. Más tarde, su hijo, Giulio de Medici, fue coronado papa con el nombre de Clemente VII.

El pontífice tomó como amante a una joven esclava negra, y el hijo que tuvo con ella, Alessandro, se convirtió en el primer jefe de Estado negro cuando fue nombrado du­que de Florencia en 1530. Pero fue asesinado a puñaladas después de una disputa por una mujer. Los gustos de Giovanni de Medici (1475­1523), quien se convertiría en el papa León X, eran extravagantes in­cluso para la época. Cuando el flamante papa hizo su entrada triunfal en Florencia llevaba a un niño pintado de dorado de la cabeza a los pies. El niño desfilaba por las calles de la ciudad como el heraldo sim­bólico de una nueva era dorada, pero el chico murió poco después, envenenado por la pintura que cubría su piel. Entretanto, Catalina de Medici, que se convirtió en reina de Francia, controlaba las intrigas de su corte a través de una red de cortesanas jóvenes y atractivas.

Ninguna familia, sin embargo, puede compararse a los Borgia en cuanto a su crueldad. Alfonso Borgia, originario de Aragón, España, se eligió a sí mismo papa tomando el nombre de Calixto III, y su so­brino Rodrigo (1431-1503) se convirtió en el papa Alejandro VI en 1492.

Bajo el pontificado de Rodrigo, Roma «estaba llena de aventu­reros, asesinos, prostitutas y soplones españoles; se cometían robos y asesinatos con absoluta impunidad; herejes y judíos eran admitidos en la ciudad previo pago de soborno; y el propio papa prescindía desvergonzadamente de toda muestra de decoro, entregándose al baile, las representaciones teatrales y las indecentes orgías». En gue­rra permanente y con constante necesidad de fondos, Rodrigo inició una campaña de confiscaciones papales, y todo cardenal, noble o funcionario que fuese rico era acusado de algún delito, encerrado en prisión y, con frecuencia, asesinado; después sus propiedades eran confiscadas. Entre sus víctimas se contaron el cardenal Michiel, que fue asesinado, el cardenal Orsini, e incluso Troccio, que antes había sido uno de los asesinos más fieles de la familia.

César Borgia (1475-1507), hijo de Rodrigo, hizo todo lo posible para emular a su padre, y su pragmatismo absoluto y mortal fue ad­mirado por Niccolo Maquiavelo, quien lo conoció personalmente.

En su famosa obra El príncipe, Maquiavelo utilizó como ejemplos muchas de las tácticas empleadas por César Borgia. Entre estas tácti­cas estaban el asesinato del duque de Bisceglie, el esposo de la her­manastra de César, cuando su matrimonio dejó de tener una ventaja política. La hermanastra en cuestión era Lucrecia Borgia (1480-1519), la hija de Rodrigo Borgia y su amante Vannozza de Cattanei. Cuan­do contaba sólo once años, Lucrecia ya había sido desposada dos ve­ces. Tenía reputación de ser una experta envenenadora, que llevaba un anillo hueco que utilizaba con frecuencia para echar el veneno en las bebidas. Se decía que su hermanastro César era, supuestamente, el padre de uno de sus hijos.

Pero, al igual que los Medici, los Borgia también eran unos mece­nas de las artes, y artistas como Miguel Ángel y Leonardo da Vinci trabajaron en sus cortes. Sin ellos, el mundo sería hoy un lugar muy diferente.

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¿De dónde salió la riqueza del clan Ben Laden?

Foto de familia

Foto de familia

Los Ben Laden amasaron su fortuna mediante un acuerdo secreto con la familia saudí reinante en Arabia Saudita. Esa es la teoría conspirativa que vamos a analizar

Arabia Saudí está gobernada por la Casa de Saud. El origen de la riqueza del clan Ben Laden está histórica y económicamente ligado a la Casa de Saud. Esta relación se ha desarrollado de un modo simbiótico.

La familia Ben Laden y la Casa de Saud conspiran continuamente para aumentar la riqueza y el poder mutuos y luego quedarse entre las dos familias con los beneficios derivados del petróleo de Arabia Saudí. Se trataría, por tanto, de una asociación política y económica.

El padre de Osama, Sheikh Mohammed bin Oud Ben Laden, era un campesino de Yemen que nació alrededor de 1911. A comienzos de la década de 1920 abandonó su provincia natal, Hadramut, y final-mente se estableció en Hejaz, Arabia Saudí, en 1932.

Allí comenzó a trabajar en los muelles, pero más tarde creó una pequeña empresa dedicada a la construcción. El negocio prosperó hasta convertirse en una de las principales firmas constructoras de la región; de hecho, Ben Laden fue contratado para que construyera el primer palacio real en Jeddah. Los activos de la compañía crecieron tan de prisa que, en una ocasión, cuando el tesoro saudí tuvo aparentemente problemas de liquidez, acudieron a Ben Laden en busca de ayuda. Durante seis meses se hizo cargo de las nóminas de todos los funcionarios públicos del país. Poco después se hizo con los contratos para reconstruir varias de las mezquitas más importantes. Posteriormente, el grupo Ben Laden también fue recompensado con el contrato para recons-truir la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén.

