web analytics
W3vina.COM Free Wordpress Themes Joomla Templates Best Wordpress Themes Premium Wordpress Themes Top Best Wordpress Themes 2012

El posible asesinato de Juan Pablo I. Un análisis

JUAN PABLO I Nacido en 1912, Forno de Canale, Italia Fallecido en 1978, Roma, Italia

Cuando Juan Pablo I, nacido Albino Luciani, fue encontrado muerto en su cama el 26 de agosto de 1978, había ejercido como papa tan sólo treinta y tres días. Los rumores comenzaron a circular inmediata­mente en el sentido de que su muerte no sólo había sido prematura, sino también sospechosa. Y comenzaron también las preguntas sobre quién salía beneficiado.

Juan Pablo I es recordado por su humildad y cordialidad, unas cualidades que, en esa época, no estaban demasiado asociadas a los pontífices, pero aún quedan dudas de que su muerte podría no ha­ber sido natural, unas dudas que no han sido disipadas por una serie de mentiras inexplicables, torpes y fácilmente refutadas que hicieron circular los protavoces del Vaticano después de su muerte.

Juan Pablo I también había chocado con el aparato Vaticano cuando se produjo la venta en Venecia de un banco subsidiario de la Iglesia algunos años antes, y un gran escándalo se estaba cociendo alrededor de esa organiza­ción, que se remontaba hasta la segunda guerra mundial. El escánda­lo se relacionaba con el lavado de dinero confiscado por los nazis a las víctimas del Holocausto y al establecimiento, una vez terminada la guerra, de una ruta de escape a través de la cual oficiales de alto rango de las SS y otros criminales de guerra consiguieron huir con sus fortunas a América del Sur. También se decía que el banco tenía vínculos más recientes con el crimen organizado. Otras tensiones se habían generado entre bastidores después de que Juan Pablo I consi­derase abiertamente la posibilidad de flexibilizar la posición de la Iglesia católica en materia de contracepción, después de haberse reu­nido con delegados de las Naciones Unidas para hablar de la pobla­ción mundial.

La teoría de la conspiración

La sugerencia fue que una alianza entre los elementos institucional­mente corruptos y los ultraconservadores pudo crear suficiente pre­sión, y también proporcionar los medios, para que el flamante papa fuese asesinado en su cama antes de que pudiese despedir a altos funcionarios del Vaticano por corrupción en el Banco Vaticano. Al mismo tiempo, la Iglesia se habría librado de un reformista potencial en la delicada cuestión del control de la natalidad. Se trataba por tanto de una combinación de fanatismo religioso e intereses económicos que, dados los antecedentes, no parecía inverosímil.

Las pruebas

El Vaticano afirmó en su día que el cuerpo sin vida de Juan Pablo I fue encontrado por el secretario papal, John Magee, cuando, en reali­dad, quien lo encontró fue una monja del servicio del pontífice, la hermana Vincenza, quien le llevaba una taza de café. Se emitió una hora falsa de su muerte. Se dijo que sus objetos personales, incluidas las gafas, su testamento y los documentos en los que estaba trabajan­do antes de morir, se habían perdido cuando, de hecho, estaban en posesión de la familia de su hermana. Se contaron historias contra­dictorias relativas a su estado de salud, con el Vaticano tratando de transmitir una imagen exagerada de un hombre enfermo, físicamen­te incapaz de soportar las tensiones del papado. En ese sentido, se in­sinuó que sufría algunas dolencias relacionadas con su exagerada afición al tabaco, cuando la verdad es que Juan Pablo I no sñólo no era fumador, sino que detestaba el tabaco. El cuerpo del papa fue embalsamado al día si­guiente de su muerte, pero no se le realizó autopsia alguna. Si el Va­ticano hubiese estado sujeto a la legislación italiana, esta omisión la habría violado. Sin embargo, el Vaticano insistió en que sus estatutos prohibían que a un pontífice se le practicase la autopsia. (Más tarde, este extremo también se reveló incorrecto. En 1830 se practicó la au­topsia a los restos mortales del papa Pío VIII, lo que reveló las prue­bas de un posible complot para envenenarlo.)

Como la campaña de desinformación lanzada por el Vaticano fue refutada en todos los casos, los rumores se tornaron más extravagan­tes. La muerte de un prelado de visita en el Vaticano durante una au­diencia con el papa, pocos días antes de la muerte del propio Juan Pa­blo I, fue atribuida a un «café envenenado» cuyo destinatario era el pontífice. Tampoco esto pudo ser demostrado.

 

Conclusión

Si la conspiración realmente existió, su supuesto plan funcionó a la perfección al menos a un nivel. Juan Pablo I fue reemplazado por un representante de la línea dura de la Iglesia, Juan Pablo II, aunque nada pudo mantener tapado el escándalo que sacudió al Banco Vati­cano, que en 1982 se derrumbó después de que el cuerpo de Roberto Calvi fuese encontrado colgado del puente Blackfriars, en Londres. Una muerrte más que viene a confirmar las sospechas de que se jugaba con órdagos.

Calvi era el director del elitista Banco Ambrosiano, en aquel momen­to la institución financiera privada más importante de Italia. Cuando un forense británico dictaminó que la muerte de Calvi había sido un suicidio, a pesar de que la víctima había sido sobrecargada con cua­renta y ocho kilos de piedras y ladrillos y tenía las manos atadas a la espalda, la familia Calvi exigió que se le practicase una segunda au­topsia, lo que destapó la caja de Pandora de la corrupción política y financiera.

