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¿Por qué los nazis utilizaron Zyklon B, un pesticida, para exterminar a los judíos en lugar de otros gases conocidos mucho más tóxicos? Holocausto y Conspiración II

Una lata de Zyklon B. Puede observarse que un gas transportado así es más fácil de manejar que otras variedades…

Esta pregunta, repetida incesantemente por los negacionistas del Holocausto, constituye un0 de los mayores agujeros lógicos sobre el tema, y creemos que es buena idea tratar de aclarar el asunto, tan inmerso en el tema de las conspiraciones que tratamos en este blog.

Los revisionistas, normalmente responden que si los nazis hubieran querido utilizar gas para exterminar personas, se disponía de gases mucho más eficientes. El Zyklon-B es poco eficiente, salvo cuando se usa como agente fumigante. Entre los gases que podrían haberse utilizado, el más popular es el gas mostaza, conocido ya durante la I Guerra Mundial y de conocidos efectos devastadores.

Sin embargo, hay que pensar de una manera más amplia para llegar a la verdad:

El Zyklon B posiblemente no sea el gas más eficaz que se conocía en aquel momento, pero sigue siendo de todos modos extremadamente eficaz, y de hecho se ha utilizado en tiempos de paz en Estados Unidos para la ejecución de reos de muerte, aunque con algunas mejoras técnicas, lógicas por otra parte después de tantos años.

Además de su eficacia, hay que tener en cuenta otros factores:

-Era un gas barato y fácil de elaborar, que no despertaba sospechas entre los servicios secretos enemigos ni se corría el riesgo de que se confundiera con la intención de usar gases tóxicos con fines bélicos. ¿Qué sucedería si, durante un transporte, fuese alcanzado un tren con gas mostaza? Que podía desencadenarse el infierno para ambos bandos. Pero con el Zyklon B no se corría ese riesgo, y cabe recordar que, aunque disponían de ellas, los nazis se negaron tajantemente a usar armas químicas durante toda la guerra. Incluso en los momentos más desesperados.

Era un gas de varios usos. Además de para el exterminio podía utilizarse, efectivamente, para despiojar ropas y personas. De hecho, todo el mundo reconoce que más del 90 % del Zyklon B usado en Auschwitz se empleó para despiojar ropas y personas, y luchar así contra el tifus.  ( Gutman, Anatomy of the Auschwitz Death Camp, 1994, p. 215)

El Zyklon B es un gas muy fácil de almacenar, se empaqueta en latas y no necesita mayor cuidado en su manipulación. O sea, que es ideal para llevarlo de aquí para allá en tiempos de guerra, o en unas condiciones inferiores a las óptimas.

 

Conclusión:

El uso de este gas es perfectamente lógico y no desvirtúa en NADA la versión oficial sobre el Holocausto. Es más: en nuestra opinión refuerza la tesis de que se trataba de cometer un crimen a escala industrial, con criterios de optimización industrial, y parámetros de eficiencia industrial. Pudieron usarse otros productos, pero hubiesen resultado más caros, más arriesgados y, por ello, a fin de cuentas, menos eficientes. Si a ello unimos que su producción no podía levantar sospechas y que podía fabricarlo casi cualquier pequeña industria, tenemos que es lo más lógico del mundo. Por tanto, no hay aquí conspiración que valga: a despecho de los aficionados al cine de serie B, en el mundo real los malos son muy malos, pero nada idiotas.

 

www.javier-perez.es

 

Véase también:  Holcausto y Conspiración I y Holocausto y Conspiración III

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La operación MK Ultra para controlar la mente. Una locura real.

El objetivo del control mental.

En la declaración de principios de esta web nos comprometimos a tratar de distinguir las conspiraciones reales de aquellas teorías conspirativas que no cuentan con pruebas objetivas. O al menos a decir si tales pruebas existen o no. Pues bien: la operación MK Ultra de las investigaciones para el control de la mente fue una operación real y salió a la luz públicamente gracias a la comisión presidencial Rockefeller en 1975.

O sea que a veces, por rocambolesca e increíble que parezca una conspiración, hay posibilidades de que exista alguna mente igualmente rocambolesca y desquiciada que la haya ideado.

Según los datos que hizo públicos la mencionada comisión Rockefeller, el programa MK Ultra se inició por orden de Allen Dulles y Andrea Lagunas, el director del CIA, en al gún momento de 1953.  El primer jefe del programa fue Sidney Gottlieb.  El objetivo principal era producir una droga que obligara al sujeto a decir la verdad.  Pero había aproximadamente 150 proyectos de investigación en el programa, y aún no se conoce el propósito de todos ellos. El objeto final de esta droga se ha presentado en ocasiones como un trabajo humanitario, ya que evitaría el uso de la tortura para obtener información de prisioneros. Nos reservamos nuestra opinión al respecto…

En cuanto a las distintas facetas de este proyecto, se utilizaban para la elaboración de los materiales deseados tanto radiaciones como sustancias psicodélicas.También se usaron los barbitúricos y la anfetamina simultáneamente, un proceso que se abandonó debido a que la muerte de los interrogados era demasiado frecuente. Los sujetos de las pruebas eran empleados de la CIA, miembros de los servicios militares, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, pacientes con enfermedades mentales y miembros del público, muchas veces sin que los involucrados supieran lo que se hacía con ellos ni se solicitara su consentimiento. Finalmente, los investigadores descartaron la LSD porque sus efectos resultaban imprevisibles.

En 1953, el proyecto MK Ultra consumía el seis por ciento del total del presupuesto de la CIA.

Este proyecto se dio a conocer al gran público cuando en diciembre de 1974 el New York Times publicó un reportaje sobre las actividades ilegales realizadas por la CIA en territorio norteamericano, algo considerado inadmisible pro la opinión pública, máxime si los sujetos de los experimentos eran ciudadanos norteamericanos.

Como la noticia ya había saltado, los responsables políticos no tuvieron más remedio que abrir las correspondientes investigaciones en el Congreso y surgió así la Comisión Rockefeller, que publicó los datos que se hoy se conocen.

Algunos casos de fallecimientos por causa de este proyecto llegaron de manera independiente a los tribunales. Este es el caso, por ejemplo, del doctor Frank Olson.

El caso Olson fue uno de los detonantes de que el caso llegase a la luz pública. Olson se había defenestrado desde el décimo piso de un edificio de Manhattan, aparentemente a consecuencia de un ataque de locura. Sorprendió en aquel entonces que el Consejo General de la CIA declarara que Olson había muerto «en acto de servicio». El suicida era químico al servicio del ejército y estaba participando en investigaciones secretas sobre los efectos del LSD en el cerebro humano, para conocer el modo de empleo de alucinógenos durante los interrogatorios.

La familia Olsen consiguió reabrir el caso en 1994, tras exhumar el cuerpo y hallar indicios de homicidio. La investigación, sin embargo, no consiguió encontrar pruebas concluyentes y cerró el caso en 1996.

Conclusión:


De los posibles resultados concretos de este experimento no se tienen datos objetivos, pro lo que atribuir a este experimento algunos supuestos sueros de la verdad o sustancias casi mágicas similares no pasa de simples conjeturas. Lo que sí está probado es que se gastaron ingentes cantidades de dinero en este proyecto y que el intento de conseguir estas sustancias es absolutamente real.

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