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La sede del partido sionista en el edificio de la GESTAPO

El edificio de la GESTAPO.

La historia tiene estas cosas, aunque a veces se hable poco de ello. En este caso, se trata de una conspiración veraz, producida más por la necesidad que por el deseo de engañar a la población.

Quizás para comprender mejor este asunto haya que echar un vistazo a lo que era la política de los años treinta, incluido el mapa colonial.

Como todos sabemos, Palestina era colonia británica, y como sabemos también, la principal razón de ser del movimiento sionista era crear un hogar nacional judío en los territorios históricos de la Biblia. O sea, en su Tierra Prometida. Le echamos un ojo a la Wikipedia para conocer más de cerca el movimiento sionista:

El sionismo es un movimiento político internacional que propugnó desde sus inicios el restablecimiento de una patria para el pueblo judío en la Tierra de Israel («Eretz Israel»).1 Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del moderno Estado de Israel.

Aunque sus orígenes son anteriores, el movimiento político laico actual fue establecido oficialmente por el periodista austro-húngaro Theodor Herzl a fines del siglo XIX. El movimiento tiene como objetivo fomentar la migración judía a la Tierra Prometida y fue exitoso en la fundación del Estado de Israel en 1948, siendo actualmente el único Estado judío del mundo. El sionismo constituye una rama del fenómeno más amplio del nacionalismo moderno.2 3 Descrito como un “nacionalismo en la diáspora”,4 el sionismo se autodefine como un movimiento de liberación nacional,5 cuyo objetivo es la libre determinación del pueblo judío.
El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional (como los polacos o los alemanes) y no un grupo religioso (como los musulmanes o los católicos) y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico. La formulación clásica de la idea es la que hizo Theodor Herzl en su opúsculo Der Judenstaat (El Estado Judío, publicado en Berlín y Viena en 1896), que tiene como precedentes doctrinales la obra de Moses Hess Roma y Jerusalén (1860) y la del médico judío ruso Leo Pinsker Autoemancipación (1882), que contiene ya la consigna «Ayudaos, que Dios os ayudará». El sionismo se puso como objetivo primario la creación de un Estado judío moderno, considerando que con ello devolvía al pueblo judío su estatus de nación y pondría fin a dos milenios de vida en el exilio. Ante las grandes dificultades a las que se enfrentaron los judíos para establecerse en la antigua Tierra de Israel, se barajaron algunas alternativas temporales, sin intención de establecer un Estado nacional, solo como refugio ante la ola de pogromos y persecuciones en la Rusia zarista, como la Argentina — en la que se crearon numerosas colonias de inmigrantes judíos europeos—, y aun en una porción del África Oriental Británica (el conocido como «proyecto Uganda», en la actual Kenia), ofrecida por el gobierno de Londres; éstas fueron estudiadas (el propio Herzl estudia en su obra las ventajas comparativas de Argentina y Palestina)7 y finalmente rechazadas por la dirigencia sionista, y se prefirió el establecimiento del futuro Estado en Palestina, una región en manos del Imperio Turco y que no se correspondía a ninguna división administrativa, por lo que sus límites no estaban establecidos. En paralelo a estas ideas, se fueron produciendo sucesivas oleadas migratorias (llamadas Aliyá) de muchos jóvenes obreros y estudiantes, que escapaban en su mayoría del antisemita ambiente ruso y dispuestos a levantar la antigua patria judía basándose en dos ejes: el trabajo agrícola y la resurrección de la lengua hebrea, que dejó de hablarse alrededor del siglo I a. C., aunque siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia y con propósitos académicos.

Demografía de Palestina8 año judíos no judíos 1800 6,700 268,000 1880 24,000 525,000 1915 87,500 590,000 1931 174,000 837,000 1947 630,000 1,310,000 La inmigración judía a Eretz Israel se inició en 1882. La denominada Primera Aliyá vio la llegada de alrededor de 35.000 judíos en el término de unos veinte años. La mayoría de los inmigrantes procedían de Rusia, donde el antisemitismo era rampante. Ellos fundaron una serie de asentamientos agrícolas con el apoyo financiero de filántropos judíos de la Europa occidental. La Segunda Aliyá comenzó en 1904. Otras Aliyot, cada vez con más inmigrantes, se sucedieron entre las dos guerras mundiales, impulsadas en la década de 1930 por la persecución nazi. Actualmente siguen llegando inmigrantes a Israel, en los últimos años especialmente desde la antigua Unión Soviética.

La Declaración Balfour de 1917 apoyó la creación de una Patria Judía en el Mandato Británico de Palestina.

De la declaración Balfour y sus terribles consecuencias ya hablaremos otro día, porque la cosa tiene mucha miga, pero el caso es que a los británicos no les pareció buena idea ceder una de sus colonias más estratégicas a los judíos y se opusieron a ello con todas sus fuerzas. De hecho, en aquyella época comenzaron ya los enfrentamientos en Palestina entre los ingleses y los militantes sionistas.