Siendo absolutamente objetivos, y para que no se nos acusa de realizar acusaciones sin pruebas, tenemos que reconocer que NUNCA se ha demostrado que la muerte de Luciani no fuese natural, y así lo constatamos, dejando este caso en el apartado de dudosos. La acumulación de indicios nos hace pensar, no obstante, y a nivel personal, que se trata de una conspiración veraz y que el papa Juan Pablo I fue asesinado.

 

Share

Conspiranoicos contra incautos: la pelea final

Nuestro buen amigo Ignatius

Nuestro buen amigo Ignatius, de la conjura de los necios

El reciente caso de Ben Laden y su extraña muerte, nos lo demuestra: ni son verdad todas las teorías conspirativas, ni son mentiras todas ellas.

¿Qué es mejor, al fin y al cabo? ¿Ser un cosnpiranoico que piensa cosas raras, o ser un incauto que se traga cualquier mierda que le cuente su Gobierno o el poderoso de turno? Supongo que dependerá de cada caso y del riesgo que se corra en el asunto, pero en principio, en la naturaleza, tienen más opciones de sobrevivir los animales desconfiados. Sobre todo cuando son presas y no depredadores.

Hay algo que está claro desde tiempos del rey que rabió: las conspiraciones existen, en tanto se definen como actividades ocultas tendentes a engañar a un tercero, o a un conjunto de o personas para que estas actúen de acuerdo a los intereses de quien organiza el artificio.

Cualquier timo un poco organizado, es una conspiración.

Cualquier golpe a una caja fuerte, cualquier robo a un tren, cualquier atraco a una sucursal que vaya más allá de sacar un trabuco y encañonar al cajero, es una conspiración.

Desde la evidencia de que existen las conspiraciones, ¿cómo nos atrevemos a eliminar de un plumazo a cualquiera que, en principio, dude los datos oficiales? ¿Y cómo nos atrevemos a hacerlo en un mundo donde el control de la opinión pública marca la diferencia entre el verdadero poder y el poder sólo aparente?

La palabra “conspiranoico” la inventó sin duda un Gobierno desesperado porque se creyese la versión oficial de algún delito o chapuza. Existen, pro supuesto, las conspiraciones inventadas. Existen, pro supuesto, los cúmulos de tonterías que sin base ni dato alguno atribuyen ciertos hechos a rocambolescas e improbables colusiones. Pero esas han sido las tonterías de toda la vida, las estupideces comunes, las majaderías del tonto de turno que se hace el listillo para conseguir su rato de gloria.

El hecho de que le tonto del pueblo consiga desacreditar a quien investiga y pregunta ya es de por sí bastante sintomático para pensar que hay alguien interesado en desacreditar cualquier intento de apartarse de la línea oficial.

Porque lo curioso es que a menudo son los partidarios de la libertad y los contrarios al pensamiento único los primeros que se ríen del que duda…

¿Estoy hablando de una meta-conspiración? Puede ser. Seguidme la broma…

 

 

Share

¿De dónde salió la riqueza del clan Ben Laden?

Foto de familia

Foto de familia

Los Ben Laden amasaron su fortuna mediante un acuerdo secreto con la familia saudí reinante en Arabia Saudita. Esa es la teoría conspirativa que vamos a analizar

Arabia Saudí está gobernada por la Casa de Saud. El origen de la riqueza del clan Ben Laden está histórica y económicamente ligado a la Casa de Saud. Esta relación se ha desarrollado de un modo simbiótico.

La familia Ben Laden y la Casa de Saud conspiran continuamente para aumentar la riqueza y el poder mutuos y luego quedarse entre las dos familias con los beneficios derivados del petróleo de Arabia Saudí. Se trataría, por tanto, de una asociación política y económica.

El padre de Osama, Sheikh Mohammed bin Oud Ben Laden, era un campesino de Yemen que nació alrededor de 1911. A comienzos de la década de 1920 abandonó su provincia natal, Hadramut, y final-mente se estableció en Hejaz, Arabia Saudí, en 1932.

Allí comenzó a trabajar en los muelles, pero más tarde creó una pequeña empresa dedicada a la construcción. El negocio prosperó hasta convertirse en una de las principales firmas constructoras de la región; de hecho, Ben Laden fue contratado para que construyera el primer palacio real en Jeddah. Los activos de la compañía crecieron tan de prisa que, en una ocasión, cuando el tesoro saudí tuvo aparentemente problemas de liquidez, acudieron a Ben Laden en busca de ayuda. Durante seis meses se hizo cargo de las nóminas de todos los funcionarios públicos del país. Poco después se hizo con los contratos para reconstruir varias de las mezquitas más importantes. Posteriormente, el grupo Ben Laden también fue recompensado con el contrato para recons-truir la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén.

Los Ben Laden, astutamente, tenían ahora un campo de experien-cia que era a la vez altamente lucrativo y profundamente loable. La familia —que cuenta con alrededor de trescientos miembros— era muy popular entre los pobladores locales debido a su ilustre trabajo, durante el desarrollo del cual algunos de ellos habían establecido la-zos notablemente estrechos con el gobierno. En un momento deter-minado, Sheikh Mohammed combinaba las funciones de principal constructor nacional y comisionado nacional y se convirtió en el mi-nistro de Obras Públicas del rey Faisal. En su carácter de comisionado nacional era quien decidía a quién debían adjudicarse los contratos de ingeniería, de modo que se los adjudicaba a sí mismo. También se aseguró de que sus hijos frecuentasen a los hijos de la familia real, en-viando a varios de ellos a las mismas y exclusivas escuelas privadas, principalmente el Victoria College, en Alejandría, Egipto, pero tam-bién al Millfield College en Gran Bretaña.