Los Ben Laden, astutamente, tenían ahora un campo de experien-cia que era a la vez altamente lucrativo y profundamente loable. La familia —que cuenta con alrededor de trescientos miembros— era muy popular entre los pobladores locales debido a su ilustre trabajo, durante el desarrollo del cual algunos de ellos habían establecido la-zos notablemente estrechos con el gobierno. En un momento deter-minado, Sheikh Mohammed combinaba las funciones de principal constructor nacional y comisionado nacional y se convirtió en el mi-nistro de Obras Públicas del rey Faisal. En su carácter de comisionado nacional era quien decidía a quién debían adjudicarse los contratos de ingeniería, de modo que se los adjudicaba a sí mismo. También se aseguró de que sus hijos frecuentasen a los hijos de la familia real, en-viando a varios de ellos a las mismas y exclusivas escuelas privadas, principalmente el Victoria College, en Alejandría, Egipto, pero tam-bién al Millfield College en Gran Bretaña.

Osama Ben Laden nació en 1957. Cuando su padre murió, once años más tarde, al estrellarse el helicóptero en el que viajaba, a su funeral asistieron más de diez mil personas y, poco después, el rey Faisal reunió al clan y les informó que colocaba la compañía bajo mandato real. Ahora la empresa sería controlada por un comité designado por el rey y el consejo estaría integrado fundamentalmente por miembros de ambas familias. Los hijos varones recibieron su herencia, y se calcula que Osama se hizo con alrededor de treinta millones de dólares.

La compañía continuó su expansión bajo el nombre de Ben Laden Brothers for Contracting and Industry. Los contratos nacionales no eran adjudicados jamás mediante licitación pública, sino a través de una notificación oficial emitida directamente por el tesorero jefe de la Casa de Saud. Cualquier publicidad suponía la inmediata cancela-ción del contrato y, por lo tanto, todo acuerdo de negocios estaba ro-deado del más absoluto secreto. Fue en esta etapa cuando el grupo Ben Laden consiguió su contrato más lucrativo y se convirtió en el in-termediario oficial de armas entre Riad y Occidente. El grupo fue elegido asimismo para representar las marcas Audi y Porsche en Arabia Saudí.

Los Ben Laden estaban tan comprometidos en los asuntos de la Casa de Saud que se convirtieron en los mentores de los hijos de la casa real en materia económica y de negocios. Dos príncipes en particular, Mohammed bin Fahd y Saud bin Nayef, fueron introducidos en los pormenores de las finanzas internacionales por los Ben Laden, y ahora las dos familias comparten intereses dominantes en los consejos de dirección de muchos conglomerados extranjeros basa-dos en el petróleo.

En noviembre de 1979, la compañía constructora de los Ben Laden tenía el contrato exclusivo para efectuar reparaciones en el Palacio Sagrado y, por lo tanto, eran los únicos que disponían de planos arquitectónicos y técnicos del lugar más sagrado del islam. Cuando la mezquita fue tomada por un grupo de terroristas, la policía utilizó los planos de los Ben Laden para encontrar túneles secretos que conducían a los sótanos. Poco después, Mahrous Ben La-den fue arrestado, ya que existían pruebas que lo relacionaban direc-tamente con los terroristas. Los servicios secretos saudíes, no obstan-te, lo declararon inocente de todos los cargos y actualmente Mahrous dirige la oficina del grupo Ben Laden en Medina.

El grupo Ben Laden reconstruyó extensas zonas de Beirut y man-tiene oficinas en Londres y Ginebra. En 1980, Salem Ben Laden, que había participado en muchos de los acuerdos de la compañía relacionados con el comercio de armas, acudió a una reunión celebrada en París entre iraníes y estadounidenses. En 1988, Salem murió como consecuencia de un misterioso accidente aéreo ocurrido en Texas. Los Ben Laden tienen también una oficina en las Antillas Holandesas que, en colaboración con varias compañías estadounidenses, fue re-compensada con muchos de los proyectos de reconstrucción en Kuwait una vez concluida la primera guerra del Golfo.

Conclusión

El poder y la riqueza que poseen la Casa de Saud y el grupo Ben Laden están íntimamente ligados. Las dos familias dependen una de la otra para mantener y promover sus tratos económicos a través de los medios que sean necesarios. Y es un mandato imperativo que ninguna de las dos partes haga público este hecho.
Parece, por tanto, que nos encontramos ante un hecho bastante cercano a la verdad aunque probablemente exagerado.

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Los Templarios, ¿culpables o inocentes? Una conspiración histórica

No a nosotros, Señor, sino a tu nombre dale la Gloria.

No a nosotros, Señor, sino a tu nombre dale la Gloria.

Este tema, como curiosidad, lo vamos a bordar desde el punto de vista de lo que dice la historia Oficial de la Iglesia Católica. El texto es quizás un poco antiguo, pero vale la pena. Os dejo con él:

Propongámonos, para terminar, la cuestión de la culpabilidad o inocencia de los Templarios. Trátase de la Orden en cuanto tal, no de los individuos en particular, entre los cuales, sin duda, había algunos, como en cualquier otra Orden, indig­nos de su vocación.

Lo que se pregunta es : Aquellos crímenes que se imputaban a toda la Orden—el renegar de Cristo, el escupir a la cruz, la incitación a la sodomía, los ósculos obscenos, la adoración del ídolo Bafomet, la cele­bración de la misa sin intención de consagrar—, ¿respondían a la reali­dad o no, eran prescripciones oficiales o invenciones fantásticas de sus enemigos ?

Fuera de Francia, es claro y evidente: no se dieron tales delitos. Pero ¿qué decir de los Templarios franceses? Inducidos por las con­fesiones de muchos de los acusados y por la intensa campaña que se promovió de parte de las autoridades, los cronistas franceses de la época y todos los historiadores posteriores que de ellos dependían dieron crédito a todas las acusaciones oficiales y no dudaron de la cul­pabilidad monstruosa de los reos. Y la mayoría de los escritores mo­dermos, hasta fines del siglo xix, siguieron en la misma persuasión, unos firmando la culpabilidad como cierta y demostrada, otros al menos como muy probable.

