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Masonería, Hiroshima y Nagasaki

Harry Truman.

La manía conspirativa no tiene límites. Poco a poco iremos viendo teorías realmente sorprendentes, pero esta de la que nos vamos a ocupar hoy es una de las más llamativas por su atrevimiento y extravagancia.

Esto es más o menos lo que dicen los adeptos de semejante dislate:

Según alguna fuentes, y el presidente no lo comentaba ni lo desmentía, el presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman, alcanzó el 32° grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, ordenó el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki, escogiendo estas dos ciudades por hallarse cercanas al paralelo 33.

El número 33 forma parte de la numerología ritual masónica y es una señal para sus adeptos.

Para celebrarlo, en octubre de aquel mismo año, Truman fue elegido para el grado 33°

Este hecho se ampara además en que estas dos ciudades eran, estadísticamente, las que más cristianos albergaban en todo Japón, siendo el cristianismo el principal enemigo la masonería.

El dia elegido para los bombardeos ( el 6 de agosto), es la fiesta católica de la Transfiguración de Jesús, el dia en el que los catolicos conmemoran la transfiguración de Jesús con estas palabras textuales de los evangelios:“y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz

El acto de lanzar la bomba atómica sobre los cristianos esa misma fecha, supone un símbolo satánico, por oposición entre la transfiguración de Jesús y el rostro luminoso de Lucifer.

Conclusión:

Desde nuestro punto de vista, el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki no se justifica por razones militares, ya que se trataba de dos ciudades sin fábricas de armamentos ni presencia militar significativa. Como objetivos estratégicos tampoco valían gran cosa. Por tanto, hay que concluir que las dos bombas atómicas que se arrojaron sobre ellas fueron sendos actos de terrorismo a gran escala, en el sentido estricto dela definición de terrorismo. Por lo demás, nadie duda que este tipo de bombardeos están incursos en los actos tipificados como crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad. Prueba de ello es que por bombardeos mucho menores sobre población civil se han dictado condenas capitales. (Vease Hermann Göring en el proceso de Nuremberg)

No obstante lo antedicho, acusar del acto a las supuestas inclinaciones masónicas de un presidente norteamericano supera con mucho los límites de la ficción para entrar de lleno en el campo de la extravagancia.

Lo objetivo es que ni existen pruebas de que Harry Truman fuese masón, ni de que considerase lo antes narrado, ni de relación alguna entre los hechos y las doctrinas masónicas. Se trata de un simple crimen que ha quedado impune por el hecho de que lo cometió una potencia vencedora. Sólo eso.

 

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La operación MK Ultra para controlar la mente. Una locura real.

El objetivo del control mental.

En la declaración de principios de esta web nos comprometimos a tratar de distinguir las conspiraciones reales de aquellas teorías conspirativas que no cuentan con pruebas objetivas. O al menos a decir si tales pruebas existen o no. Pues bien: la operación MK Ultra de las investigaciones para el control de la mente fue una operación real y salió a la luz públicamente gracias a la comisión presidencial Rockefeller en 1975.

O sea que a veces, por rocambolesca e increíble que parezca una conspiración, hay posibilidades de que exista alguna mente igualmente rocambolesca y desquiciada que la haya ideado.

Según los datos que hizo públicos la mencionada comisión Rockefeller, el programa MK Ultra se inició por orden de Allen Dulles y Andrea Lagunas, el director del CIA, en al gún momento de 1953.  El primer jefe del programa fue Sidney Gottlieb.  El objetivo principal era producir una droga que obligara al sujeto a decir la verdad.  Pero había aproximadamente 150 proyectos de investigación en el programa, y aún no se conoce el propósito de todos ellos. El objeto final de esta droga se ha presentado en ocasiones como un trabajo humanitario, ya que evitaría el uso de la tortura para obtener información de prisioneros. Nos reservamos nuestra opinión al respecto…

En cuanto a las distintas facetas de este proyecto, se utilizaban para la elaboración de los materiales deseados tanto radiaciones como sustancias psicodélicas.También se usaron los barbitúricos y la anfetamina simultáneamente, un proceso que se abandonó debido a que la muerte de los interrogados era demasiado frecuente. Los sujetos de las pruebas eran empleados de la CIA, miembros de los servicios militares, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, pacientes con enfermedades mentales y miembros del público, muchas veces sin que los involucrados supieran lo que se hacía con ellos ni se solicitara su consentimiento. Finalmente, los investigadores descartaron la LSD porque sus efectos resultaban imprevisibles.

En 1953, el proyecto MK Ultra consumía el seis por ciento del total del presupuesto de la CIA.

Este proyecto se dio a conocer al gran público cuando en diciembre de 1974 el New York Times publicó un reportaje sobre las actividades ilegales realizadas por la CIA en territorio norteamericano, algo considerado inadmisible pro la opinión pública, máxime si los sujetos de los experimentos eran ciudadanos norteamericanos.

Como la noticia ya había saltado, los responsables políticos no tuvieron más remedio que abrir las correspondientes investigaciones en el Congreso y surgió así la Comisión Rockefeller, que publicó los datos que se hoy se conocen.

Algunos casos de fallecimientos por causa de este proyecto llegaron de manera independiente a los tribunales. Este es el caso, por ejemplo, del doctor Frank Olson.

El caso Olson fue uno de los detonantes de que el caso llegase a la luz pública. Olson se había defenestrado desde el décimo piso de un edificio de Manhattan, aparentemente a consecuencia de un ataque de locura. Sorprendió en aquel entonces que el Consejo General de la CIA declarara que Olson había muerto «en acto de servicio». El suicida era químico al servicio del ejército y estaba participando en investigaciones secretas sobre los efectos del LSD en el cerebro humano, para conocer el modo de empleo de alucinógenos durante los interrogatorios.

La familia Olsen consiguió reabrir el caso en 1994, tras exhumar el cuerpo y hallar indicios de homicidio. La investigación, sin embargo, no consiguió encontrar pruebas concluyentes y cerró el caso en 1996.

Conclusión:


De los posibles resultados concretos de este experimento no se tienen datos objetivos, pro lo que atribuir a este experimento algunos supuestos sueros de la verdad o sustancias casi mágicas similares no pasa de simples conjeturas. Lo que sí está probado es que se gastaron ingentes cantidades de dinero en este proyecto y que el intento de conseguir estas sustancias es absolutamente real.

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