Osama Ben Laden nació en 1957. Cuando su padre murió, once años más tarde, al estrellarse el helicóptero en el que viajaba, a su funeral asistieron más de diez mil personas y, poco después, el rey Faisal reunió al clan y les informó que colocaba la compañía bajo mandato real. Ahora la empresa sería controlada por un comité designado por el rey y el consejo estaría integrado fundamentalmente por miembros de ambas familias. Los hijos varones recibieron su herencia, y se calcula que Osama se hizo con alrededor de treinta millones de dólares.

La compañía continuó su expansión bajo el nombre de Ben Laden Brothers for Contracting and Industry. Los contratos nacionales no eran adjudicados jamás mediante licitación pública, sino a través de una notificación oficial emitida directamente por el tesorero jefe de la Casa de Saud. Cualquier publicidad suponía la inmediata cancela-ción del contrato y, por lo tanto, todo acuerdo de negocios estaba ro-deado del más absoluto secreto. Fue en esta etapa cuando el grupo Ben Laden consiguió su contrato más lucrativo y se convirtió en el in-termediario oficial de armas entre Riad y Occidente. El grupo fue elegido asimismo para representar las marcas Audi y Porsche en Arabia Saudí.

Los Ben Laden estaban tan comprometidos en los asuntos de la Casa de Saud que se convirtieron en los mentores de los hijos de la casa real en materia económica y de negocios. Dos príncipes en particular, Mohammed bin Fahd y Saud bin Nayef, fueron introducidos en los pormenores de las finanzas internacionales por los Ben Laden, y ahora las dos familias comparten intereses dominantes en los consejos de dirección de muchos conglomerados extranjeros basa-dos en el petróleo.

En noviembre de 1979, la compañía constructora de los Ben Laden tenía el contrato exclusivo para efectuar reparaciones en el Palacio Sagrado y, por lo tanto, eran los únicos que disponían de planos arquitectónicos y técnicos del lugar más sagrado del islam. Cuando la mezquita fue tomada por un grupo de terroristas, la policía utilizó los planos de los Ben Laden para encontrar túneles secretos que conducían a los sótanos. Poco después, Mahrous Ben La-den fue arrestado, ya que existían pruebas que lo relacionaban direc-tamente con los terroristas. Los servicios secretos saudíes, no obstan-te, lo declararon inocente de todos los cargos y actualmente Mahrous dirige la oficina del grupo Ben Laden en Medina.

El grupo Ben Laden reconstruyó extensas zonas de Beirut y man-tiene oficinas en Londres y Ginebra. En 1980, Salem Ben Laden, que había participado en muchos de los acuerdos de la compañía relacionados con el comercio de armas, acudió a una reunión celebrada en París entre iraníes y estadounidenses. En 1988, Salem murió como consecuencia de un misterioso accidente aéreo ocurrido en Texas. Los Ben Laden tienen también una oficina en las Antillas Holandesas que, en colaboración con varias compañías estadounidenses, fue re-compensada con muchos de los proyectos de reconstrucción en Kuwait una vez concluida la primera guerra del Golfo.

Conclusión

El poder y la riqueza que poseen la Casa de Saud y el grupo Ben Laden están íntimamente ligados. Las dos familias dependen una de la otra para mantener y promover sus tratos económicos a través de los medios que sean necesarios. Y es un mandato imperativo que ninguna de las dos partes haga público este hecho.
Parece, por tanto, que nos encontramos ante un hecho bastante cercano a la verdad aunque probablemente exagerado.

Share

El intento de golpe de estado en los EEUU en 1934

El supuesto general golpista

El supuesto general golpista

En 1934, el periodista comunista John L. Spivak afirmó que financie­ros e industriales de Wall Street conspiraban para derrocar al presi­dente Franklin D. Roosevelt y reemplazarlo por una dictadura fas­cista, bajo el mando del general Smedley Butler.

Las teorías de la conspiración relativas a un golpe de Estado fascista habían estado circulando el año anterior después de un intento de asesinato de Roosevelt, del que escapó ileso pero que causó heridas mortales al al­calde de Chicago, Antón Cermak.

El asesino, Giuseppe Zangara, fue capturado y, al igual que sucedería con Lee Harvey Oswald tres dé­cadas más tarde, se decidió que se trataba de un «loco solitario».

Pero pronto se extendieron los rumores de que Zangara estaba a sueldo de la mafia o de una camarilla de financieros de Wall Street. La cons­piración para dar el golpe de Estado de 1934 fue visto como el segun­do intento de apartar del poder a Roosevelt.

La historia de Spivak, en el auténtico estilo de las conspiraciones, culpó de ese intento a las instituciones financieras judías, de las que afirmó que también esta­ban financiando el ascenso de Hitler en Alemania. Este elemento an­tisemita en su teoría no hizo más que suscitar dudas acerca de la ve­racidad de los otros detalles de la conspiración.

¿Pero de qué iba el asunto?

El general Smedley Butler era uno de los soldados más populares en Estados Unidos y uno de los más leales a su comandante en jefe, el presidente Roosevelt. Cuando Butler fue contactado por el abogado y simpatizante fascista Gerald MacGuire para que encabezara el gol­pe de Estado, decidió seguirle el juego para reunir más información acerca de quiénes eran los conspiradores.