Empeñados algunos en dar una explicación his­tórica de hecho tan extraño, sospecharon que los Templarios, por su contacto con el Oriente, se habían contagiado—¿quién sabe cómo?— de la herejía gnóstica de los ofitas; otros sostuvieron que en aquella Orden reinaba la doctrina secreta de los albigenses y luciferianos. Y es notable que el mismo Michelet, que publicó los procesos de París con todas las iniquidades y violencias que allí perpetraron los jueces y verdugos, no abriese los ojos para ver o por lo menos barruntar la inocencia de los reos.

Una nueva época se abre con los escritos de Boutaric, Langlois, Lizerand y, sobre todo, Enrique Finke, cuya obra fundamental sobre la materia data de 1907. Hoy día ningún historiador serio se atreve a  dar como probables aquellas absurdas patrañas inventadas en la corte de Felipe el Hermoso, aunque vengan corroboradas con el testimonio de unos infelices caballeros, valerosos en el campo de batalla, pero miserablemente cobardes y acoquinados ante un legista o un inqui­sidor.

»Hagamos nosotros algunas reflexiones.

a) Los Templarios eran acusados de herejía habitual, de idola­tría y de continuas perversiones en actos oficiales de la Orden. Pues bien: ¿no es realmente muy extraño que, habiéndose apoderado los ministros del rey subitamente y por sorpresa de todos los archivos »posesiones, en ninguna parte encontrasen un documento herético o Comprometedor, una regla secreta, un ídolo o un instrumento supersticioso?

b) Si herejes, ¿cómo se explica que ni uno solo defendiese con pertinacia sus herejías? En cualquier otra secta ha habido mártires o defensores obstinados; en la Orden del Templo, aun los que confiesan haber abrazado el error, piden y ruegan ser absueltos enseguida.

c) Di cese que todos en el acto solemne de ingreso ejecutaban petos impúdicos e irreverentes y que se les exhortaba a cometer des­pués otros mayores; pero también se dice que en adelante no los co­metían. Unos degenerados como parecen éstos tendrían que cometer otros pecados; y, sin embargo, no hay pruebas de ello. ¿Es esto moral- mente posible? Por otra parte, no hay duda que en la Orden había habido personas de gran virtud e integridad; ¿cómo éstas no se cre­yeron obligadas a denunciar las supuestas infamias prescritas en el ceremonial?

d) Examinando las deposiciones de los procesados, hallamos en­tera unanimidad en admitir el hecho culpable, pero gran diversidad en las circunstancias con que lo describen. Interrogados, v.gr., si es cierto que adoraban un ídolo, responden afirmativamente; y por com­placer a los temidos jueces quieren precisar más, y uno dice que el ídolo era de color negro; otro, que era blanco o dorado; otro, que con dos caras y cuatro pies; otro, que era una estatua y que parecía del Salvador ; otro, que era una pintura ; y no falta quien afirme que era Bafomet o Mahomet. El miedo excitaba su fantasía y les hacía mentir.

e) En la descripción de los pecados se dicen tales inverosimili­tudes, que bastan para dudar del hecho en sí. ¿Quién creerá, por ejem­plo, que al novicio se le exhortaba al vicio nefando, precisamente en el momento en que con toda verdad promete y se le exige voto de castidad? ¿Que mientras toma la cruz y la besa, comprometiéndose a luchar y dar la vida por ella, se le obligue a escupirla sacrilegamente? Los que creen en la veracidad de aquellas confesiones, deberán creer en testificaciones como las siguientes: que en la recepción de los freyres se aparecía un gato negro—según otros, blanco—, al cual ha­cían reverencia besándole suciamente «in ano», el cual gato aparecía y desaparecía misteriosamente estando las puertas y ventanas cerradas ; que se daban también apariciones de demonios en forma de muje­res, etc.

f) El argumento más fuerte contra los Templarios lo constituyen sus propias confesiones. Ahora bien, estas confesiones no tienen valor alguno, ya que fueron arrancadas a poder de tormentos y amenazas y de muchas de ellas se retractaron públicamente sus autores. Sabemos que en ocasiones también el oro demostró su potencia persuasiva, y alguna vez se dio el caso de hombres ignorantes y sencillos que, no entendiendo bien el interrogatorio y oyendo que el papa en su bula había afirmado ser verdaderos aquellos crímenes de la Orden, los ad­mitían también ellos ingenuamente .

g) Finalmente, el concilio de Vienne, concilio universal, pero predominantemente francés, en el que había muchísimos partidarios del rey de Francia, declaró, después de estudiar detenidamente las actas de los procesos, que no podía demostrarse la culpabilidad de la Orden ; y Clemente V, tan deseoso de complacer a Felipe el Hermoso, no se atrevió a dictar sentencia de condenación contra los Templarios.

 

Conclusión: aunque el tema da para al menos una docena de artículos por su importancia y complejidad, parece perfectamente claro que se trató de una conspiración del rey de Francia para apropiarse de los bienes de los Templarios y detener su creciente poder político y militar.

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Los Caballeros del Círculo Dorado, un conspiración de cuento yankee

El fundador de esta orden

El fundador de esta orden

Los países jóvenes tienen también su propia  mitología, y a medida que pasa el tiempo ven con placer como esas historias van cubriéndose del moho que tan elegante queda en las historias europeas.

La existencia de los Caballeros del Círculo Dorado es un hecho cier­tamente ambiguo y sobre ellos se han escrito muchos artículos e his­torias. Sus miembros eran principalmente demócratas que se opo­nían a la guerra civil, pero al mismo tiempo se oponían también a la abolición de la esclavitud por entender que no era un acto humanista sino un esfuerzo de la industria norteña por abaratar la mano de obra..