La primera consecuencia, lógica con la lógica de la época, fue que los Servicios Secretos británicos, el temido MI5, pusieron todo su empeño en perseguir a los líderes del movimiento sionista por todo el mundo. A consecuencia de ello, varios líderes sionistas fueron asesinados y el partido sionista estuvo a punto de resultar decapitado, incapaz  por aquel entonces de garantizar la seguridad a sus líderes, perseguidos por una fuera con muchos más medios y mucho más organizada.

Y aquí es donde entra en juego Reinhard Heydrich, el talento más oscuro del nazismo.

Heydrich se planteó lo siguiente: ¿qué es lo que quieren los sionistas? Que los judíos europeos emigren a Palestina. ¿Y qué es lo que queremos nosotros? Lo mismo. Que se larguen, y cuanto más lejos, mejor. No en vano, en aquella época ya se habían planteado varios planes de expulsión de los judíos, como el Plan Madagascar, del que ya hablaremos en su momento. Y otros muchos. De hecho, la Solución Final se llamó así porque antes se habían propuesto otras muchas soluciones.

Heydrich siguió reflexionando: bien, pues los sionistas y nosotros queremos lo mismo. ¿Y a quién perjudica que se vayan a Palestina? A Inglaterra. ¡Pues estupendo!

La consecuencia fue directa: para Heydrich, los sionistas eran un magnífico aliado, así que entendió que podía ofrecerles protección as cambio de coordinar las políticas de emigración de los judíos hacia Palestina. De ese modo fue como la GESTAPO ofreció su sede, en Prinz Albrechtstrasse 28 al partido sionista, seguros de que allí no se atrevería a ir a seguirles el MI5 y allí podrían realizar sus operaciones gozando de protección.

Y así fue. Durante al menos dos años el partido sionista operó desde aquella oficinas, sin que los servicios secretos británicos se atrevieran a lanzar allí ningún ataque.

Lo que pasó luego es de sobras conocido. Pero eso fue más tarde, cuando ya se había declarado la guerra… Y sobre todo, cuando Rudolf Hess había volado ya a Inglaterra. Mientras Hess fue vicepresidente del gobierno, el trato se mantuvo.

El miedo y las conveniencias hacen extraños aliados.

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La conspiración judía para dominar el mundo. Los Protocolos de Sión como tontería útil.

El judío Süss, un malo malísimo de la época.

Dentro de la categoría de tonterías enormes que se han contado, vamos a abordar hoy una estupidez particularmente funesta: los Protocolos de los Sabios de Sión y la conspiración judía para dominar el mundo.

Los protocolos de los sabios de Sión es un libelo antisemita publicado por primera vez en 1902 en la Rusia zarista, cuyo objetivo era justificar ideológicamente los pogromos que sufrían los judíos, presentándolos como enemigos de Occidente y muy en especial del mundo cristiano . El texto quiere ser la transcripción de unas supuestas reuniones de los «sabios de Sion», en la que estos sabios detallan los planes judíos, cuyo fin último sería hacerse con el poder mundial.

El responsable de la edición fue el editor ultraderechista, racista y antisemita Pavel Krushevan. Krushevan había participado en varios pogromos –cacerías, apaleamientos y asesinatos de judíos rusos– y sentía un odio visceral por la estirpe de los hebreos y así como por el progresismo político que caracterizaba a muchos de sus representantes.

A pesar de ser publicados, como se dijo, en 1902, alcanzaron su mayor difusión a partir de 1917, ya que fueron utilizados por las fuerzas zaristas para culpar a los judíos de los males de la guerra y de la revolución ya que Marx, Trotsky y Kérensky, entre otros muchos, eran de ascendencia judía.

Según los historiógrafos que han analizado el texto, este libelo se compuso a mediados de la década de 1890 por orden de Piotr Rachkovski, jefe de la delegación de la Ojrana (policía secreta zarista) en París. El texto, a su vez, fue copiado en parte de un panfleto contrario a Napoleón III publicado por Maurice Joly en 1864 y en la novela antisemita de 1868 “Biarritz”, escrita por Hermann Goedesche. Los rusos blancos llevaron los Protocolos a Occidente después de 1917 y en Alemania ya se habían impreso nada menos que treinta y tres ediciones ANTES de la llegada de Hitler al poder.

Los que aún se atrevían a afirmar que estas actas eran auténticas las señalaban como transcripciones del Primer Congreso Sionista de Basilea (Suiza), del 20 al 31 de agosto de 1897, presidido por Theodor Herzl.

En cuanto a los contenidos del libro, cabe resaltar que se trata de una obra de ficción, escrita intencionalmente para culpar a los judíos de una variedad de males para acabar dominando el mundo, especialmente a través de la economía. Algunos de los temas referidos en el texto se detallan a continuación. Como muchos de ellos son tratados en diversos capítulos, hemos preferido omitir esas farragosas referencias.