Había tres millones de dó­lares disponibles para financiar la formación de un ejército terrorista; y la oscura camarilla que estaba detrás de la conspiración la forma­ban la corporación Du Pont, su empresa subsidiaria General Motors y la Banca Morgan de Wall Street.

El general Butler fue informado de que había más de un millón de personas que se unirían al golpe y que las armas y municiones serían suministradas por Remington, otra compañía subsidiaria de Du Pont. Con todos los datos de la enorme magnitud de la conspiración, el general Butler informó a la Casa Blanca.

La primera reacción del presidente Roosevelt fue arrestar a los líde­res de Du Pont y la Banca Morgan, pero había que considerar impor­tantes factores económicos.

Después del terrible crash bursátil de 1929, la economía de Estados Unidos había caído en una tremenda depresión: 1934 no era el momento más oportuno para hacer tamba­lear la frágil seguridad de Wall Street, destruyendo una de sus prin­cipales instituciones financieras, y Roosevelt no quería ser responsa­ble de provocar otro desastre en el mercado bursátil. De modo que el presidente tuvo que tomar otro camino para desactivar la conspi­ración. Utilizó la prensa.

Filtrando la historia y permitiendo que los periódicos especulasen acerca de la idea de un complot fascista ori­ginado en Wall Street, el presidente esperaba que se atenuasen las presiones para un golpe.

La prensa, en términos generales, encontró esta idea completamente absurda. Sin embargo, más tarde ese mis­mo año, una investigación de todo el asunto fue promovida por el comité de Actividades Antiamericanas del Congreso. Butler testificó acerca de la veracidad de las afirmaciones hechas en la prensa, y también fueron llamados a declarar los cabecillas de la conspiración. Ellos, naturalmente, negaron tener conocimiento de ninguna conspi­ración destinada a derrocar al presidente Roosevelt.

La investigación y su veredicto

La Cámara de Representantes tardó cuatro años en emitir su informe sobre el golpe de Estado, considerando que era un tiempo pruden­cial hasta que Wall Street se recuperase de su depresión económica. No obstante, el informe fue clasificado como de «circulación restrin­gida», y ponía en evidencia que el comité había conseguido verificar todas las declaraciones hechas por el general Butler durante la depo­sición de su testimonio: «Algunas personas realizaron un intento de establecer una organización fascista en este país».

A pesar de la enorme gravedad de la amenaza a la Constitución de Estados Unidos y a su presidente, no se presentaron cargos contra los presuntos responsables. Los pesos pesados de la industria y las finanzas pudieron continuar con sus negocios como de costumbre, sufriendo sólo la evidencia de que habían sido descubiertos y que ahora se habían hecho patentes sus simpatías por la Alemania nazi.

El hecho de que nadie acabase entre rejas alimentaría más tarde otras teorías de la conspiración.

 

Conclusión:

Esta es una de las conspiraciones sobre las que no tenemos una conclusión clara. Es posible que hubiese algo de cierto, pues la época era propicia para ello y las instituciones se lo tomaron en serio, pero también es muy probable que todo se haya exagerado de una manera tremenda, precisamente para ejemplificar con un caso falso lo que podría pasar si existiese una verdadera amenaza.

Share

El caso Jimmy Hoffa. La persecución del sindicalismo en los EEUU

Jimmy Hoffa

Jimmy Hoffa

James Riddle Hoffa es probablemente más famoso por el misterio que rodea su aún inexplicada desaparición y presunta muerte que por sus logros como organizador de los trabajadores.

Nacido en Indiana en 1913 e hijo de un mi­nero del carbón, Hoffa demostró ser un líder natural en el movimien­to sindical y su lucha por mejores salarios y condiciones laborales. Cuando sólo contaba veinte años organizó su primera huelga, y lue­go ascendió rápidamente por las filas del sindicato que agrupaba a los conductores de camiones, los teamsters.

Lamentablemente, en los primeros y violentos tiempos del sindicalismo estableció vínculos con el crimen organizado que lo perseguirían el resto de su vida, arrojando sombras sobre la financiación de su movimiento y sobre la permanencia de esos lazos.

Hoffa se convirtió en presidente de los teamsters en la década de 1950, pero sólo con la ayuda de gángsters como Antonio Tony Pro Provenzano.

Cuando el Fiscal General Robert Kennedy inició a co­mienzo de los años sesenta su cruzada contra el crimen organizado, Hoffa era un blanco obvio, y la enemistad entre ambos hombres cre­ció hasta llegar a ser algo casi estrictamente personal.

En 1967, Hoffa fue encontrado culpable de soborno y condenado a quince años de prisión, pero después de haber pasado cuatro años encerrado, el presidente Nixon conmutó su pena con la condición de que no intervi­niese nunca más en el sindicalismo.

Hoffa, sin embargo, estaba pla­neando su regreso cuando desapareció el 30 de julio de 1975 del res­taurante Machus Red Fox, en Bloomfield Hills, Michigan, donde tenía pensado reunirse con Provenzano y el jefe de la mafia Anthony Tony Jack Giacalone.

Su muerte sigue siendo un misterio hasta el día de hoy, pero varias teorías afirman que, ejecutado por la mafia, su cuerpo está enterrado en Michigan, bajo el asfalto de la autopista de Nueva Jersey, y debajo de la diagonal del estadio de los Giants en las afueras de Nueva York.

Otra teoría sostiene que Jimmy Hoffa fue co­locado en una mezcladora de cemento y enterrado en hormigón. Ninguna de estas teorías ha sido demostrada y su cuerpo nunca ha sido hallado.