La organización se creó en Cincinnati, fundamentalmente con el objetivo de promover estos fines, pero también para hacerse con el control de tierras en Nuevo México. Su fundador, el doctor George W. Brickley, les endilgó el apodó  de Copperheads, por una serpiente venenosa de esa región de Estados Unidos. Aunque se oponían al comportamien­to antisocial, algunos de sus miembros apoyaban las actividades contra la guerra, como ofrecer refugio a los que se oponían al recluta­miento obligatorio y a los desertores.

El grupo fue reformado en 1863 con el nombre de Organización de Caballeros Americanos, y nuevamente en 1864 como la Orden de los Hijos de la Libertad. Sin embargo, sus muy alardeadas ambicio­nes se derrumbaron con la guerra civil y sus planes se vieron frustra­dos a pesar del apoyo económico de acaudalados sureños. Después de varias batallas en Kentucky, Indiana y Ohio, el grupo fue prohibi­do por las autoridades, disolviéndose poco tiempo después.

Los Caballeros del Círculo Dorado,  se oponía a lo que consideraba una guerra obstinada, empezaron su andadura con mal pie y fueron finalmente eliminados por el gobierno victorioso del Norte.

Parte de su motivación era sin duda económica, pero tam­bién estaban impulsados por la creencia de que la guerra era inmo­ral. Soberbios e ingenuos, quizá, pero probablemente una de las or­ganizaciones secretas menos siniestras en la historia reciente de Estados Unidos.

Conclusión: Más que una organización secreta parecen un grupo de amigos, ricos y aburridos, que pasaban el rato en esas cosas a falta de mejor ocupación. Se añade esta conspiración por ser recurrente en algunos documentales americanos y para que se vea qué clase de tonterías consideran allí relevantes, lo que quizás debería prevenirnos un tanto sobre los documentales americanos de historia, tan de moda y omnipresentes hoy en muchas cadenas de televisión.

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La masacre del día de San Valentín, ¿ajuste mafioso o policía corrupta?

Imagen de las víctimas

Nos encontramos ante uno de esos casos en los que hay unas cuantas pruebas, aunque no concluyentes, de que pudo haber algo más de lo que nos cuentan. De hecho, el interés del Gobierno por difundir su versión de la historia a través del cine induce a pensar que en este caso particular, los partidarios de la teoría conspiratoria podrían tener alguna base. Vamos a echar un vistazo al asunto.

La masacre del día de San Valentín de 1929 se atribuyó a Al Capone y se tomó como parte de su guerra mafiosa en Chicago para eliminar a George Bugs Moran y su banda. Se encuadra, por tanto, entre las habituales luchas entre bandas criminales rivales.

El trabajo de campo para la especta­cular matanza estuvo a cargo del lugarteniente de Capone, Jack Ametralladora McGurn. El plan de McGurn consistía en atraer a Moran y sus principales lugartenientes con una proposición que no podía re­chazar, en este caso un cargamento de whisky de contrabando a un almacén en Clark Street. Un grupo de asesinos de Capone entraría después en el almacén, disfrazados de policías, aparentarían arrestar a Moran y sus hombres para luego matarlos a todos. McGurn estaría a salvo lejos de allí y Capone se marcharía «de vacaciones» a Florida. Con esto se c0mpletaría el ajuste de cuentas sin que quedase nunca claro quién lo había hecho.

El plan,no obstante, fracasó. Los hombres de Capone llega ron al almacén a las 10.30 horas de la mañana del 14 de febrero de
1929 en un coche de policía robado. Siete de los hombres de Moran (más un oftalmólogo que estaba en el lugar equivocado) fueron ali­neados contra una pared, en el garaje de la S-M-C Cartage Company, y acribillados a balazos. Moran, sin embargo, no estaba entre ellos. Cuando se acercaba al almacén vio que llegaban los «policías» de Ca­pone en el coche robado y se asustó. Los muertos fueron James Clark, Frank y Pete Gusenberg, Adam Heyer, Johnny May, Reinhardt Schwimmer y Al Weinshank. El hecho de haber fallado en el asesinato del objetivo principal traería graves consecuencias.

Siempre se ha supuesto que los asesinatos jamás podrían haberse cometido sin la complicidad de la notoriamente corrupta policía de
Chicago, que además incluso debió de suministrar los uniformes y el vehículo empleados para cometer la matanza. Un año más tarde, las ametralladoras utilizadas en la masacre del día de San Valentín fue­ron encontradas en la casa de Michigan de un pistolero profesional llamado Fred Burke, pero Burke jamás fue extraditado a Illinois para ser juzgado, supuestamente porque su declaración podría haber im­plicado a los policías que participaron de la conspiración.

Otras versiones apuntan a que el posterior encubrimiento de Capone se debió a que al policía prefirió no profundizar en el asunto para no resaltar la negligencia de los suyos, pero esta versión no acaba de sostener completamente.

Conclusión:

Con estos datos y algunos más que hemos encontrado, parece que aquí hubo algo más que un ajuste de cuentas entre bandas mafiosas. Por lo que parece, la propia policía se puso del lado de Capone, ya fuera para ayudarlo a acabar con Moran por razones legales (uso de un delincuente para acabar con otro) o porque al propia policía estaba más interesada en que Capone controlase la zona, por recibir de este mejores comisiones.

La dinámica policial de Chicago en aquellos años, donde no estaba muy claro quién estaba de parte de quién, parece indicar que la policía de Chicago participó activa y conscientemente en estos hechos, tanto en lo maaterial como muy probablemente en la autoría intelectual de los mismos.