Libertad ficticia en la política:

El pueblo debe creer que es libre y cuanto más lo crea, menos libre será en realidad, pero será más manso y tendrá menos razones para la rebelión. La democracia es sólo un principio de dominio.

Promoción de tendencias subversivas en la ciencia y el arte.

El arete debe ser la punta de lanza de la subversión, abandonando toda lógica para que cunda así entre los cristianos el desprecio a la lógica. Fomentar lo absurdo.

Guerras económicas.

Las guerras deben tener una finalidad económica y se fomentarán con este solo criterio: el beneficio.

Guerras mundiales y conflictos internos.

Fomentar todo lo que divida y debilite a los cristianos de Occidente. (Lo cierto es que escribir estoantes de 1917 tiene su mérito, a no ser que esta referencia, que aparece en el protocolo número 7 sea un añadido posterior, lo que tampoco podemos descartar, porque la edición que tenemos es un documento PDF)

Revoluciones mundiales.

Lo mismo que el apartado anterior

Derechos ficticios para las masas.

Igual que en el apartado primero. La gente debe pensar que tiene derechos para poder explotarla convenientemente. Protocolo número 3.

Establecimiento del comunismo.

Lo consideran un daño horrible en sí mismo y un castigo a la medida de los cristianos.

Control de la prensa

Hacer cuanto sea preciso para el control de la prensa y los medios de comunicación, ya que a través de estos se controla a los gobiernos en las democracias.

Corrupción de la política de los no judíos y de sus leyes

Fomentar la corrupción mediante sobornos, chanchullos, etc…

Charlatanería parlamentaria.

Apoyar a políticos mediocres, vacíos y charlatanes.

Entorpecimiento de los jóvenes mediante una educación fundada en teorías y principios falsos.

Especial énfasis en empeorar el sistema educativo.

El resto de temas, más o menos, son variantes de distinto grado sobre las anteriores, pero las resumimos, de todos modos, con ayuda de la Wikipedia:

-Promoción de distracciones para evitar la reflexión en los gentiles: juegos, diversiones, pasatiempos, prostitución y actividades deportivas.

-Destrucción del cristianismo y las demás religiones, decadencia de la fe religiosa en general

-Culto al dinero.

-Descrédito de los sacerdotes cristianos, disminución de su influencia.

-Importancia y acumulación del oro.

-Educación superficial y abolición de la libertad de enseñanza, del pensamiento crítico.

-Manipulación y falsificación de la Historia.

-Anarquía entre los obreros y su habituación al alcohol y encarecimiento de productos de primera necesidad.

-Control de la economía por vía de la especulación.

-Crisis económicas, generación de deuda por medio de empréstitos.

-Creación y apoyo a los monopolios, como destructores de la industria.

-Creación y apoyo a un Gobierno mundial.

-Destrucción de nacionalidades, fronteras y de la diversidad de monedas.

-Propagación del materialismo.

-Establecimiento final del orden y del verdadero bien, los judíos son los bienhechores de la humanidad, pues está predestinado por Dios.

 

En cuanto a los apoyos que esta teoría conspirativa recibió en su momento, hay que citar de manera muy especial a Henry Ford.

El magnate automovilístico estadounidense financió varias ediciones del folleto y creó una revista (The Dearborn Independent) dedicada a denunciar la supuesta existencia de un «peligro judío».

Luego reunió sus artículos de investigación antisemita en un extenso libro en cuatro volúmenes titulado El judío internacional, con el que pretendió demostrar a través de diversos ejemplos la veracidad de los Protocolos. Este libro no tuvo mucho éxito en EE. UU., sin embargo se popularizó rápidamente en Europa, donde fue traducido a 16 idiomas (entre ellos el alemán, por Theodor Fritsch) y, en 1922, se habían superado las 22 ediciones.

Por tanto, como puede verse, los nazis no eran en absoluto originales con el antisemitismo en aquella época.

Acerca de los Protocolos en sí, en una entrevista publicada el 17 de febrero de 1921 en la revista New York World, Ford dijo: «La única declaración que voy a hacer respecto a los Protocolos es que encajan con lo que está ocurriendo. Tienen 16 años y encajan con la situación mundial hasta este momento».

Tanto la extensa obra de Henry Ford como Los protocolos de los sabios de Sion se volvieron elementos indispensables dentro de la propaganda antisemita de Hitler. No se conoce la razón del antisemitismo de Ford.

Conclusión:

Aunque los Protocolos de Sión eran de lectura obligatoria durante el III Reich, e incluso Hitler los menciona como verídicos en Mein Kampf, el Dr Goebbels se burla abiertamente de ellos en su diario personal, calificándolos de tontería útil.

Quizás no haya mejor resumen.

A los que siguen defendiendo la veracidad de estos papeles, sólo hacerles un apunte: cuando Goebbels es un tipo más sensato que tú, ponte en lo peor…

 

www.javier-perez.es

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