Conclusión:

Aunque muy bien pudiera tratarse de un caso de persecución sindical, parece que en este asunto confluyen varios factores para llevar al trágico desenlace final.  Por una parte, es probable que algunas empresas viesen con buenos ojos la muerte de este sindicalista y, por otra, la propia Mafia pudo utilizarlo de moneda de cambio para algún negocio más importante. ¿Murió por ser sindicalista? Probablemente sí. ¿Murió por sus tratos con la Mafia? Probablemente también. Lo uno no excluye a lo otro.

 

Share

Los Rotschild, la Reserva Federal Americana y la reunión secreta de Jekyll Island

Edificio de la Reserva Federal

Edificio de la Reserva Federal

Estamos ante una conspiración un tanto controvertida, aunque poco a poco se ha podido ir documentando su veracidad.

Esta teoría merece crédito por el hecho de que el principal autor de la historia, Eustace Mullins, también trabajó para la biblioteca del Con­greso y escribió el texto clave sobre este tema, Secrets ofthe Federal Reser­ve. Lamentablemente, la teoría se ve de alguna manera debilitada por el hecho de que Mullins tuvo acceso a ella a través del poeta Ezra Loo­mis Pound, a la sazón ingresado en un hospital para enfermos menta­les después de haber sido detenido por difundir propaganda nazi a través de la radio, desde Italia, durante la segunda guerra mundial.

Sin embargo, hay algo que parece claro en estos momentos: que un tipo, por acabar loco y tener simpatías nazis no tenía por que estar necesariamente equivocado ni haberse inventado la historia. Los datos parecen concordar con lo que se ha podido comprobar.

Los hechos propuestos por Mullins

Jekyll Island es un popular lugar de veraneo situado frente a la costa de Georgia en el sur de Estados Unidos. La isla había sido adquirida hacía algunos años como un exclusivo lugar de descanso para millo­narios por el famoso filántropo y multimillonario J. P. Morgan.

La te­sis de Mullins sostiene que, en noviembre de 1910, un grupo de fi­nancieros estadounidenses partieron de Nueva York en un tren privado, con las persianas de las ventanillas bajadas, para pasar una semana en Jekyll Island con el objeto de conspirar para apoderarse del sistema de la Reserva Federal del país y, de ese modo, controlar la economía estadounidense.

En connivencia con importantes financieros europeos, entre los que se contaban las familias Rothschild y Warburg, y banqueros de la City de Londres, también comenzaron a manipular el mercado fi­nanciero mundial. La familia Rothschild controlaba bancos en Frankfurt, Londres, París y Viena y, supuestamente, estuvo implica­ da en el derrumbe de Wall Street de 1929 y ha estado implicada en escándalos financieros hasta el presente.

La teoría de Mullins señala que el sistema de la Reserva Federal no es federal sino privado; el gobierno de Estados Unidos no dirigesu propio sistema financiero, sino que lo hace un cártel de bancos  que están en manos privadas. Ese cártel, afirma Mullins, ha endeu­dado a Estados Unidos en tres billones de dólares y le cobra una can­tidad fantástica en intereses cada día. También sostiene que el cártel tuvo una participación en las dos guerras mundiales.

Esta teoría sostiene, además, que Estados Unidos estaba libre de deudas hasta que se creó el sistema de la Reserva Federal y, en con­secuencia, que este sistema estableció el control de los banqueros pri­vados sobre la economía estadounidense y es poco más que un dis­positivo que fabrica dinero para una poderosa élite. La conclusión es que el sistema bancario estadounidense está quitando millones de dólares al pueblo cada día, y el Senado simplemente no quiere hacer nada al respecto.

Las pruebas

Historiadores y periodistas han proporcionado abundantes pruebas acerca de la famosa reunión celebrada en Jekyll Island y la implicación de los mencionados financieros. La reunión, por tanto, existió sin lugar a dudas.

El sigiloso viaje de mil seiscientos ki­lómetros de un tren privado hasta Jekyll Island realmente se realizó, a otros miembros alojados en ese lugar exclusivo se les pidió que se mantuviesen fuera de la isla durante la reunión, y el Acta de la Reser­va Federal, aprobada en 1913, fue redactada en el curso de esa reunión intensiva que se prolongó durante nueve días.

El autor principal del acta fue el senador y hombre de negocios Nelson Aldrich. Ese docu­mento hizo posible el establecimiento del sistema de la Reserva Fede­ral privado que sigue funcionando en nuestros días, y la mecánicaa de creación de dinero que se conoce encaja a la perfección con lo descrito inicialmente por Mullins.

Muchos econo­mistas han afirmado que el acta es directamente responsable de la Gran Depresión, el ciclo económico de bonanza-depresión, y de la in­flación en general.

Conclusión

Esta conspiración de los banqueros judíos que querían adueñarse del mundo fue muy desprestigiada en su momento por el hecho de que los nazis le diesen completa credibilidad y la utilizasen como propaganda.

Sin embargo, pasado ya un siglo, parece que muchos de los detalles que hay detrás de la teoría de la conspiración han sido perfectamente establecidos. Lo que es dudoso es si la reunión estableció las normas de la FED o simplemente las discutió, para adaptarlas a su conveniencia.

El sentido común nos lleva a pensar que si la reunión existió y sus efectos están probados, la conspiración tiene cierta credibilidad, aunque no completa, pues no se puede conocer el verdadero alcance de la misma.