Sin poder estar, por supuesto, completamente seguros de ello, clasificamos esta conspiración en el grupo de las conspiraci0nes veraces. O al menos, muy verosímiles.

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La burbuja de los Mares del Sur. Una locura de especuladores

Cotización de las acciones de la Compañía de los Mares del Sur

Durante los hechos que luego fueron conocidos como burbuja de lso Mares del Sur, los especuladores del siglo XVIII perdieron millones en acciones de negocios inexistentes. La crisis que sucedió a aquel extraño hecho fue tan grave que se puede encontrar aún reflejada en algunas obras literarias clásica como la poesía de John Pope:

«Ningún barco descargado, ni los telares trabajando, Todos han sido tragados por la maldita South Sea.»

Algun0s hablan de estos hechos como el primer timo de la City de Londres, donde miles de personas fueron engañadas para que invir­tiesen en acciones en negocios inexistentes en el Atlántico Sur. La fie­bre del beneficio rápido impulsó inversiones en negocios ficticios en esa zona con intereses de casi el ciento por ciento. En un momento dado, las acciones subieron desde ciento veintiocho a mil cincuenta libras esterlinas, sólo para derrumbarse nuevamente a ciento vein­tiocho libras apenas unos días más tarde, lo que llevó a muchos de los deudores ante los tribunales y a prisión, mientras que otros opta­ron por el suicidio. Algunos acabaron con sus huesos en la Torre de Londres; al producirse este escándalo en el siglo xvín, los especula­dores tendían a pertenecer a una clase que se identificaba más a sí misma en la Torre de Londres antes que colgando de una cuerda en Newgate. Algunos sostienen que la burbuja de South Sea fue la ruina de toda una generación de especuladores en Inglaterra.

La Compañía de los mares del sur (South Sea Company), fundada en 1711 por Robert Harley (entonces jefe del partido Tory), logró el monopolio sobre el comercio con las colonias españolas en América. La compañía, a cambio, aceptó cambiar diez millones de libras en bonos del tesoro contra las acciones a una tasa de interés del 6%, lo que equivalía a una renta perpetua para los inversores.

El primer viaje comercial hacia América tuvo lugar en 1717, pero la ganancia fue poca. En 1718, las relaciones entre España y Gran Bretaña se deterioraron, lo que ensombreció las perspectivas de la compañía. Aun así, seguía manteniendo que era inmensamente provechosa a largo plazo. En 1717, se hizo cargo de diez millones de libras suplementarias de deuda pública contra una nueva emisión de títulos.

La compañía divulgó rumores cada vez más extravagantes sobre el valor potencial de su comercio con el Nuevo Mundo, lo que tuvo el efecto de desatar la especulación. Las acciones subieron rápidamente, pasando de 128 libras en enero de 1720 a 550 a finales de mayo.

La compañía obtuvo la licencia real para comerciar en exclusiva de manera que su atractivo aumentó y sus acciones llegaron a las 890 libras a principios de junio. Este pico incitó a algunos inversores a vender; para limitar la presión bajistas, los directores de la compañía ordenaron a sus agentes comprar títulos, manteniendo así su valor en torno a las 750 libras.

Lo que realmente agravó el desastre de la Compañía South Sea fue el hecho de que estaba totalmente respaldada por el parlamento y la realeza. La especulación en proyectos vinculados a la compañía South Sea provocó una avalancha de inversiones de gente que espe­raba obtener una pequeña fortuna de ese proyecto (el arriba mencio­nado poeta, Pope, se encontraba supuestamente entre estos inverso­res). Los hombres de negocios que habían lanzado la compañía South Sea abandonaron la ciudad de puntillas.

En aquella época se calculó que en el escándalo se habían perdido entre nueve y vein­te millones de libras esterlinas, una cifra que hoy equivale a miles de millones de dólares, con el agravante de que la riqueza total de la época era cientos de veces inferior a la actual.

Conclusión:

Que Robert Harley sabía que estaba vendiendo humo es algo probado. Como en tantos y tantos casos de índole económica, es imposible saber hasta qué punto los funcionari0s del Tesoro Británico, y los políticos de la época, aceptaron dinero o favores a cambio de sostener y fomentar la especulación sobre esta compañía.

Fuentes: Wikipedia y diversas fuentes, elaboradas pro este blog.

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El asesinato de Toro Sentado. Un caso de limpieza étnica

El jefe indio Toro Sentado («Tatanka-Lyotanka»),

El jefe indio Toro Sentado nació en Grand Silver, Dakota del Sur en 1831 y falleció en 1890, en la reserva india de Standing Rock, Dakota del Sur.

Se trata de un caso de miedo al prestigio, y este jefe indio tenía un gran predicamento entre los suyos, pro lo que las autoridades norteamericanas lo seguían considerando una amenaza.

Toro Sentado («Tatanka-Lyotanka»), jefe y hechicero de la tri­bu lakota, era considerado generalmente como el último represen­tante de los sioux en rendirse al gobierno de Estados Unidos y, como tal, los blancos lo miraban con profunda desconfianza.

Aunque Toro Sentado fue una figura legendaria en la batalla de los nativos Ameri­canos contra la expansión de los blancos hacia el Oeste de Estados Unidos, no participó en la resistencia hasta los últimos momentos de la lucha. Después de que la fiebre del oro de 1868 en las montañas Negras rompiese el Tratado de Fort Laramie, que estaba destinado a proteger las tierras de los indios, Toro Sentado tuvo su famosa visión mística que anticipó la terrible derrota del de Caballería del ge­neral George Armstrong Custer ante los lakota.

Aunque victoriosos ante Custer, Toro Sentado y su pueblo no pudieron resistir la inva­sión de colonos blancos y, en el duro invierno de 1881, finalmente rindieron sus armas al ejército de Estados Unidos.

El jefe indio pasó dos años en prisión antes de ser trasladado a la reserva de Standing Rock, aunque en 1885 las autoridades le permitieron realizar una gira por Europa, participando del espectáculo del salvaje Oeste de Búfalo Bill. En este sentido hubo un gran debate entre los indios, pues mientras unos lo consideraban indigno para su pueblo, otros pensaban que era una oportunidad ùnica para hacer conocer a otros pueblos su existencia y su problemática.

El rápido aumento (y la enorme popularidad) del culto de la dan­za fantasma entre los nativos norteamericanos en 1890 asustó a las autoridades estadounidenses —pensaban que esa ceremonia conse­guiría vaciar la tierra de habitantes blancos y restauraría la forma de vida india—, y los agentes a cargo de los indios llamaron a la caballe­ría.

Temían que Toro Sentado se uniera a los seguidores de la danza fantasma y por eso cuarenta y tres policías de Lakota irrumpieron, antes del amanecer del 15 de diciembre de 1890, en su cabaña de Standing Rock y le arrastraron fuera de ella. Sus seguidores se reu­nieron en torno a él para tratar de protegerlo pero, en el tiroteo que siguió a estos hechos, uno de los policías de Lakota atravesó la cabe­za de Toro Sentado con una bala.

Según parece, la mueret de Toro Sentado estaba ya decidida desde un principio, y por eso eligieron ese modo de detenerlo, en su propia reserva y entre su propia gente, seguros de que se organizarían un tumulto en el que fuese posible acabar con su vida sin la publicidad posterior de un juicio en el que, por otra parte, no había muchas garantías de que resultase condenado.

 

Conclusión:

Los pocos documentos que hay de la época no permiten afirmar de una manera concluyente que alguien decidiese su muerte, pero los periódicos del momento abundan en artículos pidiendo la decapitación de cualquier movimiento indio de resistencia que entorpeciese la conquista y explotación del Oeste y sus enormes recursos naturales. Cabe recordar que en aquella época se consideraba retrasados mentales a los indios y, según terminología del momento “gente sin derecho a vivir”.

A nosotros no nos cabe duda de que fue un asesinato político, con graves tintes racistas y de limpieza étnica y cultural.

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¿Por qué los nazis utilizaron Zyklon B, un pesticida, para exterminar a los judíos en lugar de otros gases conocidos mucho más tóxicos? Holocausto y Conspiración II

Una lata de Zyklon B. Puede observarse que un gas transportado así es más fácil de manejar que otras variedades…

Esta pregunta, repetida incesantemente por los negacionistas del Holocausto, constituye un0 de los mayores agujeros lógicos sobre el tema, y creemos que es buena idea tratar de aclarar el asunto, tan inmerso en el tema de las conspiraciones que tratamos en este blog.

Los revisionistas, normalmente responden que si los nazis hubieran querido utilizar gas para exterminar personas, se disponía de gases mucho más eficientes. El Zyklon-B es poco eficiente, salvo cuando se usa como agente fumigante. Entre los gases que podrían haberse utilizado, el más popular es el gas mostaza, conocido ya durante la I Guerra Mundial y de conocidos efectos devastadores.

Sin embargo, hay que pensar de una manera más amplia para llegar a la verdad:

El Zyklon B posiblemente no sea el gas más eficaz que se conocía en aquel momento, pero sigue siendo de todos modos extremadamente eficaz, y de hecho se ha utilizado en tiempos de paz en Estados Unidos para la ejecución de reos de muerte, aunque con algunas mejoras técnicas, lógicas por otra parte después de tantos años.

Además de su eficacia, hay que tener en cuenta otros factores:

-Era un gas barato y fácil de elaborar, que no despertaba sospechas entre los servicios secretos enemigos ni se corría el riesgo de que se confundiera con la intención de usar gases tóxicos con fines bélicos. ¿Qué sucedería si, durante un transporte, fuese alcanzado un tren con gas mostaza? Que podía desencadenarse el infierno para ambos bandos. Pero con el Zyklon B no se corría ese riesgo, y cabe recordar que, aunque disponían de ellas, los nazis se negaron tajantemente a usar armas químicas durante toda la guerra. Incluso en los momentos más desesperados.

Era un gas de varios usos. Además de para el exterminio podía utilizarse, efectivamente, para despiojar ropas y personas. De hecho, todo el mundo reconoce que más del 90 % del Zyklon B usado en Auschwitz se empleó para despiojar ropas y personas, y luchar así contra el tifus.  ( Gutman, Anatomy of the Auschwitz Death Camp, 1994, p. 215)

El Zyklon B es un gas muy fácil de almacenar, se empaqueta en latas y no necesita mayor cuidado en su manipulación. O sea, que es ideal para llevarlo de aquí para allá en tiempos de guerra, o en unas condiciones inferiores a las óptimas.

 

Conclusión:

El uso de este gas es perfectamente lógico y no desvirtúa en NADA la versión oficial sobre el Holocausto. Es más: en nuestra opinión refuerza la tesis de que se trataba de cometer un crimen a escala industrial, con criterios de optimización industrial, y parámetros de eficiencia industrial. Pudieron usarse otros productos, pero hubiesen resultado más caros, más arriesgados y, por ello, a fin de cuentas, menos eficientes. Si a ello unimos que su producción no podía levantar sospechas y que podía fabricarlo casi cualquier pequeña industria, tenemos que es lo más lógico del mundo. Por tanto, no hay aquí conspiración que valga: a despecho de los aficionados al cine de serie B, en el mundo real los malos son muy malos, pero nada idiotas.