Share

EL ARCHIVO GEMSTONE (una conspiración para llevar a los mafiosos al Gobierno)

Howard Hughes

Hoy vamos a hablar de una vieja teoría de la conspiración que, mal que nos pese, empieza a sonarnos conocida, aunque con otros nombres y otras caras.

La conspiración del Archivo Gemstone surgió a la superficie en 1969 con la aparición de los primeros documentos. Los documentos com­pletos salieron a la luz en 1975. Se afirma que Aristóteles Onassis, Howard Hughes, la mafia y otro escogido grupo de personas inten­taron hacerse con el control de Estados UnidoS. También se sostiene que en Dallas había no menos de cuatro pistoleros el día que John Fitzgerald Kennedy fue asesinado.

Esta conspiración comienza con Onassis cerrando un trato con Joe Kennedy y el gángster Meyer Lansky para introducir alcohol clandestinamente en Estados Unidos. También se dice que Onassis estableció un acuerdo con David Rockefeller para asegurar el suministro de petróleo procedente de Oriente Medio en detrimento de las economías orientales. Entretanto, el multimillonario Howard Hughes se encargaba de sobornar a políticos estadounidenses, sobre todo a Richard Nixon. Fidel Castro se había hecho con el control en Cuba derribando el imperio del juego que Onassis y Lansky habían levan­ tado en la isla caribeña, lo que hizo que Onassis se decidiera a mani­pular al gobierno de Estados Unidos para que organizase la invasión de Bahía Cochinos, que acabó en un fiasco monumental en 1961.

En 1960, el creador del Archivo Gemstone, Bruce Roberts, mostró a la Hughes Corporation sus «gemstones» —rubíes sintéticos que se empleaban en la tecnología láser—, y la corporación se los robó. En­tre Onassis, la mafia y Howard Hughes asumieron el control del go­bierno de Estados Unidos.

Nixon estaba en deuda con Howard Hughes, ya que el millona­rio le había hecho un préstamo de doscientos mil dólares que no ha­bía sido devuelto, a un pariente suyo, y Onassis también estaba im­plicado con los Kennedy. Pero la conspiración implícita en el Archivo Gemstone se parece demasiado a una novela y queda de­sacreditada por numerosas inexactitudes, principalmente la que se refiere a que Hughes fue enterrado en el mar, delante de la isla de Skorpios, propiedad de Onassis, cuando de hecho el multimillonario fue enterrado en Houston.

Conclusión:

Como novela, tiene un pasar. Seguramente hubo relaciones turbias entre el poder político y el económico, algo que nos suena sobradamente a todos, peor no pasaron de eso: actos puntuales en los que cada cual defendía sus intereses.

De hecho, tengo tendencia a creer muy poco en este tipo de conspiraciones, y no porque crea que no existen, sino porque las considero totalmente innecesarias. Los políticos y los magnates se entienden perfectamente, día  adía, sin necesidad de pactos secretos.

Share

La conspiración del Prozac (un asunto dudoso en ambos sentidos)

El conocido medicamento

Las conspiraciones sobre esta clase de medicamentos son muy comunes y los investigadores serios, o lso que nos gustaría serlo, tenemos la tendencia a contemplarlas con una dosis extra de escpeticismo. En este caso, sin embargo, puede haber algo más que manías persecutorias e4 invenciones literarias.

El producto en sí se llama HIDROCLORATO DE FLUOXETINA  y el problema real deriva de que los resultados de las pruebas con este medicamento, que según algunas fuentes podría provocar tendencias suicidas, fueron eliminados en su momento, sin que sea posible recuperarlos ni está muy claro por qué se destruyeron. Esto es un hecho objetivo.

Entre los nombres registrados como marcas comerciales del hidroclora­to de fluoxetina se incluye el Prozac, un medicamento que a lo largo de los años noventa fue un tratamiento lucrativo, pero polémico, para com­batir la depresión y estados asociados a ella. En 1998, la compañía farmacéutica Eli Lilly ganó 2.800 millones de dólares con las ventas de Prozac.

En 1999, el psiquiatra David Healey criticó este medicamento en el curso de una conferencia pronunciada en la Universidad de Toronto: «Estas drogas pueden haber sido responsables de una muerte por cada día que el Prozac ha estado en el mercado». El doctor Healey de­bía hacerse cargo de una cátedra en dicha universidad al año siguien­te, pero en diciembre de 1999 recibió un correo electrónico en el que se retiraba la oferta: «No creemos que su enfoque sea compatible con los objetivos para el desarrollo de los recursos académicos y clínicos que tenemos en esta universidad». Se reveló que Eli Lilly aportaba fondos a la universidad. Healey presentó una demanda, llegó a un arreglo sin que el caso llegase a juicio, y continuó criticando el medicamento.

Cuando otros expertos en medicina comenzaron a expresar su preocupación en este sentido, las compañías farmacéuticas debieron ha­cer frente a demandas jurídicas presentadas por los familiares de perso­nas que se habían suicidado y a las que habían recetado fluoxetina. Las compañías farmacéuticas también comenzaron a tener problemas con la FDA, la agencia responsable de la regulación de sus productos, cuyas autoridades votaron la puesta en práctica de una resolución que exigía que los envases de fluoxetina debían llevar una advertencia de «caja ne­gra», acerca del riesgo de suicidio entre quienes tomasen el producto.

En 2004, el fiscal general de Nueva York presentó una demanda contra la compañía GlaxoSmithKline ante las acusaciones de que ha­bían eliminado pruebas que demostraban que los usuarios de fluo­xetina desarrollaban tendencias suicidas. La compañía farmacéutica llegó a un acuerdo extrajudicial por 2,5 millones de dólares y accedió a hacer públicos los resultados de pruebas futuras.

Conclusión:

cuando se destruyen los resultados de las pruebas de un medicamento como este, todos tendemos a pensar que se intenta ocultar algo. No es necesariamente así, pues también puede tratarse de una negligencia, pero el asunto suena cuando menos, sospechosos. La facilidad con que la compañía llego al acuerdo extrajudicial para que no se profundizase en el asunto, tampoco resulta tranquilizadora.

No obstante, y para ser serios, debemos tener en cuenta también el estado de indefensión de las farmacéuticas, ya que una investigación larga y publicitada sobre el asunto les causar´`ia gigantescas pérdidas, fuera cual fuese el resultado de esta. Las industrias, por tanto, se encuentran ante una alternativa penosa: o negociar, dando a entender que ocultan algo, o no negociar, asumiendo las pérdidas que la simple controversia les causaría.

En nuestra opinión, y entre tanto no xse publiquen los nuevos resultados (y puede que no se publiquen nunca) se trata de un tema DUDOSO.

Share

La masacre del día de San Valentín, ¿ajuste mafioso o policía corrupta?

Imagen de las víctimas

Nos encontramos ante uno de esos casos en los que hay unas cuantas pruebas, aunque no concluyentes, de que pudo haber algo más de lo que nos cuentan. De hecho, el interés del Gobierno por difundir su versión de la historia a través del cine induce a pensar que en este caso particular, los partidarios de la teoría conspiratoria podrían tener alguna base. Vamos a echar un vistazo al asunto.

La masacre del día de San Valentín de 1929 se atribuyó a Al Capone y se tomó como parte de su guerra mafiosa en Chicago para eliminar a George Bugs Moran y su banda. Se encuadra, por tanto, entre las habituales luchas entre bandas criminales rivales.

El trabajo de campo para la especta­cular matanza estuvo a cargo del lugarteniente de Capone, Jack Ametralladora McGurn. El plan de McGurn consistía en atraer a Moran y sus principales lugartenientes con una proposición que no podía re­chazar, en este caso un cargamento de whisky de contrabando a un almacén en Clark Street. Un grupo de asesinos de Capone entraría después en el almacén, disfrazados de policías, aparentarían arrestar a Moran y sus hombres para luego matarlos a todos. McGurn estaría a salvo lejos de allí y Capone se marcharía «de vacaciones» a Florida. Con esto se c0mpletaría el ajuste de cuentas sin que quedase nunca claro quién lo había hecho.

El plan,no obstante, fracasó. Los hombres de Capone llega ron al almacén a las 10.30 horas de la mañana del 14 de febrero de
1929 en un coche de policía robado. Siete de los hombres de Moran (más un oftalmólogo que estaba en el lugar equivocado) fueron ali­neados contra una pared, en el garaje de la S-M-C Cartage Company, y acribillados a balazos. Moran, sin embargo, no estaba entre ellos. Cuando se acercaba al almacén vio que llegaban los «policías» de Ca­pone en el coche robado y se asustó. Los muertos fueron James Clark, Frank y Pete Gusenberg, Adam Heyer, Johnny May, Reinhardt Schwimmer y Al Weinshank. El hecho de haber fallado en el asesinato del objetivo principal traería graves consecuencias.

Siempre se ha supuesto que los asesinatos jamás podrían haberse cometido sin la complicidad de la notoriamente corrupta policía de
Chicago, que además incluso debió de suministrar los uniformes y el vehículo empleados para cometer la matanza. Un año más tarde, las ametralladoras utilizadas en la masacre del día de San Valentín fue­ron encontradas en la casa de Michigan de un pistolero profesional llamado Fred Burke, pero Burke jamás fue extraditado a Illinois para ser juzgado, supuestamente porque su declaración podría haber im­plicado a los policías que participaron de la conspiración.

Otras versiones apuntan a que el posterior encubrimiento de Capone se debió a que al policía prefirió no profundizar en el asunto para no resaltar la negligencia de los suyos, pero esta versión no acaba de sostener completamente.

Conclusión:

Con estos datos y algunos más que hemos encontrado, parece que aquí hubo algo más que un ajuste de cuentas entre bandas mafiosas. Por lo que parece, la propia policía se puso del lado de Capone, ya fuera para ayudarlo a acabar con Moran por razones legales (uso de un delincuente para acabar con otro) o porque al propia policía estaba más interesada en que Capone controlase la zona, por recibir de este mejores comisiones.

La dinámica policial de Chicago en aquellos años, donde no estaba muy claro quién estaba de parte de quién, parece indicar que la policía de Chicago participó activa y conscientemente en estos hechos, tanto en lo maaterial como muy probablemente en la autoría intelectual de los mismos.

Sin poder estar, por supuesto, completamente seguros de ello, clasificamos esta conspiración en el grupo de las conspiraci0nes veraces. O al menos, muy verosímiles.

Share

El extraño caso de la Torre 7, o el demonio que se esconde en los detalles.

La Torre 7

Este es uno de esos artículos que resulta difícil escribir ateniéndose al espíritu de esta web. Nuestro objetivo es buscar la máxima objetividad, tratando los datos disponibles como si no supiésemos nada de nada y viniéramos de otro planeta o nos acabásemos de despertar de un largo sueño. Con ese método, resulta que muy pocas conspiraciones tienen alguna base sólida, la mayoría porque son inventos de ficción, y otras porque su propia naturaleza de conspiraciones mantiene ocultos los datos que podrían demostrarlas.