 

www.javier-perez.es

 

Véase también:  Holcausto y Conspiración I y Holocausto y Conspiración III

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La leyenda negra de los gitanos en España

Los gitanos en España. Roces e incomprensiones

La convivencia entre distintas comunidades nunca fue un asunto fácil, sobre todo cuando hay suficientes puntos de roce para que se produzcan tensiones y prejuicios difíciles de borrar.

Por parte de lo gitanos, se sigue percibiendo el rechazo y según algunas encuestas, el 42% por ciento de ellos se sienten discriminados en España por razones de raza. Este es, sin duda, el verdadero caso de racismo en España, muy por delante del percibido por otros colectivos, como magrebíes, subsaharianos o asiáticos.

¿Pero de dónde viene ese rechazo a los gitanos? ¿Es un asunto histórico, un simple encontronazo de costumbres o existe una especie de conspiración social, por ambas partes, para evitar el entendimiento?

Lo cierto es que desde antiguo existe una leyenda negra contra los gitanos. Personalmente he llegado a escuchar en varias ocasiones que antiguamente las caravanas de gitanos robaban niños en los pueblos para pincharles los ojos con alfileres y, ya ciegos, usarlos para la mendicidad. Es posible que semejante barbaridad ocurriese en alguna ocasión, pero considerarlo hecho general es una exageración intolerable.

Sin embargo, sí parece cierto,  siguiendo este tipo de afirmaciones populares, que los gitanos explotaron durante mucho tiempo la mendicidad con mayor asiduidad que otros grupos y colectivos. Su vida nómada (hoy casi desaparecida) excitaba la desconfianza de los habitantes del medio rural, que temían por sus cosechas, sus ganados y sus personas al no poder perseguir de manera efectiva a un grupo que se desplazaba de un lugar a otro sin dejar rastro ni dar cuenta a las autoridades.

Por eso mismo se cometían a menudo toda clase de violencias contra las caravanas de gitanos, generando así una desconfianza doble, tan antigua como el hombre en la historia de las relaciones entre los pueblos nómadas y los sedentarios.  Los nómadas siempre han sido más depredadores, pues no tienen incentivos para conservar los recursos de un territorio cualquiera, y por ello han sido históricamente odiados por los sedentarios, que deben seguir viviendo sobre ese territorio. Quizás este y no otro sea el origen del conflicto.

Por lo demás, la leyenda negra contra los gitanos llega hasta nuestros días, en los que he recopilado una larga lista de afirmaciones, la mayoría de ellas sin más base que la generalización, el prejuicio y la desconfianza:

-Los gitanos viven de los demás.

Lo cierto es que son un 17% de los gitanos los que reciben ayudas sociales. En esta cifra no se incluye las que reciben en algunos lugares por el mero hecho de escolarizar a sus hijos, pero no parece una cifra exagerada.

-Los gitanos son gente ignorante.

Los datos son que el 0,02 % tienen estudios universitarios, y el 15 % pasó menos de cinco años en la escuela. El resto entra dentro de la normalidad española.

-Los gitanos son delincuentes y trafican con drogas.

Lo cierto es que no se aprecia gran diferencia en datos si se les compara con otros colectivos de características socieconómicas similares.

Por último, y a título casi humorístico, cito una respuesta que he oído decenas de veces.

-Los gitanos conducen sin seguro. Si tienes un accidente con uno, estás jorobado.

No he encontrado ningún dato al respecto, pero me parece curioso y l0 dejo al criterio de los lectores.

 

Conclusión:

Con lo datos en la mano, parece obvio que los gitanos son simplemente un colectivo de clase económica pobre, dedicados a actividades marginales de escaso rendimiento y costumbres distintas. Esto es lo que genera la desconfianza, casi siempre mutua. Al tratarse de un grupo que lleva siglos asentado en España, más que una conspiración para desprestigiarlos, parece que lo que existe es una acumulación de roces e incomprensiones a lo largo de los siglos.

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La sede del partido sionista en el edificio de la GESTAPO

El edificio de la GESTAPO.

La historia tiene estas cosas, aunque a veces se hable poco de ello. En este caso, se trata de una conspiración veraz, producida más por la necesidad que por el deseo de engañar a la población.

Quizás para comprender mejor este asunto haya que echar un vistazo a lo que era la política de los años treinta, incluido el mapa colonial.

Como todos sabemos, Palestina era colonia británica, y como sabemos también, la principal razón de ser del movimiento sionista era crear un hogar nacional judío en los territorios históricos de la Biblia. O sea, en su Tierra Prometida. Le echamos un ojo a la Wikipedia para conocer más de cerca el movimiento sionista:

El sionismo es un movimiento político internacional que propugnó desde sus inicios el restablecimiento de una patria para el pueblo judío en la Tierra de Israel («Eretz Israel»).1 Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del moderno Estado de Israel.

Aunque sus orígenes son anteriores, el movimiento político laico actual fue establecido oficialmente por el periodista austro-húngaro Theodor Herzl a fines del siglo XIX. El movimiento tiene como objetivo fomentar la migración judía a la Tierra Prometida y fue exitoso en la fundación del Estado de Israel en 1948, siendo actualmente el único Estado judío del mundo. El sionismo constituye una rama del fenómeno más amplio del nacionalismo moderno.2 3 Descrito como un “nacionalismo en la diáspora”,4 el sionismo se autodefine como un movimiento de liberación nacional,5 cuyo objetivo es la libre determinación del pueblo judío.
El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional (como los polacos o los alemanes) y no un grupo religioso (como los musulmanes o los católicos) y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico. La formulación clásica de la idea es la que hizo Theodor Herzl en su opúsculo Der Judenstaat (El Estado Judío, publicado en Berlín y Viena en 1896), que tiene como precedentes doctrinales la obra de Moses Hess Roma y Jerusalén (1860) y la del médico judío ruso Leo Pinsker Autoemancipación (1882), que contiene ya la consigna «Ayudaos, que Dios os ayudará». El sionismo se puso como objetivo primario la creación de un Estado judío moderno, considerando que con ello devolvía al pueblo judío su estatus de nación y pondría fin a dos milenios de vida en el exilio. Ante las grandes dificultades a las que se enfrentaron los judíos para establecerse en la antigua Tierra de Israel, se barajaron algunas alternativas temporales, sin intención de establecer un Estado nacional, solo como refugio ante la ola de pogromos y persecuciones en la Rusia zarista, como la Argentina — en la que se crearon numerosas colonias de inmigrantes judíos europeos—, y aun en una porción del África Oriental Británica (el conocido como «proyecto Uganda», en la actual Kenia), ofrecida por el gobierno de Londres; éstas fueron estudiadas (el propio Herzl estudia en su obra las ventajas comparativas de Argentina y Palestina)7 y finalmente rechazadas por la dirigencia sionista, y se prefirió el establecimiento del futuro Estado en Palestina, una región en manos del Imperio Turco y que no se correspondía a ninguna división administrativa, por lo que sus límites no estaban establecidos. En paralelo a estas ideas, se fueron produciendo sucesivas oleadas migratorias (llamadas Aliyá) de muchos jóvenes obreros y estudiantes, que escapaban en su mayoría del antisemita ambiente ruso y dispuestos a levantar la antigua patria judía basándose en dos ejes: el trabajo agrícola y la resurrección de la lengua hebrea, que dejó de hablarse alrededor del siglo I a. C., aunque siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia y con propósitos académicos.

Demografía de Palestina8 año judíos no judíos 1800 6,700 268,000 1880 24,000 525,000 1915 87,500 590,000 1931 174,000 837,000 1947 630,000 1,310,000 La inmigración judía a Eretz Israel se inició en 1882. La denominada Primera Aliyá vio la llegada de alrededor de 35.000 judíos en el término de unos veinte años. La mayoría de los inmigrantes procedían de Rusia, donde el antisemitismo era rampante. Ellos fundaron una serie de asentamientos agrícolas con el apoyo financiero de filántropos judíos de la Europa occidental. La Segunda Aliyá comenzó en 1904. Otras Aliyot, cada vez con más inmigrantes, se sucedieron entre las dos guerras mundiales, impulsadas en la década de 1930 por la persecución nazi. Actualmente siguen llegando inmigrantes a Israel, en los últimos años especialmente desde la antigua Unión Soviética.

La Declaración Balfour de 1917 apoyó la creación de una Patria Judía en el Mandato Británico de Palestina.

De la declaración Balfour y sus terribles consecuencias ya hablaremos otro día, porque la cosa tiene mucha miga, pero el caso es que a los británicos no les pareció buena idea ceder una de sus colonias más estratégicas a los judíos y se opusieron a ello con todas sus fuerzas. De hecho, en aquyella época comenzaron ya los enfrentamientos en Palestina entre los ingleses y los militantes sionistas.

La primera consecuencia, lógica con la lógica de la época, fue que los Servicios Secretos británicos, el temido MI5, pusieron todo su empeño en perseguir a los líderes del movimiento sionista por todo el mundo. A consecuencia de ello, varios líderes sionistas fueron asesinados y el partido sionista estuvo a punto de resultar decapitado, incapaz  por aquel entonces de garantizar la seguridad a sus líderes, perseguidos por una fuera con muchos más medios y mucho más organizada.

Y aquí es donde entra en juego Reinhard Heydrich, el talento más oscuro del nazismo.

Heydrich se planteó lo siguiente: ¿qué es lo que quieren los sionistas? Que los judíos europeos emigren a Palestina. ¿Y qué es lo que queremos nosotros? Lo mismo. Que se larguen, y cuanto más lejos, mejor. No en vano, en aquella época ya se habían planteado varios planes de expulsión de los judíos, como el Plan Madagascar, del que ya hablaremos en su momento. Y otros muchos. De hecho, la Solución Final se llamó así porque antes se habían propuesto otras muchas soluciones.

Heydrich siguió reflexionando: bien, pues los sionistas y nosotros queremos lo mismo. ¿Y a quién perjudica que se vayan a Palestina? A Inglaterra. ¡Pues estupendo!

La consecuencia fue directa: para Heydrich, los sionistas eran un magnífico aliado, así que entendió que podía ofrecerles protección as cambio de coordinar las políticas de emigración de los judíos hacia Palestina. De ese modo fue como la GESTAPO ofreció su sede, en Prinz Albrechtstrasse 28 al partido sionista, seguros de que allí no se atrevería a ir a seguirles el MI5 y allí podrían realizar sus operaciones gozando de protección.

Y así fue. Durante al menos dos años el partido sionista operó desde aquella oficinas, sin que los servicios secretos británicos se atrevieran a lanzar allí ningún ataque.

Lo que pasó luego es de sobras conocido. Pero eso fue más tarde, cuando ya se había declarado la guerra… Y sobre todo, cuando Rudolf Hess había volado ya a Inglaterra. Mientras Hess fue vicepresidente del gobierno, el trato se mantuvo.

El miedo y las conveniencias hacen extraños aliados.

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