En el caso de la Torre 7 nos vamos a limitar a ofrecer los datos y testimonios disponibles y a redactar una conclusión lo más aséptica de que seamos capaces, y aún así tememos vernos influidos de algún modo o por la fuerza de los datos oficiales o por la sugestión de la desconfianza. Como siempre, pedimos a nuestros lectores que traten de razonar por sí mismos y lleguen a sus propias conclusiones.

Los atentados del 11 de Septiembre contra el World Trade Center de Nueva York han dejado siempre algunas dudas en el aire, aunque la mayor parte de ellas son simples ficciones sensacionalistas inventadas por la prensa amarilla para vender más periódicos, o por autores de libros dudosos que pretendían capitalizar la desconfianza que el gobierno Norteamericano genera en más de medio mundo.

El hecho es que además de las torres gemelas, los atentados del World Trade Center produjeron el desplome de varios edificios aledaños más. Uno de ellos, fue la Torre 7.

En el piso 23 de la Torre 7 estaba instalado desde junio de 1999 el centro de comando de emergencias para la respuesta a cualquier ataque terrorista. Entre los otros ocupantes de este edificio crítico estaban también los siguientes:

 

-La  Securities & Exchange Commission ( que es en EEUU lo que en España sería la Comisión Nacional del Mercado de Valores). En aquellos momentos investigaba importantísimos casos de corrupción en torno a fraudes como Enron.

-El Búnker de emergencia de la alcaldía, y el servicio de emergencia ante ataques terroristas. (Mayor’s Office of Emergency Mgmt).

-Las oficinas del Servicio Secreto de los Estados Unidos ( U.S.S.S.  Un servicio distinto de la CIA)

Así las cosas, Andreas von Bülow, miembro del gabinete de Helmut Schmidt y miembro del Parlamento Alemán y antiguo ministro de defensa alemán, afirmó claramente y sin ambigüedades en una entrevista radofónica con Alex Jones el 20 de abril de 2006, que la Torre 7 fue utilizada como centro de comando para ejecutar los ataques contra las torres gemelas, demoliendo después esta torre para eliminar toda evidencia. Según Von Bülow, su experiencia le permite afirmar que es la clase de trabajo que podría hacerse desde dentro, y más y teniendo un edficio próximo para el control, tanto de los aviones como de los explosivos.

La Torre 7 era, por tanto, según von Bülow, un lugar ideal para controlar remotamente los aviones. Según su hipótesis hubo dos procedimientos. Uno fue el vuelo de los aviones y el segundo las explosiones.

El colapso de la Torre 7  se puede ver en varios vídeos de aquel mismo día, y cómo se hunde de un particular modo sin mayores causas aparentes.

Colapso de la Torre 7. Video

 

Al final de este artículo ofrecemos un video de Youtube sobre el mismo tema, aunque no es de nuestro gusto ya que está comentado y, por tanto, nos parece sesgado.

Estos son otros tres enlaces a la grabación del desplome, obtenidos en Wikipedia.:

En cuanto a la investigación oficial sobre las causas del derrumbe de la torre 7, en agosto de 2008, el NIST hizo público un estudio que explica los motivos del colapso del edificio 7. Sus conclusiones informan de que los incendios interiores, especialmente en los pisos 7 a 9 y 11 a 13, que ardieron de forma descontrolada, fueron la causa principal del derrumbe.

Los daños estructurales producidos por los escombros que caían de las torres se consideran irrelevante.

El NIST no encontró evidencias del uso de explosivos durante su estudio, y aseguran que la explosión más pequeña capaz de inutilizar la columna crítica habría producido un “nivel de sonido entre 130 y 140 decibelios a una distancia de ochocientos metros, lo que nunca llegó a producirse.”

Conclusión:

 

Los datos objetivos no permiten determinar con toda claridad las razones del derrumbamiento de este edificio. La naturaleza de las instituciones que albergaba obliga a pensar que contaba con medidas de seguridad internas que dificultasen un colapso tan completo por el incendio de algunas plantas. No obstante, desconocemos cuales eran estas medidas de seguridad, aunque damos por hecho que existían, dada la necesidad de cumplir la normativa de edificios públicos.

Las declaraciones del ex ministro alemán Von Bülow sobre el uso de este edificio como centro de control para organizar y ejecutar los atentados carecen de toda prueba y las tenemos que desechar por infundadas.

La experiencia, a la vita de otros incendios en edificios similares, nos induce a pensar que no se hunden de ese modo por el incendio de varias  plantas, pero no hay pruebas objetivas de que el colapso se debiera a otras causas.

El hecho de que el colapso de este edificio supusiera la desaparición de cientos de expedientes sobre corrupción en Wall Street tenemos que considerarla una casualidad tremendamente favorable para los intereses de los corruptos. Las tremendas casualidades que favorecen tremendamente a los poderosos nos parecen siempre muy sospechosas, pero no hay otras pruebas objetivas.

Apéndice:

Un vídeo de Youtube en que se dan algunas explicaciones con imágenes combinadas. Por nuestra parte, y dado el exceso de opiniones que se vierten en él, lo ponemos en cuarentena. Lo ofrecemos, no obstante, como un punto de vista más sobre el asunto.

Share

300x260 [Site Wide - Sidebar]

© 2017 Conspiración. All Rights Reserved. Log in - Designed by Gabfire Themes